“Ahora entiendo que uno fracasa cuando no se hace eso por los que realmente se siente pasión y que el éxito no reside en seguir insistiendo donde no se siente, sino en moverse hacia adelante para acercarse cada día un poquito más a lo que verdaderamente se quiere”.
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Esta frase llegó a mí como un puñal, dulce y afilado, como la pluma de la autora. No me canso de decirlo, es dulce, melosa, pero puntiaguda…
Conforme va evolucionando el libro os daréis cuenta.
La novela cuenta la bonita historia de Maggie y el momento en que su vida empieza a ser cambiante. Es una historia de superación, de mentiras, de amores platónicos y otros reales, de amistades de las buenas, amor entre hermanas… Tiene pinceladas de una problemática de la que poco se habla en la vida real y la magia viene de la mano del fanfic que contiene esta historia. De eso y de Maggie, de cómo evoluciona a la vez que se aferra a esa inocencia, que es su zona de confort.
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De lectura ágil y pluma bonita, con el sello inconfundible de Claudia.
La maquetación es preciosa y cuidada, con el interlineado muy espaciado para mi gusto, pero eso, reconozco que facilita la lectura.
La portada es hermosa y el título habla solo.
Recomendada para leer entre lecturas densas. Al ser tan fresca y ágil, es perfecta para salir de esos malditos bloqueos lectores.