"Mi corazón galopa de un extremo a otro, soy más que un bulto que escribe, dice la narradora de esta novela. Alguien que sabe convertirse en una naturaleza muerta, volverse invisible, callar. Pero ahora, por fin, las palabras nacen para contar lo que fue silencio: a partir de una ruptura amorosa, el pasado vuelve a nombrarse. Y en ese nombrar, Natalia Paz arma un mosaico de palabras en el que cada pieza se entrelaza con la otra dejándonos ver las relaciones secretas que existen entre los acontecimientos que conforman una vida.
Crónica de viaje, álbum íntimo familiar, cruces de cordillera, nuevos y viejos amores arman la red de una chica sensible, precisa, fuerte. Esa ciudad no era para nosotras es un relato fragmentado en donde los espejos entre los personajes y las historias le van devolviendo a la protagonista un nuevo rostro".
Tengo pena, porque después de este libro me siguen haciendo falta -y con aún más fuerza- buenos relatos lésbicos en Chile.
Es una narración tan irregular como las propias temáticas que trata, que nunca terminan de encajar completamente; un término de pareja, la maternidad, el abandono paterno, el inicio de un vínculo. La historia nunca logró atraparme, la mayoría del tiempo sus descripciones me parecían simplemente lateras y los detalles que me contaba los encontré burdos e irrelevantes.
En cuanto a su relación de pareja, no pude soportar el tono victimista que rondaba la narración en torno a su ex, que queda como la peor villana de la historia. La poca autocrítica de la protagonista en esos capítulos hizo que se convirtiera en un personaje insoportable durante toda mi lectura.
Creo que la autora tiene propuestas interesantes y momentos donde el libro tiene una escritura bella y poética, pero eso, se queda en momentos. Luego se pone a describir cómo hace una presentación de Power Point para su trabajo, el nombre y la patente del Uber que pasó a buscar a su cita Tinder o que le gusta la pizza con palta.
El talento está, faltó edición. Y no digamos que el valor del libro está en su relato lésbico, esto se los concedo hasta cierto punto, pero también medirnos con una vara distinta solo porque implica representación nunca nos llevará a seguir mejorando nuestras escrituras y competir con todos los relatos heterosexuales que nos rodean.
Y es necesario, porque al menos, en esta ocasión, siento que terminé de leer un fan fiction.
me gustó caleta y quizá no sea debido a la majestuosidad del libro sino porque conecté con la narradora y fin. un libro no tiene que ser lo mejor que se ha escrito para que lo considere bueno.
y bueno, qué tanta huea jjj estuve leyendo otros comentarios de este libro y txao, lo disfruté mucho y lo leí en menos de dos horas, con eso yo quedo satisfecha.
Conocí a Natalia hace muchos años, recuerdo su amor por los libros y las películas europeas. Fue lindo conocerla más y recordar a través de este libro. Lo leí hoy, entre partidos de fútbol en la tele y un intento fallido de siesta.
Segundo libro que leo en el año en que Berlín es una ciudad donde se acaban las relaciones. Me gustó el tono del libro aun cuando creo que la narración fue mucho para mí a veces. Me gustó la historia también.
El relato ágil y joven de Natalia Paz nos sumerge en el enamoramiento, la ruptura y nos muestra luces de la recomposición. Este mosaico es un conjunto trizado con toda su belleza y nostalgia, pero que al mismo tiempo no logra componer una imagen precisa. Se trata de una narración espontánea, y aprendiz en muchos aspectos. Las tramas y personajes podrían haber alcanzado una mayor profundidad y hay detalles que pueden ser innecesarios, pero, como un primer beso, es dulce y emocionante. Este libro que seguramente tiene mucho de autobiográfico requirió coraje para abordar el dolor del abandono y el desamor, lo que a su vez nos lleva a concluir, en palabras de la autora, que el coraje es torpe, es más impulso que precisión.
Es una novela cortita de desamor, de dejar ir, de conectar con nuevos amores, de relaciones familiares fragmentadas y de lugares seguros e inseguros.
Las relaciones son lésbicas y la intensidad de la narración es coherente con eso. Logra transmitir esa tristeza e incomodidad de cuando la voz propia empieza a desaparecer de una relación, de cuando no te dejan ser y surge el bichito que dice “no me puedo proyectar así”.
Pese a que hay capitulitos tristes, no me dejó con un gusto amargo ni deprimida. Me quedé con el mensaje de que hay relaciones que desaparecen, otras que se transforman, y vas a estar bien.
Subrayé mucho el libro. Tiene muchas frases poéticas que me gustaron mucho. Sólo le bajé una estrella porque un par de cosas ñuñoínas me dieron cringe, aunque entiendo que para escribir cosas hermosas que valgan la pena hay que jugar en el límite del cringe y arriesgarse a esa posibilidad. En todo caso, fue lo menos. Aquí algunas de las frases lindas que destaqué:
“Cuando las emociones parezcan desbordarnos recurriremos al agua. Diremos, entonces, que estamos estrelladas y que juntas somos mar”.
“No recordaré tu risa ni volveré a acoplarme a ella (…) hasta que un día pronunciaré tu nombre sin sentir la tristeza adherida a la piel”.
“Unimos nuestras frentes, reposamos el amor en ellas”.
“Decide hacer magia conmigo, un truco en el que me vuelvo invisible y me hace desaparecer”.
“El recuerdo de la pérdida descansa sobre mi almohada y, cada tanto, la humedece”.
“Nadie merece sentir que su familia es una cárcel”.
“(Le fascina) esta intimidad que no sé de dónde viene. Le encanta mi calma (…) como si mi pecho fuese un lago sureño al amanecer”.
Curva 4 Construiremos un lenguaje propio. Las estrellas serán esenciales en nuestro campo semántico. Cuando las emociones parezcan desbordarnos recurriremos al agua. Diremos, entonces, que estamos estrelladas y que juntas somos mar. Nos fundiremos en la naturaleza para que esta historia nos trascienda y se vuelva perenne.
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Curva 18 No siento tu olor. Nuestra ropa, directo a la lavadora. Suena la musiquita avisando que está limpia. La saco con desgano. Cuelgo mis prendas lejos de las tuyas. Dejo que el sol destiña tus colores.
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— Ich liebe dich mein Schatz. Javiera toma un poco de distancia y me mira con sorpresa. Le pregunto si tiene hausaufgaben y sus ojos cambian de color. —¿Cómo aprendiste a decir eso? —Tus ojos están estrellados. —¿Crees que siempre será así? —me pregunta acentuando el siempre. —Quiero siempre, siempre sentir que puedo habitar tu mirada galáctica. —Quiero que siempre, siempre hagas que mi pupila se expanda y te quiera devorar. ¿Dime hausaufgaben en portugués?. Acorto la distancia hasta que mi boca roza su oído, preparo el susurro y dejo que las palabras entren lentamente en Javiera. —Tarefa de casa.
El libro de Natalia es más que un trayecto. Es un retorno al pasado y es un futuro difuso. Me transmitió tantas emociones, que minutos después de pasar por algún párrafo, volvía a él, sin querer despegarme de sus palabras.
Hermoso relato de un adiós, y de un constante ir y venir sin sentido de pertenencia.
“Se me desorientó el corazón. Se fue a otra parte. Huyó sin rumbo, incluso de mí”.
Me gusta cómo con comentarios random (una canción de Shakira, un local de comida rápida) logra traspasar tan bien una emoción. Creo que está cruzado por la nostalgia de los ir y venir. Hermoso.
es un arte hacia los duelos que se viven, logra expresar esas sensaciones y momentos que uno piensa que son tan aislados pero que, hay mas personas sintiéndose igual.
Tengo pena de ruptura así que ando refugiándome en lo mismo. Hay líneas que repasé un montón de veces porque me desarmaban y me abrazaban al mismo tiempo.