Genialísimo 🔥
Cuando empecé este libro pensaba que la premisa era: ¿posesión o locura? Y ya con eso tenía toda mi atención.
Y bueno sí, pero creo que quizá es más exacto decir que es: estar aburrida porque has aparcado (hasta olvidarlo) todo lo que eres y que el buscar el recuperarte y, por tanto, romper el molde en el que tu entorno y sociedad te ha encasillado solo puede racionalizarse como “oh dios mío, me ha poseído un(a) demonio” o la peor de las opciones, “¡jod*r, me estoy volviendo loca!”
Mira que es un libro que he gozado y que inesperadamente me ha parecido divertidísimo, pero si solo puedo destacar una cosa bueno de él, es que se queda en tu cabeza haciendo ruido como una banda de música debajo de tu ventana mientras tu tratas de dormir. Puede ser molesto, sí, pero también el impulso necesario para hacer algo.
La cuestión es que Amanda, persona bastante normal hasta la fecha, empieza a oír ruidos, sucesos extraños pasan a su alrededor sin explicación, pero al mismo tiempo, se parecen bastante a lo que piensa o siente en ese lugar oscuro de su cabeza que todo tenemos donde pensamos maldades que no decimos a nadie y, además, comienza a tener sueños extraños con una mujer bellísima que surge de un mar rojo como la sangre que llega para quedarse a su lado.
¿Realmente está poseída? ¿Está perdiendo la cabeza? ¿Tiene alucinaciones? ¿Por qué su marido parece no darse cuenta de nada?
Una de esas novelas geniales que están abiertas a cierta interpretación (yo tengo la mía clarísima) pero da igual desde donde tú lo leas, lo más importante, es el ¿cuál es el origen de todo esto? ¿exista o no, qué simboliza la posesión? ¿Esta una versión moderna de la loca del ático? ¿Acaso no hemos avanzado nada?
Tengo que decir que desde mi punto de vista no es un libro que de miedo, no sé qué dice de mí, pero lo leí desde el humor, me he reído mucho, sin que eso supusiera que la historia perdiera un ápice de fuerza. Si tiene alguna escena de mal rollo, pero hasta ahí. Como mucho, el verdadero terror es ponerse en el lugar de la protagonista y sentir que te hundes en la locura, o en la depresión, o en la soledad… y que nadie te oye pedir ayuda.
Una lectura que me ha llevado a “acercarme” a mí misma (intensa siempre) y pensar en cuántas cosas que realmente me hacían feliz he dejado atrás y porqué (por suerte, parece que no tantas). Aun así, nunca es tarde para darse cuenta de que algunas cosas que nos han enseñado que son demoniacas, tal vez no lo son tanto y volver a ellas sea tan solo una parte del proceso de quererse a una misma.
Y no es que el libro vaya por derroteros de crecimiento personal precisamente, es más, diría que desde una perspectiva muy original muestra lo difícil que es equilibrar a veces, lo que queremos ser y lo que tenemos que ser. Porque parte del acuerdo social, nos guste o no, implica luchar contra nuestros demonios, o al menos intentarlo.
Además de salud mental, habla también de violencia médica y psiquiátrica, de luz de gas en las relaciones, de cómo lo que algunos llaman locura, puede llegar a ser simplemente, disfrutar de la vida.
Es verdad que tiene alguna cosilla a la que se le puede sacar punta, pero es que desde 2003 ha llovido mucho (aunque parezca ayer) y, aun así, me ha resultado en su mayoría podría estar escrito hoy.
Recomendadísimo para siempre.