Garche es una recopilación de seis cuentos ya publicados en otros medios y uno inédito. Dos ya los había leído en la revista Orsai. Hasta ahora todo lo que leí de Juan me gustó mucho. Meterse en un libro suyo es entrar en una lectura magnética. Suelo ser un lector “responsable”, aunque me cuesten no dejo los libros sin terminar. Venía de leer un libro denso como los Cuentos Completos de Fogwill, que me tuve que esforzar para llegar al final. Con Garche recuperé esas ganas de volver a casa o salir pensando en que quería avanzar algunas páginas más.
Como dice su contratapa Garche es un libro sobre sexo, pero también sobre amor, o mejor dicho sobre vínculos, deseos, fantasías, dolor. Hay cuentos de sexo entre jóvenes, niños, perros, embarazadas, ancianos; creo que es un modo de salir de los lugares comunes, pero también de mostrar que el sexo y el amor son dinamismos que atraviesan diferentes dimensiones, estilos y etapas de la vida.
Cada relato está narrado y protagonizado por el alter Juan Sklar, el Jano, el Juan Sklar literario que todo el tiempo oscila por el borde de la ficción y la realidad. Al terminar cada cuento me quedaba con la pregunta: “che, ¿esto le habrá pasado en serio?”.
La escritura de Juan Sklar es una escritura en la que está todo ahí, dicho, desnudo. Cuando uno escribe siempre se debate entre cuánto mostrar y cuánto ocultar, cuánto decir y cuánto dejar intuir. Entiendo que hay momentos en que como lector te atrae lo que está tapado, la insinuación, lo no dicho, y en otros casos te atrae verlo todo, el desnudo total. Me da la sensación de que Juan se mueve muy cómodo en el segundo caso y no por eso se vuelve evidente o te deja cómodo como lector.