El doctor Benedict Miller viaja de incógnito en una embarcación británica que hará escala en un puerto del Mediterráneo, es el inicio de un largo viaje cuyo destino final es Bresláu, una comarca de Moldavia perdida en el corazón de los Cárpatos. Allí le espera un enfrentamiento con su peor enemigo: un vampiro centenario que ha sembrado el terror durante siglos en numerosas comunidades de la vieja Europa. Agazapado en uno de los camarotes del navío, el doctor Miller se dispone a relatar sus aventuras en Cendreville, un pueblo rural del norte de Francia que visitó cuatro años antes de la travesía, y en el cual hubo de enfrentarse a la peor de las pesadillas: la maldición del vampirismo. Su contacto con los seres de la noche no solo reveló su auténtica naturaleza, sino que además le hizo comprender lo ineludible de su destino. La pequeña aldea de Cendreville se convirtió, entonces, en el escenario de una lucha encarnizada entre dos razas ancestrales: los no-muertos y los vân?tori, una antigua cofradía de cazavampiros.
Esta novela desgrana la primera parte del viaje físico y espiritual del doctor Miller, el cuaderno de bitácora de su implacable cruzada para erradicar el vampirismo, una contienda que lo llevará a recorrer medio mundo en busca de la más abyecta de las criaturas…
Leandro Pinto recupera con esta fascinante narración la esencia de las novelas clásicas de vampiros. Con un fuerte arraigo en los elementos canónicos del mito, y mediante un trabajadísimo estilo decimonónico, el autor dibuja una trama ambiciosa y envolvente que resucita la estética victoriana de autores como Sheridan Le Fanu o Bram Stoker, consolidando así los elementos fundamentales de la tradición vampírica en una novela atrapante y de atmósfera perturbadora.
Algo tiene el mito del vampiro que nos atrapa. Su figura siempre estuvo presente en cada uno de nuestros miedos, forzando leyendas, mitos y terribles pesadillas que enraizaron en nuestra infancia. Supongo que tiene que ver con eso, con los ecos de un tiempo en el que dormíamos envueltos entre sábanas mientras observábamos de reojo la penumbra que se colaba por las grietas de la ventana. Esos tiempos donde las tormentas nos paralizaban con su atronadora sinfonía, donde el lamento de unos lobos escondidos en la niebla aturdía nuestra atención, donde unos ojos ensangrentados nos distraían del crecimiento de unos colmillos que se acercaban lentamente. El vampiro siempre estuvo ahí presente esperando su momento, contemplando como su silueta se adaptaba a una nueva realidad que lo acercaba a los humanos, restándole todo el aroma a muerte que arrastra su eterna maldición. Sus contínuas revisiones dotándole de poderes contradictorios, convirtiendo al no muerto en una criatura semejante a nosotros, dotándola de sentimientos y conciencia tan solo conseguían acrecentar lo poderosa y aterradora que es su figura original. En Vânator Leandro Pinto regresa a los orígenes . Y lo hace planteado una historia clásica llena de ese aroma que tanto apreciamos los amantes de la criatura. El doctor Benedict Miller viaja en barco mientras escribe en su diario los recuerdos que le atormentan al enfrentarse por primera vez a su mayor enemigo, mientras parte rumbo al corazón de los Cárpatos. Partiendo del mismo uso del lenguaje, el autor se aleja de la inmediatez narrativa contemporánea para pausar la acción hasta que te envuelva la atmósfera de épocas pasadas, recorriendo la mayor parte de los escenarios que tanto hemos disfrutado en las historias de vampiros. Cruces, ajos, tierra…sangre hacen acto de presencia a lo largo del libro tratando de recomponer la figura del mito que tantas pesadillas nos ha proporcionado. Eso conlleva el lastre de acercarnos a una historia que habremos leído una y mil veces, el enfrentamiento entre la luz y la oscuridad, entre el cazador y su némesis, entre la ciencia y lo desconocido. Y realmente todo lo que encuentras en Vânator tiene ese aroma que reconoces. Ya has leído muchas veces como la luz del sol implica la esperanza, como los siervos de la oscuridad no respetan las normas y como es imposible rechazar la llamada del pecado. Pero precisamente por eso, la publicación de una historia como esta, en los tiempos actuales, no deja de ser un acontecimiento para aquellos que ven en el vampiro a ese ser que continúa acechando sus sueños. Yo, personalmente, disfruté con cada una de estas páginas. Quizás me haga viejo y proteja un modo de entender el terror anclado en otros tiempos ya alejados. Pero aun a día de hoy, duermo con las sábanas cerca de mis manos para poder descansar tranquilo.
En este libro encuentro todo lo que me apasiona leer: misterio, ambientación lúgubre, erotismo, leyendas, mitos... Incluso una recomendación textual a la que ni quiero ni puedo resistirme. Equilibrado, de excelente documentación. Me ha llevado a los grandes clásicos del género.
Teniendo en cuenta que tengo la continuación en mis manos solo puedo desvelar que no todo está contado sobre los vampiros y todo cuanto les rodea. Y es justamente eso, a través de la pluma del autor, de su estilo pulcro y perfeccionista a la par que cercano, que desconozco cuánto de ficción hay entre las páginas de las narraciones de mi admirado doctor Benedict Miller.
Destaco los saltos de narración entre pasado y presente, que nos van desgranando los secretos de lo acontecido no solo en Cendreville. Como no podía ser de otro modo tratándose de estos seres, me han sorprendido ciertos pasajes de los últimos capítulos. No por ser explícitos, sino por su exquisitez, por el erotismo y el cómo se narran.
En mi opinión (y por mi escasez cultural) me hubiera gustado contar con un mapa de travesía al comienzo del libro, acorde a la época que se narra.
El primer libro que leo de este amigo autor. No será el único, palabra de MJ.
He de admitir que nunca he sido amante de las novelas de vampiros… Hasta hoy. Termino de leer Vânâtor con el corazón encogido y extasiado al mismo tiempo.
Al igual que las criaturas de la noche que campan por sus páginas, es imposible resistirse a la novela una vez empiezas a leerla.
Leandro Pinto consigue llevarnos a la esencia del género con una historia clásica pero refrescante. Es una maravilla volver a los orígenes, a conocer esos vampiros que aborrecen el sol y no brillan; vampiros que huelen mal, vampiros irresistibles, vampiros que son realmente unos cabronazos.
El doctor Miller dará mucho que hablar. Pero siempre pensé que Michael era vampiro. Pongo 3 estrellas porque me pareció un poco aburrido, pero algunas tramas fueron interesantes.