Jean Robert, filósofo mexicano nacido en Suiza, escribió este libro hace 40 años. Su visión cuasi profética visibilizó desde entonces la pesadilla que hoy vivimos aherrojados a nuestros vehículos: "ataúdes metálicos", como él los llamó con su imaginación creativa y crítica. Los transportes motorizados y sus impactos nefastos en la vida cotidiana, los robadores de tiempo, son los destructores de nuestras percepciones corpóreas de "lugar" fundamentadas en el topocosmos primigenio y su sustitución constriñente por el concepto estéril de "espacio" desvinculado de nuestra corporeidad. Éstas, durante años, fueron reflexiones del arquitecto urbanista políglota y filólogo, simultáneamente erudito y vernáculo, que escudriñaba los tiempos para descubrir espacios de luz que ahora no brillan. La mirada activa de Jean Robert en los años setenta del siglo xx es hoy en día más pertinente que entonces, pues con creces la realidad recorrió el derrotero que él prefiguró y alcanzó niveles exponenciales. Ha crecido la pertinencia y la lucidez de su lectura del proceso de desfiguramiento social que entrañan las ciudades actuales con sus sistemas de transporte, su promoción a ultranza de automóviles y su afiebrado empeño en producir vías "rápidas" de paga y autopistas de "altísima velocidad", los transportes colectivos que rompen la textura de los barrios y las posibilidades de convivencia, de retomar nuestro caminar y nuestro encuentro con las demás personas. En 2020, cuando el autor escribió el prefacio a la presente edición, los transportes urbanos eran en promedio más lentos, más discriminatorios, más cronófagos y más destructores de la amenidad de los barrios de las ciudades que en 1980.
Muy bueno, pero las referencias son viejísimas y hace medio irrelevantes muchas cosas al no estar actualizadas. Pero tiene ideas bien explicadas y que demuestran lo loca que puede llegar a ser la forma como planifican el transporte en las ciudades.
Un libro formidable que plantea una crítica bien fundada al desarrollo urbano y la dependencia del automóvil. Destaco las reflexiones en torno a la cultura y las formas de habitar.
Este libro es la versión en español del mismo libro publicado en 1980 en francés, por lo que tiene adiciones. Originalmente cuenta con una introducción y siete capítulos. A esta edición en español se le agrega dos pequeñas presentaciones, una por Sylvia Marcos y otra por Ramón Vera-Herrera. Contienen un prologo actualizado de Jean-Pierre Dupuy y un prefacio igualmente actualizado por Jean Robert.
El libro se centra en una crítica de los transportes modernos y la velocidad, escrito en un lenguaje accesible y de fácil comprensión. La crítica que realiza esta altamente influenciada por Ivan Illich y con una filosofía que tiende al anaquismo, comunalismo y conservadurismo. Muchos de sus críticas son actuales; sin embargo, el libro contiene un gran numero de argumentos que no se sostienen en sí mismos, con algunos puntos contradictorios y argumentos incompletos. Lo más sorprendente de sus argumentos es su evasión a criticar al capitalismo como una fuerza que impulsa muchos de los fenómenos que señala. En cierto sentido, su critica parece similar a la de los luditas en el siglo XIX y su filosofía es de una manera u otra parte de la visión del decrecimiento económico.