Paula cree que en su vida lo único que importa es el trabajo. Jesse cree que él nunca es suficiente para nada o para nadie. Ni Paula ni Jesse buscan encontrarse, pero, un día tras conocerse en el aeropuerto, gracias a un ataque de pánico y unas confesiones que no planeaban hacerse, sus caminos se cruzan para ser casi inseparables. Una chica adicta al trabajo sin ganas de buscar el amor y un chico agotado por las relaciones se darán cuenta de que se han encontrado en el momento adecuado en el lugar exacto, aunque, en un principio ninguno de los dos lo quiera admitir. ¿Cómo lo harán? Jugando al juego de adivinar.
Un libro muy flojo, con personajes muy poco elaborados, no se termina de entender la infancia de Jesse. Una historia con algo de drama desarrollada en dos ciudades que se nota demasiado que la autora no conoce. No me gustó y no lo disfruté.
Por un lado los personajes me han gustado mucho, me parece muy original mostrarnos a una protagonista adicta al trabajo, normalmente vemos músicos drogadictos o famoseo adictos a las drogas, pero en este caso es el trabajo y el éxito personal y salir de personajes típicos se disfruta mucho, es muy valiente porque no es un personaje agradecido, ni una heroína y él con todas las costuras qué arrastra del pasado también muy bien construido, y con lo cocido qué es se le entiende muy bien.
La primera parte de la novela muy bien, ellos, la ambientación, los secundarios, pero poco a poco me he ido desinflando, me ha faltado entender porqué evolucionan así o toman algunas decisiones y amor, eso también me ha faltado, aun así, he vuelto a disfrutar con la pluma de Altea y con su humor pero Nico y Jules dejaron el listón muy alto.
3.5⭐ La historia me ha gustado, el personaje de Paula creo que ha sido muy fiel durante toda la trama y Jesse es un amor, pero creo que como tengo muy reciente la historia de su hermana Julia y Nico que me gustó tantísimo, no he terminado de conectar.
Este es el segundo libro de la serie Ruido, y aunque guardo muy buenos recuerdos del primero (Las normas del avión de papel) y ya hace bastante que lo leí, tenía muchas ganas de retomar a estos personajes.
Sin embargo, esta historia no me ha gustado tanto como la primera. Para empezar, me costó engancharme al libro, no me atrapaba. Seguía leyendo porque esperaba que mejorase, pero al final me he encontrado con una novela que, para mi gusto, empieza algo floja y que va perdiendo ritmo e interés según avanza.
El mensaje es muy bueno: superar situaciones difíciles, miedos, adicciones. Pero creo que el principal problema lo he tenido con los personajes.
Paula y sus hermanas no me han caído bien. Me daban pereza. Y Jesse... Pues bueno... Me dejaba totalmente idiferente. Así que como conclusión final, las sensaciones son más negativas que positivas. Una pena.
En este libro conoceremos mejor a Paula, una de las hermanas trillizas de Julia, protagonista del primer libro de la serie ruido (las normas del avión de papel). Paula que hasta ahora vivía en Tokio, sale huyendo de allí y aterriza en Los Ángeles donde vive la tercera hermana, Claudia. Al aeropuerto va a recogerla Jesse, el hermano de Millie, su cuñada. Desde el minuto cero ambos se dan cuenta de lo tan diferentes que son, tanto en su manera de ver la vida, como de pensar, como de querer, pero eso no quita para que se atraigan inmediatamente. Jesse no tiene sueños, no cree que pueda ser feliz, ni hacer feliz a nadie, pero tiene mucho que ofrecer. Paula es de las protagonistas mas imperfectas que me he tropezado, y de la que estás renegando la mayoría del tiempo, pero justo por eso me ha encantado. Es una historia preciosa de superación, de remontar y avanzar, de cambiar y escoger el camino....hay que leerla.
El juego de adivinar es la continuación de la biología Ruido y, en esta ocasión, gira en torno a Paula y, aunque un poco de rebote, a Claudia, las dos hermanas de Julia que nos faltaban por conocer. Paula es una obsesa del trabajo, vive por y para su empresa en Japón, cuando su vida matrimonial le hace poner tierra de por medio. Llega a Los Angeles, a casa de Claudia, y allí hará lo que puede por recomponerse. Y aquí entra en escena Jesse, y el que para mi es el fuerte de la autora, los protagonistas masculinos. He tenido la sensación de que este libro está menos cuidado, y he empatizado 0 con la protagonista, pero merece la pena cerrar el círculo.
Después de leer Aviones de Papel, me lancé de cabeza a leer esta segunda entrega. Me ha gustado mucho, aunque para mi le falta más romanticismo, aún así es una buena historia, maravillosamente narrada. Es una historia de superación, de acabar con los miedos y adicciones,una historia muy intensa.