Es un ensayo contradictorio porque su tesis es la existencia de unos principios metafísicos que Guénon describe como intuitivos, como no discursivos y como suprarracionales y que, por tanto, no van a poder comunicarse con un libro. Sin contar con que, para Guénon, ese conocimiento estaría reservado a una élite intelectiva y debería transmitirse a través de algún tipo de proceso de iniciación. Uno se pregunta para qué escribir un libro con estas condiciones, en vez de montar una escuela mística.
Tampoco se da en el texto ninguna justificación histórica, lógica, siquiera narrativa o simbólica de lo que se plantea. Por ejemplo, escribe que los griegos entraron en contacto con Oriente y de ese contacto surgió el gnosticismo, pero sólo como "mala comprensión" griega de las ideas orientales. Y el lector tendrá que creérselo o no creérselo, porque Guénon no va a venir a darnos ninguna explicación sobre cuáles eran esas ideas orientales originales o sobre cómo las desfiguraron los griegos. Pero es que, para más fullería, dirá luego que el gnosticismo es una denominación genérica y que cuesta saber hoy día cuáles eran exactamente sus doctrinas. ¿Cómo se explica entonces la deformación? No sé.
¿Qué es este libro, entonces? En mi opinión, 1) una crítica al Occidente moderno. Identifica, por ejemplo, la Reforma protestante con el inicio del espíritu antitradicional. Del libre examen dirá que es particularmente dañino porque conlleva "la ausencia, en el orden doctrinal, de todo principio superior a las opiniones individuales", lo cual parece estar en el meollo de la modernidad. Critica igualmente al racionalismo y al sentimentalismo, que pese a sus diferencias confluyen los dos en el ataque al espíritu tradicional.
2) Un esbozo gnoseológico, que defiende la existencia de unos principios metafísicos que se legan a las generaciones no a través de la escritura, sino a través de la tradición, como un hilo que nos uniría con los antiguos.
En cuanto a la evolución de Occidente, me parece que acierta; sobre la de Oriente patina una barbaridad: en un arrebato de ingenuidad dice por ejemplo que Oriente no está ("¡ni estará nunca!") interesado en el progreso material y que las invenciones y comodidades mecánicas les producen más fastidio que otra cosa. Un ejercicio de orientalismo llamativo en alguien que parece tan preocupado por la mala comprensión que desde Europa se hace de la alteridad, y que en mi opinión no es sólo un error de cálculo, sino que viene a desmentir su teoría: al final, la tradición no es lo suficientemente fuerte como para liberar a la humanidad de la esclavitud de su propia biología, la misma para todos (orientales y occidentales). En fin, un libro extraño.