Alegría no quiere ser como su madre. Ha crecido al borde de un abismo y se aferra a sus estudios y a su trabajo para no caer en él. Pero llega Mario, criado a base de golpes y humillaciones, tan fuerte y a la vez tan frágil. Abraza como un rosal, que huele bien y se clava en la piel. Al primer pinchazo, Alegría intenta zafarse, pero el rosal se ha transformado en zarza. Ya no sabe salir. Ese mundo nuevo ―de camaradería adolescente, tardes en la piscina y descubrimiento del sexo―, se convierte en prohibido porque a ella ya no le corresponde mundo alguno: ella ya es solo un elemento, una posesión más, en el mundo de Mario. Miguel Ángel Carmona del Barco construyó la voz de Alegría tras un largo proceso de inmersión que le llevó a entrevistar a once mujeres víctimas de violencia de género. Con una prosa luminosa, magistral, directa y vehemente, recrea con una fidelidad hiriente la génesis de una relación de maltrato. Nosotros, impotentes, como vecinos que escuchan tras un tabique, solo podemos asistir a la lucha desigual y esperar, página tras página, a que la presa se reconozca como tal y escape. Alegría obtuvo el XXIV Premio de Novela Ciudad de Badajoz, otorgado por un jurado compuesto entre otros por Fernando Marías, Luis Alberto de Cuenca, Paloma Sánchez-Garnica y Juan Manuel de Prada. En el fallo se destacó la inmensa fuerza narrativa de su protagonista, un personaje real y potente, que hace de Alegría una novela de ficción pensada para ayudar a entender la realidad.
“Cuando se cierra la puerta puerta de la calle, me levanto y pego la oreja a la de mi habitación. Nada. Silencio total. Me siento y lloro: lloro durante un largo rato, un rato lento y ancho; un rato como un mar acostado y en calma” ~ Alegría de M. A. Carmona del Barco.
Cuando mi querida Gema (@quientelee en Instagram) recomienda un libro, hay que hacerle caso, mucho además. Alegría figura entre sus mejores lecturas de 2022 así que ahí me fui. ¿Será mi mejor lectura de 2023? No lo creo, pero ello no quiere decir que no me haya gustado, que sí, pero no he sentido ese “wow” que necesito para encumbrarlo pero le he dado cinco estrellas.
Alegría narra la historia de Alegría, una joven adolescente para la que la vida tiene de todo menos alegría. Tras haber crecido en un ambiente marcado por los malos tratos, Alegría trata de evitar a toda costa parecerse a su madre pero muchas veces aquello de lo que queremos huir es lo que nos atrapa, y Alegría acaba enamorándose de Mario, otro joven criado en un ambiente similar, y que tampoco quiere parecerse a su padre. Así que ya os podéis imaginar lo que vais a encontrar.
La parte más relevante de esta historia, y por la que se merece sus cinco estrellas, es que si bien no está basado en un hecho real concreto sí tiene inspiración en varios ya que el autor mantuvo conversaciones con once mujeres que han servido para crear la historia, no solo de Alegría, sino de varias mujeres que aparecen en la historia.
El libro está muy bien escrito, se lee en dos tardes, y me ha suscitado sentimientos de rabia, impotencia, pena, desesperación y tristeza. Vamos, como leer las noticias que, lamentablemente, día sí y día también, copan titulares. Un libro para visibilizar y sobre todo para recordar que las mujeres ni somos salvadoras ni somos culpables.
Adelante con Alegría, que aunque sea su nombre lo único alegre del libro, sí tiene sus momentos de esperanza.
Desde el jueves 6 de julio de 1995 hasta el jueves 6 de noviembre de 2003, Alegría nos cuenta su vida.
Una vida dura, dolorosa y difícil. Una vida en una familia desestructurada en la que la violencia física, verbal y emocional es constante en el día a día. Y no sólo en la familia, en la calle, en el instituto, con los amigos...
Cuando conoce a Mario cree que por fin podrá ser feliz y tendrá a alguien que la quiera. Nada más lejos de la realidad, Mario viene de una familia muy problemática y eso le ha calado muy hondo. Su vida quedará en manos de Mario. Los celos mal entendidos como amor, los malos tratos constantes y el miedo serán su día a día. Y Alegría intenta justificarlo porque ella todo lo hace mal, porque él se enfada o porque tiene mucho trabajo o porque no lo tiene o porque un amigo lo "ha liado" y ha bebido mucho o porque está triste...Nunca es culpa de Mario.
Un libro muy duro, muy doloroso y muy difícil en el que la violencia es una constante. Un libro en el que el autor para escribirlo se entrevistó con 11 mujeres víctimas de violencia de género. Un libro desgarrador que trata un tema que desgraciadamente está muy vigente.
Un libro que hace de la palabra “alegría” un desgarro. Un libro íntimo, político, rural, crudo, precioso. Que se clava con ternura, que arrastra lodo, raíces, heridas, y deja miedo y temblor en tus dedos al pasar la página.
Un libro para entender cómo el miedo se desliza despacio en nombre del amor, cómo lo que parecía cariño se convierte en jaula, hasta que la protagonista termina temiendo la libertad de una puerta abierta. Es un libro que te muestra que el verdadero terror es darse cuenta de que uno se acostumbra a las rejas.
Un libros sobre lo que no vemos hasta que ya es demasiado tarde. La alegría como grieta, como arado, como algo que se conquista con las uñas. La alegría que en este libro no es euforia sino resistencia, y la tristeza que lo atraviesa y no es derrota: es semilla.
Desarma la idea de que uno siempre sabría cuándo huir, y te deja claro que cuando la puerta se cierra, a veces lo más terrorífico es que te parezca un refugio.
Que el titulo no nos llame a engaño, dentro de las páginas de Alegría hay una historia dura y certera que duele conforme avanza, aunque también deja un rastro de esperanza que ilumina todo el recorrido.
Alegría es una historia construida con pedazos de historias de mujeres reales maltratadas a las que el autor entrevistó para crear un personaje creíble y fácilmente reconocible en la piel de tantas mujeres que sufrieron (y siguen haciéndolo) el maltrato dentro de sus hogares.
Ambientada durante la década de los noventa y adentrándose hasta dos mil tres, la historia de Alegría, contada por ella misma, es una lucha constante por salir de un mundo al que se pertenece por circunstancias y no por propia elección. Y es que Alegría no eligió nacer en una familia desestructurada a base de malos tratos, como tampoco lo hizo Mario, quien sufriera de pequeño ese maltrato en sus carnes, y sin embargo acabará convirtiéndose en lo mismo que su progenitor.
Junto a la protagonista hay un grupo de personajes, dispares y variopintos, pero que reflejan en su totalidad el mundo que rodea a las personas maltratadas: aquellos que lo saben y no hacen nada porque creen que eso es lo “normal”, los que ofrecen ayuda pero sin mediar mucho más allá, y los que sin alzar la voz intentan una y otra vez que todo cambie. Pero para que se produzca el cambio la victima tiene que darse cuenta y aceptar que lo es, y solo así podrá salir de un círculo en el ella siempre cree ser la culpable de todo lo que le ocurre.
Varias veces a lo largo de la lectura dan ganas de adentrarse en sus páginas y decirle a Alegría que despierte, que huya y que recomponga su vida lejos de todo lo que supone un lastre que pone en peligro su vida y la de sus hijos. Pero es un libro y hemos de permanecer en este lado hasta el final como meros testigos de auténticas barbaridades.
Podía Miguel Ángel haber creado una historia con un feminismo exacerbado (los tiempos casi mandan), y sin embargo elige hacerlo con una voz femenina comedida y tan realista que se cuela en el alma en cada página. Una historia de emociones, desgarradora a ratos, donde la seducción y el amor, la ternura y la ignorancia, dan paso a la opresión y la frustración en un carrusel de emociones que se entremezclan con los sentimientos siempre al borde de un abismo.
Los personajes principales, Alegría y Mario, son tan representativos de esta forma de maltrato que respiran autenticidad en cada palabra y en cada gesto, recreando esta relación de amor y odio, de posesión y pertenencia, con una prosa directa y sin artificios, casi hiriente en algunos momentos y en la que no falta una ambientación perfectamente retratada como si fuese tan solo una novela costumbrista de dos adolescentes viviendo su juventud en un pueblo extremeño. Alegría encierra dentro una historia conmovedora y muy dura en la que también hay un hueco para la esperanza.
Una novela que ojalá tenga un largo recorrido y pueda servir como detonante para que aquellas mujeres que aún creen que lo que viven en sus hogares no es maltrato lo vean como tal y puedan decidirse a dar ese paso tan liberador y del mismo modo para que si algún hombre se ve reflejado en las acciones de Mario se vea al fin como lo que realmente es y pueda aún deshacer el camino de la violencia machista.
El concepto de Familia Multiproblemática ha sido utilizado por diferentes autores en numerosas ocasiones. Con este término se refieren a un tipo de familias que se caracteriza por presentar múltiples dificultades simultaneas en la interacción, tanto entre sus miembros como con su contexto.
Carmona, en este libro, nos enseña a la familia de Alegría. Una familia de Badajoz cuyo contexto y circunstancias les hace convertirse en multiproblemática.
Nos hace ver las dificultades que se construyen y viven dentro de este tipo de relaciones. Nos cuenta lo difícil que la independencia, salir de la familia, las vulnerabilidades con las que ya parte Alegría y cómo la limitan. Nos cuenta la elección de pareja que hace , la elección desde la carencia, la ausencia de cuidado y de respeto. La desesperanza, la llegada de los hijos, sin recursos, sin capacidad de solucionar un conflicto, el estrés asociado a la pobreza, la parentalidad que se deteriora, la conyugalidad que destruye a los miembros. Los hijos que vuelven a heredar todas y cada una de las heridas de los padres. El ciclo que no para. Generación tras generación.
Situaciones traumáticas que les tienen a todos dando vueltas en un círculo vicioso de autodestrucción.
Carmona es capaz de traernos una familia multiproblemática desde la complejidad que requiere. Sin simplezas. Sin hacer equipos de buenos y malos. Sin villanos y víctimas. Permitiéndonos comprender a los personajes tan ricos que ha construido. Permitiéndonos entrar. Y dándonos para siempre una mirada más pensante, que comprende (aunque no justifica) a Alegría, y a Mario, y a Selene, y a su madre, y a sus hijos, y a Tina…
"La ciudad es un laberinto de asfalto mojado y luces amarillas. La noche es el lomo negro de un caballo que tapa, gigante, lo que hay al otro lado. Sólo siento las manos de mis hijos, pequeñas, calientes y vivas, entre las mías. Y la calle mojada bajo mis pies de arcilla y también bajo sus pies minúsculos de plastilina." Así de bonito describe Miguel Ángel Carmona del Barco una situación tan dramática como es la de una mujer huyendo de casa con sus hijos porque tiene miedo de que su marido les mate. Pero esque él es así, sabe escoger las palabras con mimo para hacer hermosas las tragedias sin perder un ápice de fuerza en el camino. Alegría es una novela durísima, como pocas recuerdo haber leído, pero esa dureza no es gratuita, tiene un porqué, y esque no se puede contar de otra forma la bajada a los infiernos por amor de esa niña-mujer protagonista cuyo nombre da título a la novela y cuya historia es la historia de las once valientes mujeres (seis de ellas con orden de alejamiento en vigor) que prestaron su voz al autor para construir un relato que contiene tanta verdad que es como un tsunami que te zarandea las emociones hasta dejarte exhausto y maravillado a partes iguales. No se sale de ella siendo la misma persona, y eso es lo que, a mi juicio, hace grande a una novela. Si habéis leído "Nada se opone a la noche" entenderéis la sensación que trato de describiros. Esta novela debería ser de obligada lectura en todos los institutos. Por favor, no temáis y leedla. Yo no me voy a cansar de recomendarla como me ocurrió con su anterior novela, Kuebiko. Gracias Miguel Ángel por el inmenso regalo que es tu escritura. Alegría ya vive en mí para siempre.
Es un libro que a pesar de tener una historia devastadora le doy un diez de diez, no por el hecho de que la historia sea bonita ni mucho menos, es una historia que te llena el cuerpo de dolor y malestar, sientes todo lo que siente la protagonista y pasas por sentimientos desde la rabia, al llanto o el dolor, e incluso la esperanza. Lo recomiendo mucho siempre y cuando se sepa que habla de temas muy duros que te dejan tocad@ a pesar de eso creo que es un libro que muestra la realidad de la vida de muchas mujeres y que es necesario leer para así seguir luchando y hacer que más gente luche. Mis dieces al autor, aunque el libro me haya roto mil veces.
Con el corazón en un puño tras terminar la novela Miguel Ángel Carmona. Exhaustiva labor de investigación previa la que hizo para recrear esta desgarradora y lacerante historia, que te golpea y te deja tambaleando. Gracias por ponerle palabras, por arrojar luz a realidades e injusticias ocultas, que no queremos mirar y que perpetuamos social y culturalmente. Lectura muy necesaria. "Una piensa que lo más difícil ya está hecho, pero me da a mí que lo más difícil es todo, también lo que queda"
era un libro de lectura obligatoria para el instituto, pero te enseñan como es la verdadera cara del maltrato doméstico, y lo difícil o casi imposible para el caso de la protagonista que es salir de ese pozo sin fondo. No le doy más estrellas porque es un libro muy duro y que no todo el mundo puede leer así como así
Estoy completamente destrozada y pensando en todas las Alegrías del mundo y de la historia. Absolutamente todo el mundo debería leer este libro, y poco más puedo decir porque hay sensaciones y aprendizajes que no se pueden explicar con palabras.
Alegría pasa de la adolescencia a la vida adulta con los golpes de su pareja, y ese viaje es tan cercano , tan real como si tú lector fueras Alegría. Viaje en el tiempo a un Badajoz que no viví pero que sigue muy dentro de mi. Es brutal .
Impresionante el relato de una víctima de malos tratos durante 8 años. Calles y lugares de Badajoz. Me ha encantado. A recomendar para todo el mundo, pero especialmente a adolescentes y mujeres que puedan estar en una situación vulnerable.
Qué puedo decir de esta novela: que llega, que impacta, que conmueve, que remueve, que incomoda, que solivianta… Que hay que leerla. Que se viene a mis favoritos por todas estas razones.
Lo más reseñable de la novela, más allá de todo lo que supone la situación de violencia salvaje que sufre Alegría, es que Carmona del Barco consigue encender una pequeña luz, una diminuta llama de esperanza a la vuelta de cada página. En cualquier recodo, callejón o escena, la trama nos insufla el aliento suficiente para continuar la historia y no desfallecer en el camino. Alegría es una novela que nos zarandea, nos retrata como sociedad, y nos devuelve una imagen de nosotros que no es la que esperábamos ver. Y aún así, las páginas se suceden, acabando con sangre en las manos y el corazón encogido. Una novela salvaje, desbocada y sincera. Una propuesta en la línea del resto de las novelas de su autor: una manera de ver y comprender el mundo que le rodea, con la intención de contar no tal y como sucedió, sino como podría haber ocurrido. Una vez termina la novela, comprendemos la tesis fundamental que hay en el interior de sus páginas: debemos dejar de juzgar a las víctimas, y sobre todo dejar de exigirles que sean ejemplares. Tienen todo el derecho del mundo a no ser como la sociedad espera que sean.