Andrea Maladanza es un detective cínico y descreído que se gana la vida buscando personas desaparecidas. Vive en Frontera, un planeta terraformado que está sufriendo una inesperada glaciación. Cuando una mujer llamada Lidia Ros llama a su puerta para pedirle que busque a su hermano Max Ros, Maladanza rechaza el trabajo. Pero unos días después la mujer aparece asesinada, y sobre el cadáver alguien ha dejado una tarjeta de visita del detective. Maladanza se toma el crimen como algo personal e inicia la búsqueda de Max Ros, hermano de la víctima y la única pista para dar con el asesino. Su investigación le llevará una Fábrica Climática al mando de dos siniestros personajes; a un asentamiento remoto en mitad hielo; y a los bajos fondos de la ciudad, donde habitan sórdidos criminales. Pero Maladanza no se detendrá ante nada ni ante nadie. Sólo él puede sacar a la luz la terrible conspiración que amenaza su vida y su mundo. "Un oficio indiscreto" es una novela negra en un mundo de ciencia ficción. Maladanza es un detective de acción con mucho que decir, al estilo de Marlowe o Spenser, y el mundo que habita está inspirado, entre otras, en la serie de televisión "Firefly".
Es una historia de detectives ambientada en un entorno de ciencia ficción y narrada desde el humor. Se lee con mucha facilidad y resulta entretenida, aunque tengo que reconocer que el protagonista y narrador no me cayó del todo bien. La idea de fondo tiene que ver con el cambio climático y las consecuencias del capitalismo y el afán de lucro de las grandes corporaciones.
Un buen día, el señor García debió de levantarse inspirado y decidió coger una batidora de vaso para meter dentro un buen puñado de novela policiaca, unas tazas de ciencia ficción, una cucharada de protagonista principal memorable, un dedal de conceptos científicos y una pizca de acción... pero sin pasarse. Y cuando mezclamos en una batidora ingredientes variados pero bien seleccionados, el resultado suele ser delicioso.
Pues bien, aquel día, la mezcla ideada por el señor García salió no solo deliciosa, sino también sabrosa. Porque en efecto, «Un oficio indiscreto» es una novela que se degusta con facilidad, que hace trabajar a las papilas gustativas y que deja tan buen sabor de boca que esperas volver a probarla. Porque si las mezclas está bien hechas, todo sabe mejor.
«Un oficio indiscreto» se presenta como una clásica novela de detectives pero trasladada a un planeta terraformado que vive un momento complicado debido a que esa terraformación parece estar remitiendo y el planeta congelándose. Por ello, la mayor parte de la población se ha visto obligada a vivir en Ancha, la capital, mientras se intenta por todos los medios revertir la situación y volver a un clima más amable.
Cabe destacar el buen hacer del señor García a la hora de construir el mundo y el ambiente en el que se mueve la obra, con los toques futuristas justos para no hacer abrumadoras las maravillas tecnológicas y las descripciones necesarias pero sin exhaustivas (aunque debo reconocer que cada día me gusta menos que me presenten personajes con su descripción... pero eso son neuras mías, no me hagáis caso).
Pero si hay algo que sobresale por encima de todo es el personaje principal: Andrea Maladanza. Toda la obra gira a su alrededor, y no solo porque sea él mismo el narrador, sino porque es tal su presencia, su fuerza de atracción, que el resto de personajes orbitan iiremediablemente a su alrededor. Parte positiva: Maladanza es tan carismático que se convertirá en un personaje que nunca olvidarás. Parte negativa: transforma al resto de personajes en meras comparsas.
Maladanza destaca, en primer lugar, por su estética. Es un detective de los años 50 pero en versión 4.0, lo que no impide que calce un clásico sombrero fedora y un abrigo largo que es mucho más versátil de lo que os podáis imaginar. En vez de revólver lleva un Multi (herramienta multifunción), pero recibe a su clientela en una oficina que bien podría haber sido sacada de cualquier película clásica del cine negro.
Pero lo más característico de Maladanza es su sarcasmo, dispuesto a salir en todo momento de la punta de su afilada lengua. Siempre tiene una respuesta irónica para todo y una sonrisa ladina como si estuviera de vuelta de todo. Pero ese sarcasmo también es una tapadera para ocultarse detrás de una apariencia cínica y frívola, con el objeto de distraer a los demás de sus verdaderas intenciones y lograr que se confíen. Es decir, que si a Maladanza le quitases su tecnología, sería un digno representante de la mejor novela negra o policiaca del siglo XX. Y lo que es mejor, a pesar de todo lo que terminas sabiendo de él, tienes la sensación de que todavía queda mucho por descubrir de su persona, como si tan solo hubieses rascado la superficie.
Concluyendo, «Un oficio indiscreto» es una buena novela policiacofuturista que, además de un protagonista icónico, nos envuelve en una trama bien construida que no necesita de aspavientos ni de palomas que salen de chisteras ni de asesinos maquiavélicos para entretenernos. Y, sobre todo, que nos deja con ganas de más Maladanza.
Me lo he pasado genial con este libro, tiene misterio, un protagonista que te cae bien desde el principio y toques de humor. Y lo mejor de todo, es que no sabes quién es el culpable hasta el final.
La historia se desarrolla en un planeta terraformado, en el cual, sus habitantes han acabado viviendo todos en la misma ciudad (Ancha) por un cambio climático que se ha producido en el mismo y que está revirtiendo la terraformación. Pero lo más llamativo en esto, es los avances tecnológicos que tiene la humanidad, con inventos de todo tipo para facilitar la vida de las personas y aprovechamiento del espacio.
Las casas en Ancha son muy diferentes entre sí y varían por barrios, ya que puedes encontrarte desde rascacielos que se juntan en la azotea como casas hongo, globo, que giran... Y lo mejor es que puedes tener diferentes gravedades dentro de las casas, de forma que el techo es otro suelo por ejemplo.
Entrado ya más en la trama, Maladanza se ve implicado en un asesinato y por ello decide hacer algo personal el encontrar a Max Ros. Por el camino, se puede apreciar que le gusta su trabajo, aunque eso sí, se mete en más de un lío y no siempre sale bien parado.
Hay bastantes escenas de acción, y Maladanza saca partido de todo aquello que pueda serle de utilidad, dejándome con ganas de tener un abrigo como el suyo por los diferentes usos que tiene.
Por otro lado, al seguir las pistas, nuestro detective a entrevistado a personas de todo tipo desde la casera de Max, altos cargos y líderes de la mafia. De estas entrevistas, la mejor es la última que he mencionado. No por la peligrosidad, que también, sino por la prueba que las hermanas Gloria y Tormento le hacen pasar.
En cuanto a los personajes, sabes que pueden ser relevantes para la historia cuando tienen nombre. Cuando no van a ser relevantes, porque sólo van a aparecer en ese capítulo, Maladanza les pone un apodo y hace referencia a estos personajes por él, reduciendo el número de nombres que hay que aprenderse en el libro y agilizando la lectura en las escenas en las que aparece un personaje secundario.
De los personajes que me gustaría hacer mención son: Maladanza, Julia, Asaro, Tristana, Mariana Zabal y las hermanas Gloria y Tormento.
Maladanza es el protagonista y el encargado de narrar la historia desde su punto de vista. Tiene una personalidad bromista, pero entre broma y broma, es muy bueno encontrado pistas que seguir.
Julia, es la amiga de Maladanza y piloto. La describiría como una chica dura a la que es mejor no molestar.
Asaro, es el teniente de la policía de Ancha, antiguo compañero de Maladanza y con el que decide formar equipo para resolver este caso.
Tristana, compañera de Max Ros en la Fábrica y que fue de gran ayuda para el caso.
Mariana Zabal, es la mujer más rica del planeta, y aparece varias veces en el libro por el caso que aparece en el primer capítulo del libro, la desaparición de su hijo.
Es una novela magnífica, espero poder leer pronto la continuación (y saber más sobre las gemelas siniestras Gloria y Tormento, además de viajar al planeta Barandarian ;P).
Un poco más de 250 páginas en un formato de bolsillo para crear una historia que me ha conquistado. Pablo A. García ha sido capaz de captar mi atención desde el primer momento gracias a su forma de escribir y a raíz de ahí, la trama contribuyó a ello.
Una novela negra muy bien desarrollada, con una idea que quizá no sea lo más original pero que funciona y hace de su lectura un gran momento. Y como toda novela negra, cuenta con el trasfondo de crítica social presente en las páginas, en los acontecimientos y en los pensamientos y actos del detective.
El autor Pablo A. García, consigue crear un gran personaje pero también una trama cada vez más potente con más implicaciones, y que termina convenciéndome totalmente.
Un oficio indiscreto nos presenta al detective llamado Andrea Maladanza cuando recibe la visita de una mujer misteriosa, llamada Lidia Ros para que le ayude a encontrar a su hermano Max, que se encuentra desaparecido. Las pesquisas le conducirán que la mujer era una impostora y que la verdadera Lidia ha sido asesinada. Sus investigaciones harán que busque al verdadero autor del crimen, convirtiéndose en algo peligroso ya que quieren implicarle en el asunto. Lo que a simple vista puede parecer una novela negra más, que no es el caso, ya que se desarrolla en un planeta terraformado por el cambio climático sufrido, presentándonos un mundo apocalíptico donde la nieve y los glaciales están muy presentes. Nos encontraremos con varios personajes en la novela como Julia Asaro, Tristana Sotiles, el teniente Asaro, las hermanas Gloria y Tormento, Mariana Zabal, Max Ros, entre otros, pero, sin duda el personaje de gran peso es nuestro protagonista Maladanza. Maladanza es un detective dotado con un gran humor cínico y sarcástico, caracterizado al estilo clásico de los años cincuenta, con gabardina especial y sombrero, pero, armado con armas de alta tecnología – que le permite moverse de forma discreta y eficaz entre los escenarios. A más de uno, le gustaría tener este tipo de gabardina; como que te protege de armas de fuego, te camufla o cambia de vestimenta. Respecto al estilo del autor, nos vamos a encontrar un estilo sencillo, ágil y adictivo, que a través de un lenguaje fluido y con descripciones justas nos sitúa dentro de cada escenario que conforman los distintos barrios, reflejo de cada una de las clases sociales con alta tecnología, del ficticio mundo futurista llamado Frontera. Estructurada en 37 capítulos de capítulos cortos que se leen de forma rápida y narrada en primera persona que nos ayuda a empatizar con el protagonista. Normalmente, soy algo reacia a leer este tipo de género por miedo a perderme en detalles, pero, ha sido muy fácil sumergirme dentro de esta historia. La trama es interesante y la acción trepidante, así como las descripciones justas y precisas que hace el autor te permita adentrarte en este escenario glacial, de la ciudad ficticia de Ancha. El autor se ha basado en recrear un planeta basado en la serie de televisión Firefly – serie que desconocía- y mi imaginación me ha llevado hasta la película “El Quinto elemento”. Película que, también, os recomiendo si no la habéis visto. En esta novela tendremos una mezcla de géneros literarios, como la novela negra, la novela policíaca y la ciencia ficción. Y todo regado con el humor del protagonista. Sin olvidar de la denuncia social por el cambio climático. Respecto al final nos vamos a encontrar con un final bien hilado y cerrado, autoconclusivo, aunque no me importaría leer un nuevo caso de este carismático detective. En definitiva, UN OFICIO INDISCRETO es una novela negra con ciencia ficción, con tintes distópicos, que mantiene la intriga y el suspense hasta el final, que me ha sorprendido mucho y he disfrutado a partes iguales.
Un libro que se lee rápido y fácil, no es muy largo y los capítulos son cortos, lo que ayuda a avanzar en la lectura. Las tramas están bien hiladas y el protagonista tiene carisma suficiente para enganchar al lector a sus aventuras. Me ha gustado y me ha entretenido la lectura.
"Un Oficio Indiscreto" entremezcla dos de mis géneros literarios favoritos: la ciencia ficción y la novela policíaca. Se nos presenta al típico detective de novela negra en un ambiente futurista, algo así como si metiéramos a Philip Marlowe dentro del Chicago de Bladerunner. Me pareció una combinación bastante peculiar que me recordó a Philip K. Dick, así que no dude en leerlo.
Andrea Maladanza es el detective clásico, ese que rezuma ironía y que visualizamos siempre con traje y sombrero. Solo que su chaqueta se puede adaptar a distintas condiciones, como si del chaleco de Marty McFly se tratase. Lo imaginamos en su desvencijado despacho esperando que alguien le saque de su monotonía y le lance a la emocionante aventura de un nuevo caso, el cual cobrará con un tipo de billetes que se escanean con un "multi" y que después se convierten en papel inservible.
Cuando su intuición le dice a Maladanza que rechace un caso este lo hace, pero cuando el caso se empeña en seguirle le tocará resolverlo o verse implicado.
Divertido, entretenido e intrigante una lectura amena, con toques de novela negra en un entorno futurista, lo he pasado bien.
Maladanza es un detective inteligente, propenso a la metáfora y al sarcasmo. Nos cuenta la historia en primera persona haciendo uso y abuso del ya mencionado recurso estilístico pero como su imaginación no tiene límites, las metáforas son de lo más variadas y floridas. Se queda con la gente, retuerce sus preguntas y palabras hasta que recibe la información deseada y sabe hacerse muy bien el tonto para darle importancia al tonto que tiene delante y que se le suelte la lengua. Por lo tanto, la parte de novela negra está bastante bien. Ahora viene la de ciencia ficción, que también me ha encantado. Estamos ante un mundo que se modificó o terraformó para que el ser humano viviera en él tranquilamente pero con el paso de los años, algo ha fallado y el mundo se está congelando de nuevo, haciendo que en su mayoría sea un paraje inhóspito y la gente se hacine en el escaso lugar donde el frío es medio soportable. Ese mundo que se viene a pique, esos esfuerzos por devolverlo a su estado artificial original, las causas que han llevado a Frontera y sus habitantes a verse en esa situación límite se van explicando a lo largo del libro. Durante la investigación, Maladanza ha de hacer preguntas y entre las personas a las que le toca dirigirse hay algunos entendidos en la situación del planeta que no omitirán detalle. Otras explicaciones nos las proporciona el propio Maladanza mientras va hablando al lector a lo largo de la lectura acerca del planeta, cómo es la sociedad que lo compone, los barrios por los que se mueve y los cachivaches de los que se sirve para su investigación o simplemente para vivir. Todo este tipo de detalles vienen al caso, no quedan excesivos ni son relleno y están redactados con sencillez de manera que todo el que lea el libro lo entienda. Una lectura para los amantes de la novela negra y de la ciencia ficción que no hay que dejar pasar.
Tras los agradecimientos (“muchas gracias a mi equipo de editoras y editores en la sombra... sin vosotros sólo quedaría el caos... gracias también a María Bravo Sancha por sus certeras correcciones y por abrirme los ojos”) empieza sin dilaciones la intríngulis; replanteándose la planificación urbana del planeta Frontera, en Ancha (la capital de telón de fondo) se encuentra la urbanización Tarife (un barrio residencial con abundancia de zonas verdes) que, con la luz de Perezosa (el rey sol), brilla con alma propia ocultando (o tal vez no) un arsenal de identidades falsas y un abanico de emociones a interiorizar.
Desde las primeras líneas (con la resolución de un caso de drogadicción que denota una seria carencia de responsabilidad paternal de la alta curia) se aprecia el virtuosismo e ingenio del artífice para proporcionar información contextual con sutileza; en los compases inaugurales se aclara la moneda en circulación (“crédito”) y la sustancia nociva que causa furor (“flakka”), amén de hacer lo propio con la metodología detectivesca (mediante su comportamiento e incluso el letrero del lúgubre y caótico despacho en el que presta servicio “usted paga yo encuentro”) y, sobre todo, el tono que imperará en adelante.
Las novedades tecnológicas son abundantes e inteligentes (por ejemplo el dinero que se escanea para que tenga valor y después perderlo o el vehículo público más popular para ahorrar tiempo y estrés en desplazamientos), sin descuidar las divagaciones de quien se siente paria (o cuanto menos no comprendido) en una sociedad repleta de estereotipos, haciendo cómplice al consumidor con anécdotas e impaciencias dignas de recopilarse en un cuaderno de bitácora; con el denominado “eco del dragón” (queda reservado el significado para quien posea el libro) como pilar ideológico, la mimetización es sublime.
Con un invierno eterno (he aquí una de tantas críticas a los negacioncitas del cambio climático) que amenaza con destruir la raza humana (de hecho aquellos que han sobrevivido a las inclemencias migrando hacia nuevos horizontes para explotarlos y, seguramente, destruirlos vilmente sin miramientos ni remordimientos); con tintes noir y de (poca) ciencia (mucha) ficción, el ritmo logra cautivar sin remedio sin que uno se percate con recursos funcionales e inusuales (como el de “la ruptura de la cuarta pared”), deseando avanzar para conocer los misterios que aguardan los movimientos del carismático investigador.
Se trata de una novela negra como el carbón (adjetivo aplicable tanto a la vertiente policíaca como a la cómica) no apta para estómagos sensibles, y es que el cúmulo se situaciones narradas (en rigurosa subjetividad) requiere de una considerable apertura de mente para disfrutarse plenamente; si bien es cierto que en la parte central (clásicamente tildada de “nudo”) mengua la acción, no lo es menos que mantenerla a lo largo de toda la extensión imposibilitaría dotar de profundidad a la historia (el personaje principal la acapara en detrimento de algunos secundarios a los que se les otorga un apodo).
Los focos recaen sobre la políticamente incorrecta figura clave de la trama con el firme propósito (o al menos así se intuye) de ir lanzando al mercado más títulos en aras de tornarlo icónico, bebiendo directamente de multitud de obras (de diversa índole) como la serie de televisión "Firefly" (referencia confesa explícitamente); la subdivisión por capítulos (nada menos que treinta y siete) facilita la lectura pese a su contundencia argumental, traduciéndose en un distópico viaje a las entrañas de la corrupción en una ciudad sin ley (o una tan difusa que aplicarla se antoja algo quimérico) que entusiasma e inquieta por igual.
Me ha parecido una novela negra de ciencia ficción futurista divertida y entretenida. Bien escrita, con una estructura correcta y una historia bien hilvanada y un desenlace que cumple con las expectativas. He pasado un buen rato que es lo que le pido a cualquier obra que se precie.
Andrea Maladanza es un detective cínico y descreído que se gana la vida buscando personas desaparecidas. Vive en Frontera, un planeta terraformado que está sufriendo una inesperada glaciación. Cuando una mujer llamada Lidia Ros llama a su puerta para pedirle que busque a su hermano Max Ros, Maladanza rechaza el trabajo. Pero unos días después la mujer aparece asesinada, y sobre el cadáver alguien ha dejado una tarjeta de visita del detective. Maladanza se toma el crimen como algo personal e inicia la búsqueda de Max Ros, hermano de la víctima y la única pista para dar con el asesino. Su investigación le llevará a una Fábrica Climática al mando de dos siniestros personajes; a un asentamiento remoto en mitad del hielo; y a los bajos fondos de la ciudad, donde habitan sórdidos criminales. Pero Maladanza no se detendrá ante nada ni ante nadie. Sólo él puede sacar a la luz la terrible conspiración que amenaza su vida y su mundo. "Un oficio indiscreto" es una novela negra en un mundo de ciencia ficción. Maladanza es un detective de acción con mucho que decir, al estilo de Marlowe o Spenser, y el mundo que habita está inspirado, entre otras, en la serie de televisión "Firefly".
Si algo bueno tiene el mundo de la autopublicación es que nos permite conocer nuevos autores que tienen historias increíbles y de un nivel altísimo. Eso mismo me ha pasado con Pablo, que me ha tenido pegado a los pasos que seguía su protagonista, Andrea Maladanza.
Este thriller, ambientado en un “planeta terraformado” llamado Frontera, y protagonizado por el detective Maladanza (especializado en encontrar personas desaparecidas), lo tiene todo. Una historia que te engancha; unos personajes icónicos y excelentemente definidos, con una evolución impecable; un texto escrito con muchísimo oficio; un ritmo trepidante, que no decae en ningún momento; un sutil humor, que nos arrancará muchas sonrisas y alguna admiración (qué imágenes tan ocurrentes, tan bien encontradas: “Hasta un caniche con resfriado olería el miedo en su sudor”; “Cuando desperté, el androide ya no estaba allí. ¿Qué androide, te preguntarás? Ninguno. Solo estaba dando rienda suelta a mi talento para el humor imbécil”. El universo que P. A. García ha creado es un alarde de imaginación y creatividad. Los topónimos, todos ellos llenos de sentido. La descripción de los espacios y de los personajes, sutiles y precisos, sin florituras fatigosas. Los bajos fondos, las zonas “industriales”, los conceptos científicos (hay un buen trabajo de documentación), el “mundillo” policial… Maladanza es un tipo cínico, socarrón, de vuelta de casi todo. El humor, la ironía, inundan las páginas dando cuerpo a esa atmósfera, por momentos asfixiante, que el autor nos regala. Una maravilla de novela, muy muy bien escrita, con una prosa fresca y rica al mismo tiempo, con capítulos cortos que se leen en un suspiro: porque te enganchan, todos ellos. Enhorabuena a P. A. García, y ojalá este sea el inicio de una larga serie de peripecias de Maladanza.
Gran personaje ese Maladanza. Cínico, un detective de la vieja escuela en un mundo nuevo. La historia es simple y cumple su objetivo de entretener. El único pero es que el autor abusa de las comparaciones (la palabra como debe salir como mil veces) pero igual disfruté con la obra.