Adrià encuentra a su abuela paterna muerta en el salón de su casa. La primera impresión que en sus quince años produce este macabro descubrimiento se transforma en la esperanza de reencontrarse con su padre, que abandonó a la familia hace una década. Al no aparecer en el entierro, el joven siente una necesidad irrefrenable de buscarlo, conocerlo y saber por qué se marchó; unos sentimientos que ha negado todos estos años. Su madre le revela que su padre vive en Kenitra, un puerto fluvial de Marruecos, y el joven viajará hasta allí trabajando como ayudante de cocina en un buque de carga.
Entranyable història que es fa una mica lenta i pesada en diversos capítols. L'autora es vol posar a la pell i el pensament d'un adolescent de setze anys, i es veu que ja li queda molt lluny aquesta època a la seva vida. No m'ha desagradat però no és un llibre que m'hagi marcat. Lo millor el final, malgrat que molt previsible.
Como era de esperar, esta señora sigue escribiendo cosas que no le tocan... No digo que los autores mayores no puedan escribir cosas para adolescentes - mirad a Jordi Sierra i Fabra, por ejemplo -, pero esta señora simplemente habla de sexo, típicos tópicos juveniles y una historia de un niño que quiere reencontrarse con su padre pero para sin pena ni gloria.