(De la descripción del libro por la editorial) Simón Hernández, un escritor bogotano con más ínfulas que obra, ha muerto. Y en su viaje por el inframundo, antes de volver a su maltrecho cuerpo, se encuentra con siete personajes de todas las épocas y todos los paisajes.
Estudió Literatura en la Universidad Javeriana desde 1994 hasta 1998. En junio de 2000 recibió el título de Master en cine y televisión de la Universidad Autónoma de Barcelona. En julio de 2000 se convirtió en el comentarista de cine de la revista Semana. En agosto de 2000 se convirtió en colaborador constante de la revista SoHo. Desde 2001 hasta 2009, se descubrió trabajando en textos breves para publicaciones como El Malpensante, Número, A+, Artifex, Cambio, Babelia, El Tiempo, Arcadia, Boletín Bibliográfico y Plan B.
Ricardo Silva Romero es, hoy, columnista del diario El Tiempo, comentarista de cine de Semana, miembro del consejo editorial de Arcadia, redactor de la sección de televisión de SoHo y colaborador de la revista Credencial.
Esta es mi primera reseña y antes de empezar con ella quisiera dejar en claro que ninguna reseña - y mucho menos la mía - es palabra de dios.
Me gusta como escribe Silva Romero, pero siento que sus momentos más débiles como escritor son esos monólogos en primera persona, que suenan más a diario de autocomplacencias que a componente vivo de una historia.
Las historias de los personajes que no son él mismo son envolventes y profundas, pero siempre, inevitablemente, se ven interrumpidas por soliloquios semi autobiográficos que se vuelven viejos conocidos de esos que uno no disfruta reencontrarse por la calle.
Al final del día, conociendo Historia oficial del amor y Comedia Romántica, puedo ver un "modus operandi" en la escritura del autor que por supuesto tiene un público que también merece sus contenidos, pero por más dulce (empalagoso) y reconfortante que se pueda sentir, no me llega a mí, ni a las expectativas que tengo después de leer El espantapájaros y Río muerto. Desde esa subjetividad escribo esta reseña, Silva Romero escribe bien, pero como cualquier contenido de la industria cultural se vuelve cuestión de público, sin que unos sean mejores que otros.
El problema de amar a un escritor con locura es que cuando se anuncia un libro nuevo depositamos en esas páginas que no hemos leído enormes expectativas. Si alguien va a hablar algo mal de Ricardo Silva Romero que se meta conmigo primero jajaja, es mi traga literaria pero con Zoológico Humano necesité sentarme a leer con calma para no desfallecer en el intento. No desfallecí porque me encanta como este autor escribe, me encantan las frases de las que están llenas sus libros que no puedo parar de subrayar y porque finalmente el tema de la muerte me fascina y la solo curiosidad de saber que pasaba con la muerte y la vida de estos personajes me mantuvo pegada, quizás porque yo misma trataba de encontrar respuestas para mi vida sobre la muerte.
Creo que las novelas corales no me gustan, me gusta enamorarme de una historia y seguirla con profundidad hasta el final, y ocurre justo lo contrario cuando tienes demasiados personajes y no todos resultan tan interesantes. Diferente al juego de personajes que hizo en "Cómo perderlo todo" (uno de mis favoritos de este autor) donde las "historias de reparto" dan fuerza a la historia y te dejan con ganas de saber más y no saturada. Me gustó mucho la historia de Sid Morgan y la manera fidedigna que encontró el autor para mostrarnos este personaje a través de una entrevista. También la historia futurista de Li Chen porque acaso ¿quién no ama imaginar o ver un vistazo del futuro que podría ser a través de los libros? Romanticé la vida de Muriel Blanc y sentí infinita compasión por Nuno Cardoso. Y obviamente me saboreé la historia de Simón Hernández porque vi a mi escritor, a mi traga literaria en cada frase.
Pero... en una entrevista Ricardo Silva me dijo "Un libro cualquiera en manos de un buen lector se vuelve especial. Un buen libro en manos de un lector mezquino puede ser un libro inútil".
Así que debo decir, que Zoológico Humano me resultó especial porque nos recuerda lo fundamental de la vida, eso que olvidamos o que quizás no olvidamos sino que nunca nos han enseñado: que morir es la certeza y vivir al máximo la tarea.
Algunas frases que subrayé:
- "Vivir se sentarse en el borde del asiento a morderse las uñas porque se está acabando el tiempo: tres, dos, uno..."
- "El universo era tan preciso como decía la ciencia y tan oculto como decía la religión."
- "...toda vida humana es una vida en tres actos...la idea de que uno viene escrito cuando nace, pero puede interpretar o no ese papel."
- "Resulta mucho más útil para la especie que cada cual se dedique a querer, disciplinadamente, a quien tenga justo enfrente de su vida."
- "Hasta el día que me morí viví lleno de placeres culposos. Ya no. Ya qué. Ya son placeres y no más".
- "¿No es obvio que todo fue un sueño cuando se cierran los libros o cuando cae el telón entre los aplausos?".
Cuando uno lee mucho de un mismo autor, empieza a tener la falsa creencia de que lo conoce y en cierto punto ya no lee sus libros sino que cree que lee a la persona a través de lo que escribe.
Ricardo Silva Romero es tal vez mi escritor contemporáneo favorito, y no sé si es el hecho de saber que compartimos el mismo idioma, el mismo país, la misma ciudad e incluso uno que otro conocido, que leer Zoológico Humano no me hizo sentirme leyendo siete historias diferentes, sino que me hizo sentir leyendo lo que el autor quería contar de él mismo a través de esas siete historias.
Este es el primer libro que leo con referencia directa a la pandemia en la que aún estamos y es notorio su impacto en el autor. Tal vez lo que más miedo da del Covid es la muerte y este libro es la historia de siete personas que mueren y después regresan a la vida, cada persona en momentos muy distintos de la historia.
Y aunque no me gustan los libros con moraleja (por aquello de la superioridad moral), me gustó lo que queda después de leer este: al final uno está en el mundo para lograr hacer todo lo que quiere, lo que lo hace feliz, tanto que si uno se muere lo devuelven, pero no a pagar sus penas, si no a hacer eso que le falto por hacer, eso que uno no debería morirse sin haberlo heco... sea lo que sea.
“El espectáculo humano sobre la tierra en realidad es el infierno tenido por tantas culturas, desde los egipcios hasta los católicos”
Hay frases desesperanzadoras en algunas partes del libro que te hacen cuestionar la vida y la existencia y sin embargo, como el mismo autor recalca en entrevistas con periódicos locales, este es un libro que habla de la muerte pero que al final te da ganas de seguir viviendo.
Es un primer acercamiento literario a los temas relacionados con la muerte y volver de ella, pero de esos acercamientos emocionantes que te hacen dar ganas de buscar más sobre el tema y leer los libros referencia que se mencionan una y otra vez a lo largo de la obra.
La narración de espacios me pareció fascinante, como por ejemplo las descripciones espeluznantes de la guerra cuando se narra la vida del soldado y boxeador Bruno Berg.
Sin embargo, y aunque entienda que puede ser la intención del autor, me queda un sin sabor en la boca terminar el libro y ver que algunas historias quedan abiertas, y que ciertas situaciones que requerían una explicación no terminan teniéndola. Lo asemejo como parte del misterio que rodea el libro; la muerte es un misterio y la vida también, pero creo que me hubiera gustado saber, por ejemplo, cómo Simón llegó a tener las visiones de la profesora Li Chen a su alcance y de manera tan detallada.
En conclusión, una obra de que te pone a pensar. Una obra que te hace valorar la vida por sus pequeños detalles y personas que ya no tendrás cuando estés muerto. Pero siempre reconociendo y aceptando que el verdadero infierno es estar vivo acá en la tierra. (Irónico ¿no?).
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¿Alguna vez has pensado que sucedería si llegas a fallecer? ¿Existe el más allá o la reencarnación?
Zoológico humano forma parte del Mapa de las lenguas y a través de la vida o más bien la muerte de Simón iremos recorriendo un camino en donde vivir es la meta y a través del cual conoceremos a siete personas que han pasado lo mismo que él, han vuelto de la muerte. Pero ¿qué es morir sin haber vivido realmente?
Este libro desde la primera página te dará una sacudida real, te hará considerar si realmente estas viviendo y sobre todo disfrutando tu vida, te hará reflexionar sobre que sucedería si un día decides despertar, dejar de quejarte y empezar a vivir a plenitud pero… resulta que el tiempo se ha acabado y has perdido la oportunidad de tu vida, ¿Querrías recuperar esa oportunidad? ¿Cambiarías algo?
A lo largo del recorrido de Simón iremos conociendo la vida de estos siete personajes, todos de distinta época y cultura, aportando con ello un gran recorrido educativo, un verdadero zoológico humano. Nos situaremos desde la Primera Guerra Mundial, la destrucción producida por un terremoto, un encuentro casual con Alejandro Dumas y hasta una época futurista en donde los androides dominan la tierra; lo que sin duda lo vuelve mucho más interesante pues no solo nos incita a la reflexión sobre la vida, nos la muestra.
Personalmente, de todos los personajes el que más he disfrutado y me dejó varias enseñanzas fue el de la maestra Li Chen y su libro libro Tibetano de los muertos.
Es una novela un tanto inclasificable, llena de detalles y que evidencia mucha curiosidad e imaginación. Y que también requiere paciencia, porque es de largo aliento. Este recuento trenzado de la vida y muerte de ocho personajes, unos mucho más fascinantes que otros, me dejó con muchas preguntas y cosas en qué pensar: cómo contar historias, cómo contarme a través de otros, cómo observar, cómo aprender del permanente zoológico humano en el que vivimos, hasta cómo vivir.
Ricardo es tal vez uno de mis escritores colombianos favoritos… llegué a este libro con muchas expectativas, pero no logré engancharme con las historias ni con la temática, confieso que en varios capítulos (de las historias paralelas a la de Simón) hice lectura rápida. Lo sentí lento y denso. De todo, José María fue mi personaje favorito.
La muerte esconde el gran misterio de nuestra especie. Los humanos tenemos la presunción de que somos los únicos seres vivos conscientes de su finitud. En esa incógnita, en esa certeza de que en algún momento incierto vamos a morir se edifican muchas nuestras creencias metafísicas y Dios en el centro de todas ellas.
Desde que tenemos uso de razón nos preguntamos qué hay después del último aliento, qué pasa con nosotros cuando nuestro cerebro cesa en sus funciones. Eso que llamamos alma o espíritu ¿donde va cuando el cuerpo se convierte en un simple amasijo de nervios sin interacción química destinado a descomponerse?
Esa cuestión es la que intenta abordar Ricardo Silva Romero en ese ambicioso proyecto literario llamado “Zoológico Humano”. Con paciencia de orfebre el autor va hilvanando la historia de siete vidas distribuidas en varias etapas de la humanidad con un común denominador: cada uno de ellos tuvo la oportunidad de morir y luego resucitar para completar su destino, su misión vital.
“Morir no es dormir sino despertar” reflexiona Simon Hernandez, escritor venido a menos, víctima de un bloqueo de autor, luego de sufrir el robo de toda las historias por publicar que tenía guardadas en su computador, qué pasa por la experiencia de la muerte en circunstancias risibles y que luego regresa a la vida con la misión de contar lo visto en el más allá.
Su personaje asume la tarea de contar las historias de otras seis vidas que también vivieron y contaron también sus andanzas en el mundo de la muerte: una monja hereje de los tiempos de la Inquisición, un enterrador oscuro de la era medieval, una vidente colaboradora de Dumas, Víctor Hugo y Napoleon III, un boxeador alemán combatiente en la Gran Guerra, un astronauta gringo, una estrella punk y una profesora china proveniente de un mundo distópico dominado por los robots.
En cada uno de estos personajes hay una pulsión neurótica, una cierta inconformidad con sus vidas chatas que adquiere una nueva dimension una vez tienen su primera muerte. No quiero extenderme en detalles para no revelar el contenido de la trama, lo único que dire es que esta es una novela qué hay que leerla con paciencia, porque ciertamente hay un punto en el que uno no sabe a ciencia cierta hacia dónde va el autor, si es que acaso en medio de ese sopor narrativo uno mantiene las esperanzas de que llegue a algún sitio.
Sin embargo, hay un punto de inflexión al que Silva Romero llega de manera tranquila, sin grandes aspavientos pero que nos atrapa con la fuerza que solo las buenas ficciones (las grandes ficciones) son capaces y a partir de ahi la lectura fluye y uno comprende que haber transitado por ese terreno árido de la narración era necesario para que todas las piezas encajaran de manera magistral.
Aunque “Zoológico Humano” inicia como una indagación sobre la muerte, termina convirtiéndose en una reflexión sobre la vida en nuestro tiempo y, quizás en una sutil critica al ser humano del presente siglo con sus fobias, sus filias y su corrección política: “En las cuentas de Facebook o de Twitter o de Instagram o de TikTok o de Tinder, patéticas y tiernas, están las pruebas de que todo el mundo es raro y el que llame raro a otro es un imbécil.” Sentencia Simon Hernandez casi al final de la tarea autoimpuesta de contarle a los vivos como viven los muertos y sobre cómo se llega a la vida después de visitar la muerte porque “al final se vive porque requiere un poco más de coraje seguir con vida, porque vivir es sinónimo de valor.”
“Zoológico Humano” es un acierto total, una novela que, sin ser portentosa, cumple a cabalidad la misión de ser una buena ficción.
Existen libros a los cuales se llega sin ninguna expectativa, pero a medida que vas avanzando te van soprendiendo y van sumando más y más estrellas. Este libro es todo lo cotrario. Con un titulo llamativo, una sinopsis envolvente y un autor reconocido, este libro lo tenía todo para ser bueno, sinceramente no sé qué fallo. La historia está dividida en 5 partes, en la primera vamos conociendo a los personajes, quienes por circunstancias un tanto bizarras resultan muriendo. Lo curioso del asunto es que todos ellos regresa a la vida, ya sea por un sentimiento del deber, una sensacion de no haber cumplido su propósito o porque simplemente se les presentó la oportunidad de volver y la tomaron. Con esa premisa uno creería que el libro llegaría a profundizar en ese tema, el de la muerte y el regreso a la vida, abarcando un duscurso filosófico sobre por qué o para qué estamos vimos y qué hay más allá de la muerte, si es que hay algo, y que al final nada de eso importa, estamos vivos y ya está. Pero el autor se va por las ramas andando en circulos y repitiendo la historia de los personajes como un disco rayado, cada capíitulo era un resumen del anterior con un agregado que no aportaba practicamente nada a la historia, y con un narrador que consideraba prudente interrumpir la narración de los otros personajes para hablar, cavilar y despotricar sobre sí mismo. Que personaje tan insufrible, sintiendo lástima por sí mismo y viéndose como una víctima constante de la vida como si fuera el unico ser humano que pasara por penurias. No puedo decir que disfruté la lectura, todo lo contrario, la sufrí hasta el ultimo instante. Lo único que me impulsaba a seguir leyendo era la esperanza de que al final se dijera algo que le diera sentido a todo lo que me contaron, que llegara ese momento de epifanía donde se revelara algo que siempre estuvo allí aunque oculto entre líneas, pero no pasó. Es un libro de 609 páginas de las cuáles sobra la mitad. Es una lástima porque es el primer libro del autor y tenía mucha ilusión, no digo que no vaya a darle otra oportunidad, pero el sinsabor que me dejó esta lectura definitivamente no hará que esa segunda oportunidad llegue pronto.
Zoológico humano es una obra monumental, desde mi perspectiva. Siete historias contadas en distintos tiempos, escenarios, voces y costumbres. Siete historias que en su paso por la muerte van dejando recuerdos, anhelos, pero sobre todo, ganas de no morir. Así como lo dice Simón, su personaje inicial y principal, "Yo morí cuando ya se me estaban quitando las ganas de morirme [...]" El retrato de la muerte desde un antes, durante y después, nos va dejando la sensación de que, como lo dice el mismo autor, "Uno sigue siendo uno cuando muere" y apoyando la idea de que la vida más allá de la muerte existe, así sea concebida como un mito. Lo que más me gusta de esta novela es que nos brinda muchas formas de leerla. Podemos hacerlo de forma lineal o consecutiva, o ir entrelazando las historias de cada personaje y armar un nuevo libro. Definitivamente este es uno de los libros más entretenido, místico, poético y mágico que leí en el 2021. Mí personaje favorito, la Madre Lorenza de la Cabrera. Quien me recuerda mucho a Sor Juana Inés de la Cruz y que con su poesía, le da al libro un toque romántico y espiritual. Su encuentro con el Señor íntimo y romántico. En ellos se puede notar un poco de crítica a la religiosidad y las manifestaciones de fe que se tenían en tiempos antaños. De igual manera es de admirar como el escrito hace un recorrido por pasajes bíblicos que dejan ver su calidad investigativa. Hay algunas críticas y reseñas que hablan sobre como este libro brinda una mirada a nuestro país, sin embargo la subjetividad es tan perfecta (¡Viva Dios!) en ocasiones, que podemos darnos el lujo de mirarnos a nosotros mismos y dejar a un lado la concepción de una mirar en todas parte al país donde nacimos. Es, Zoológico humano, sin duda alguna una narrativa llena de realismo y fantasía que se atreve a tocar temas como la importancia de una muerte digna, el recuerdo en que nos perpetuaremos, el enigma del cielo y el camino que recorremos antes de dejar este plano.
Ricardo Silva Romero tiene una voz muy particular y original para escribir, pero a veces es buena idea de que sus protagonistas no sean el mismo de siempre, o sea el, y que deje que otros personajes narren sus historias. A pesar de que la fórmula le funciona muy bien en otros libros, en este la voz de su protagonista es tan fuerte que deja a los demás personajes en las sombras, lo cual no es bueno cuando obviamente este libro funcionaba mejor como un ensemble cast, y no como pasó que a medida que mas se avanzaba en el libro más se convertía en el show del protagonista. También, aunque se podría decir cuál es el tema del libro de manera fácil, la ejecución simplemente no estuvo ahí del todo, se siente como si las varias historias fueran redundantes hasta el punto de que no convergieron de manera efectiva para redondear el libro, sino que tuvimos otro final más que ya hemos visto en otros de sus libros.
Tristemente cada vez me gusta menos lo que escribe Ricardo Silva. De él he leído varios libros, los que más me han gustado: autogol, historia oficial del amor y El Espantapájaros. Todos esos son grandes libros que muestran personajes interesantes con historias increíbles, pero últimamente, sus libros se han llenado de personajes aburridos en situaciones ridículas. "Como perderlo todo" me hizo mucha ilusión en su momento y no pasé de las 200 páginas. Ahora, después de casi dos años del último libro que abandono (Como perderlo todo) me vuelve a pasar pero con "Zoológico humano". Siento que estoy leyendo el mismo personaje protagonista de sus otras novelas (incluyendo comedia romántica) en situaciones que si quieren parecer cómicas, francamente no lo son. Las historias paralelas son algunas tan inverosímiles y poco creíbles como la de los años 2050 que generan un desinterés total. Sumado a que es un libro larguísimo, me hizo abandonarlo muy rápidamente, ya que en muy pocas páginas se convirtió en una carga para mi. Por ahora, será el último libro del autor que pienso leer.
"Como lo veo como un oficio cualquiera, he trabajado en todos esos géneros que dices: fui poeta cuando no era ridículo, es decir, cuando no era calvo y era joven y podía declararme sin sonar idiota; fui ensayista; escribí guiones valorando el cine y la televisión al mismo nivel que la literatura, sin dejarme empujar a creer que la literatura está en la cabeza del organigrama de las ficciones. Los últimos años los he dedicado a las novelas y, ya viejo, he escrito sobre la política del país y del mundo en una columna que tengo en el periódico, otro modo de estar trabajando para los lectores. En resumen, me ha probado que mi trabajo es escribir lo que toque, aunque sean temas descabellados, porque es una terapia y un placer".
Una historia que te permite recorrer muchísimos puntos de vista. El escritor hace de esta novela un juego en donde hay que conocer lugares, personas, relatos, mientras que rompiéndo la cuarta pared como en el cine, te hace participe de la historia. es divertida la idea de que el libro que lees es el libro que se escribe dentro del libro, lo que hace que ubiques en tu realidad todas las historias y los personajes, además de darte ganas de prestar atención para prepararte en esa travesía que será la muerte.
El libro no fue lo esperado. La cantidad de historias paralelas y el entrecruzamiento de las mismas dificulta el hecho de apreciar la elaboración del tema principal.
Un libro que habla de la muerte y de que esté cuerpo es prestado. El último capítulo me habló más Ricardo Silva que de Simón Hernández, pero no le quita nada a la serie de historias que se cuentan 💖
Ricardo Silva uno de mis escritores favoritos, y aunque sus anteriores libros me los devore, con Zoológico Humano fue un poco más lento. Admiro de Ricardo su poder de investigación y darnos a conocer tantas facetas de la historia de la Humanidad. De todas las historias contadas la más bella para mí fue la del escritor Simón Hernández por su relación de amor con su esposa y con su hijastro.
Y nos pone a pensar sobre la muerte y como la vamos a afrontar. Gracias Ricardo Silva.