4,5⭐
Una novela de lo más perturbadora
Aviso a navegantes. No es el thriller típico de Follett. Han publicitado el libro anunciando a bombo y platillo que Follett regresa al thriller. No es que sea incierto, pero no es una vuelta a esos que se nos vienen a la mente. No tiene absolutamente nada que ver con novelas emblemáticas como "La clave está en Rebeca", "La isla de las tormentas", "Doble juego" o "El valle de los leones", por poner un ejemplo. Si lo que esperamos es algo parecido, nos vamos a llevar una decepción. Eso no significa que no sea un buen libro, a mí me ha gustado, pero creo que es mejor ir sobre aviso.
Nos dice Follett, que cuando se documentaba para escribir "La caída de los gigantes" le impactó darse cuenta de que la Primera Guerra Mundial fue una guerra que nadie quería. Ningún líder europeo de ninguno de los dos bandos tenía intención de que sucediera. Pero, uno por uno, los emperadores y primeros ministros, sin pretender la guerra, tomaron decisiones lógicas y moderadas, que nos acercaron un pasito más a uno de los conflictos más terribles que el mundo ha conocido. Y se pregunta si podría suceder de nuevo. Pues bien, exactamente de eso va la novela.
Son varias las cosas que me gustaría destacar de este libro.
La primera, la tremenda capacidad que tiene Follett para analizar los contextos y situar el conflicto entre las potencias susceptibles a iniciarlo. Acabando la novela, escuché que Biden y Xi habían realizado una videoconferencia para rebajar tensiones entre ambos países. Reconozco que pensé ¡qué grande es este hombre!, aunque espero encarecidamente que se equivoque en todo lo demás.
En segundo lugar, como desarrolla la trama. No es una novela de intriga y acción trepidante. Tiene un poco de todo eso circunscrito a una de las subtramas, pero no es lo fundamental. Follett, nos plantea una trama en la que un cúmulo de decisiones tomadas por parte de EEUU y China, que en principio no parecen peligrosas, van a ir, gota a gota, elevando la tensión, hasta degenerar en lo que nadie desea.
El detonante es hecho puntual en un país africano, lamentable, pero que no debería haber tenido mayor trascendencia. A partir de aquí, empieza el juego del "y yo más", ¿qué tú haces esto?, pues yo te respondo con esto otro hasta que la cosa se les va por completo de las manos. De Defcon 5 a Defcon 1, así como el que no quiere la cosa. Todo ello ante el estupor y el agobio del lector. Si la intención de Follett era sacudirnos y sobrecogernos, conmigo lo ha conseguido.
El autor nos muestra a unos dirigentes que mayoritariamente no quieren la guerra, pero también a esos otros fanáticos de ambos bandos, que consideran necesario aniquilar al contrario para salvaguardar su hegemonía. Me ha sonado tan cotidiano que me ha puesto los pelos como escarpias.
No es menos importante que me haya hecho reflexionar sobre un tema al que ya prácticamente hemos desplazado de nuestras prioridades, como es el de la guerra nuclear. Se supone tenemos asumido que, ante un conflicto con armas de este tipo, no hay vencedores sino solo vencidos. De hecho todo el planeta habría perdido la guerra. Bueno, pues no lo tenemos. Digamos que Follett ha puesto del revés este concepto y lo ha vuelto a situar donde le corresponde. Mientras haya armas nucleares existirá la posibilidad de que alguien las detone. Ese alguien no tiene que ser necesariamente un ególatra, un iluminado o un loco. La presidenta de EEUU en esta novela, es una persona moderada sí, pero tiene claro que de ser necesario dará la orden de detonar las armas. En varias partes de la novela, su hija le pregunta si sería capaz de hacerlo, su respuesta siempre es "si no lo fuera no podría ocupar este cargo". Lo dicho, los pelos como escarpias.
Igualmente pone sobre la palestra el tema de la pobreza extrema del África subsahariana, que lleva a sus habitantes a emigrar a Europa y el del tráfico de personas que tienen que padecer. Lo incierto del viaje, la desprotección, el abuso y el cómo pueden acabar, sin que nadie haga nada por ponerle remedio.
Los personajes están bien, aunque no en la medida que acostumbra Follett. Algunos son más potentes que otros. Kiah y Abbdul están entre mis preferidos, igualmente Tamara y Tab. En cambio no he conseguido empatizar ni con Pauline, la presidenta de EEUU, ni con ningún otro dirigente, estadounidense o chino, moderados o no. Supongo que era de esperar. Otra cosa en la que me ha hecho reflexionar Follett es que hay que tomarse muy en serio a quién votamos para que dirija nuestros destinos y mejorar todo tipo de mecanismos de control al poder.
El final, el esperado. Tremendo como juega Follett con la desesperanza del lector, al menos con la mía. Todos esos personajes que iniciaban nuevos comienzos. Lo que podría haber sido. Todos los sueños y todas las vidas. Todo dependiendo de que alguien de una orden. Qué triste, qué miedo, qué horror.
Añadir que, como de costumbre en él, la ambientación impecable y la documentación tan bien introducida que ni se nota.
En conclusión, una novela perturbadora, que me ha gustado al tiempo que me ha sobrecogido.