En Medellín de los años ochenta, un grupo de periodistas y amigos debe, no solo enfrentar los vericuetos que supone vivir en una ciudad azotada por la violencia, sino además narrar lo que pasa en ella desde sus máquinas de escribir en la redacción del periódico para el que trabajan como reporteros.
En la novela, el quehacer periodístico se entrelaza con la vida íntima de los personajes, para quienes la proximidad con hechos violentos que suceden permanentemente en la ciudad es una forma de enfrentar la realidad, combatir la maldad, cooperar con las víctimas y su memoria, y resistir en una de las peores épocas de la historia colombiana reciente.
Periodista y escritor egresado de la Universidad de Antioquia. Ha sido corresponsal y enviado especial del periódico El Tiempo, de Bogotá. Fue director y editor de la Revista Universidad de Antioquia. Ha publicado las novelas Tuyo es mi corazón (Planeta, 1984) y El cielo que perdimos (Planeta, 1990). También dos libros de reportajes: Sentir que es un soplo la vida (Editorial Universidad de Antioquia, 1994) y El oro y la sangre (Planeta, 1994). Con este último ganó en 1994 el Premio Nacional de Periodismo Germán Arciniegas. Es coautor del libro Janyama. Un aprendiz de jaibaná (Editorial Universidad de Antioquia, 2002). Ha realizado dos investigaciones sobre el reportaje en Colombia. La primera de ellas se titula Periodismo y literatura: el reportaje en Colombia (inédita). La segunda es Un pionero del reportaje en Colombia. Francisco de Paula Muñoz y El crimen de Aguacatal, (Hombre Nuevo Editores, 2002). En 1987 participó como escritor invitado en el International Writing Program de la Universidad de Iowa (Estados Unidos. Desde 1985 es profesor de periodismo en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Trabaja como editor en la colección de periodismo de la Editorial de la misma universidad. También es director de la revista de periodismo Folios editada por la Especialización en Periodismo Investigativo de la Universidad de Antioquia. En la actualidad es columnista del periódico El Colombiano, de Medellín.
Juan Fernando trabaja en la sección Judiciales de un diario de la Medellín de los 80. Una redacción agitada por la violencia y la muerte, sumida en un clima opresivo y por momentos irrespirable que él y sus compañeros solo logran transitar ahogándose en alcohol. La tragedia social se une con la tragedia personal, con relaciones que hoy llamaríamos tóxicas, parejas que se terminan y triángulos amorosos. La escritura es discreta y puntual, periodística. La narración atrapa aunque es un poco dispareja, hay buenas escenas y también pasajes un poco aburridos. Son casi 700 páginas. Recomiendo.
El cielo que perdimos me hizo transportar a la Medellín de los 80-90. La narración de la vida de un periodista que trabaja en la sección judicial de un periódico en uno de los momentos más violentos de nuestra ciudad no se quedó en la crudeza de la violencia, sino en como la vida continúa su curso y como, en medio de tantas muertes, la cotidianidad se transforma, con todo lo que ello implica.
Por Dios, leer este libro fue ver con otros ojos mi ciudad, mis calles y lo que escucho todo los días Me saco lágrimas y enojos pero no tengo nada más que satisfacción al haberlo terminado El amor por el viejo, esa rabia con Adriana, incertidumbre por Juan F. , Esa alegría, amor y compresión cada que uno de los del periódico hablaba, la compresión por parte de Sara y sobre todo las lágrimas en esas partes de reflexión por parte de los personajes o de perdidas de alguno que tal vez no había aparecido mucho pero con el que me había encariñado De verdad este libro fue, en pocas palabras, una fantasía de leer
Una narración espléndida del Medellín de los 80-90. Cada capítulo atrapa más que el anterior. Romance, novela negra y mucho, pero mucho, alcohol. Un excelente libro para sacar a cualquiera del bloqueo lector. Pensé que por lo largo lo dejaría, pero no hay una página que quitar.
Un verdadero clásico moderno de la historia de Medellín. Brillante, divertido, doloroso, romántico e importantísimo. Una manera de entender la historia de la ciudad a través de los ojos de un periodista cansado y enamorado. Maravillosa.