3.5/5
Disfruté mucho este libro, no sé por qué el primero no me interesó tanto o no pude enganchar. Sin embargo, este se me hizo demasiado divertido y quedé muriendo de ganas de leer lo que sigue.
Penélope está intentando adaptarse a su nueva vida como sirena con ayuda de Glauco y la reina. Sin embargo, sus clases no van muy bien y por más que lo intenta, no logra muchos progresos. Al mismo tiempo, ocurren varios ataques de un peligroso monstruo marino y unas princesas son secuestradas.
Este libro se me hizo una ternura de historia, de esos cuyo proceso de lectura resulta tan divertido que no quieres que acabe porque quieres seguir leyendo a los personajes. Adoré la relación entre Glauco y Penélope, el cómo él la veía como una persona tan inteligente y valiente y se sentía insuficiente para ella. Había una adoración muy tierna de su parte, porque Penélope estaba lejos de verse a sí misma de esa forma. Creo que mis capítulos favoritos venían desde los ojos de Glauco, Penélope era más como personajes conocidos, la protagonista inteligente y valiente que estaba en una situación que no quiere, pero buscaba formas de seguir adelante.
Voy a confesar que todo el drama político no me interesaba especialmente, aunque sí que fue interesante el tema de los humanos y las sirenas (ya no recuerdo de dónde eran). Me gustó la construcción de toda esta trama compleja y el cómo los dos adolescentes eran parte de ella de una u otra forma. Sin embargo, como mucho de la trama tenía que ver con personajes adultos eso le quitaba páginas a los protagonistas que eran el motivo por el que seguía leyendo. Entonces, me gustó la historia y toda su construcción, pero no disfruté que eso implicara que cada vez tuviera menos interacciones de Glauco y Penélope. En especial porque los demás personajes no se me hacían tan interesantes y los sentí como meros narradores de lo que estaba sucediendo.
Me gustó que en este libro pudimos entrar de lleno al mundo de las sirenas, la geografía, la cultura, la política y todo. Victoria creó un mundo muy rico e interesante, me gustó toda la lógica detrás del mundo de las sirenas, las diferencias entre ellas y cómo todo hacía sentido y era coherente. No fue un mundo que solo creara porque era bonito, sino que se notó el esfuerzo detrás de este.
Con los libros de Victoria siempre me sucede que cuesta enganchar con sus personajes, pero la verdad es que aquí sí que me gustaron los protagonistas. Pero, como dije, de los secundarios la verdad es que no recuerdo tanto y ninguno me pareció tan memorable, ni siquiera los villanos. Quizá fue por el tono middle-grade del libro que los villanos se me hicieron un poco como de caricatura, no sentí que fueran realmente una amenaza, aunque sí lo eran.
En fin, Las hijas del hielo fue una secuela que explotó mucho más el mundo de las sirenas y nos lo presentó en todo su esplendor. Una historia divertida, con unos protagonistas encantadores y una trama interesante.