El 11 de septiembre de 2001, Jules Naudet registra en video (accidentalmente) el impacto del American Airlines 11 contra la torre norte del World Trade Center. La captura, además de hacerlo mundialmente famoso, lo consolida como el último representante de una raza de camarógrafos privilegiados que los especialistas denominan "Ojo Midas", raza a la que también pertenece Abraham Zapruder (responsable de la captura del asesinato de JFK) y William Deeke (responsable de la captura del incendio del Hindenburg). En la tradición de novelas como El hombre en el castillo de Phillip K. Dick o Roma Eterna de Robert Silverberg, Ojo Midas es una ucronía protagonizada por personajes reales de la industria cinematográfica (David Lynch, Paul Giamatti, Kevin McDonald), empresas audiovisuales de renombre (Sony, Panasonic, YouTube) y hechos probables que la "historia oficial" pudo haber competencias rastreras entre marcas de cámaras, análisis exhaustivos de imágenes, pero sobre todo, intentos enfermizos por entender qué se esconde detrás de ese accidente para tratar de replicarlo y reproducirlo a voluntad, sin importar el costo
Ojo Midas parece jugar con un desplazamiento de cámaras, a modo cinematográfico nos va revelando hechos de una ucronía llena de esa conspiranoia que caracterizó el inicio de este siglo, alrededor de un suceso como el 11-S, David Cortés Pulido logra desarrollar un fenómeno, un concepto, algo nunca antes visto, para con ello, otorgarle un fin.
Es una novela llena de términos de fotografía y cine, por lo que puede resultar un poco tediosa si no eres un aficionado de estas áreas, sin embargo la manera en la que presenta los capítulos la hace una lectura divertida.
Interesante narración desde diferentes ópticas, acerca de un culto probable.
Una ficción que ronda los linderos de nuestra frágil realidad, una realidad que en un futuro no muy lejano puede convertir en productos de la industria del entretenimiento los hechos fortuitos.
Deivis Cortes en este texto describe los pormenores del culto nacido en el hecho más importante de nuestra historia reciente, el 9-11. Dicho culto, contrario a lo que podría pensarse, no nace de la interpretación de sus causas , solo del privilegio maravilloso de poseer un artefacto de grabación y dar fe del choque del primer avión.
Hábilmente plantea una ficción sobre bases sólidas, el registro del choque, sus autores, los conflictos existenciales y comerciales que devinieron con la consolidación del culto como producto.
No llegué al punto de estar completamente inmerso en el universo del ojo midas, pues no me llamo tanto la atención. Sin embargo, pude encontrar bastante ingeniosa el concepto del ojo midas y siento que es un ucronía muy bien lograda y única en su tipo, por lo menos hablando específicamente de la literatura colombiana.
En la primera mitad del libro me sorprendió ir conociendo el fenómeno del ojo midas, pero cuando ya se entró en detalle sobre el mismo tengo que admitir que me dejo de interesar, pero con la deconstrucción del ojo midas volví a interesarme. Esta novela igual tiene gran valor para mí y quisiera que el autor siguiera escribiendo para conocer más de lo que puede salir de esa mente ingeniosa.
Un relato interesante que mezcla realidad, principalmente con personajes y situaciones, con las ficción del concepto ojo midas, que se pierde muchas veces en la cantidad de referencias del autor hacia sus temas predilectos.
Es así como encontramos marcas y nombres de cámaras, filmadoras, películas donde han actuado los personajes, lo que desconecta bastante, sobre todo en momentos donde la trama logra enganchar. Todo va tomando ritmo y de un momento a otro se corta por todas estas referencias.
No deja de ser una lectura entretenida, en especial por la forma como ha sido narrada y los puntos de vista de los diferentes personajes.