Novela ganadora del Premio Futurock Novela 2021 Ovejas es la novela ganadora del Premio Futurock Novela 2021 elegida entre 589 originales por un jurado formado por Claudia Piñeiro, Fabián Casas y Sergio Bizzio.
Ovejas está situada en un faro en las islas Malvinas y narra el devenir de una patrulla perdida en circunstancias que no quedan del todo claras. Es una de las novelas sobre Malvinas que más me ha emocionado porque hay mucha verdad en sus personajes. La inquietud es permanente y trabaja sobre situaciones extrañas que, sin embargo, pueden haber sucedido perfectamente, porque lo que pasó durante la guerra es algo que desconocemos, que se nos negó y que, por lo tanto, generó fantasías. Claudia Piñeiro.
Sebastián Ávila hace que te pares de la silla y te metas en el libro. El lector pasa permanentemente de la diversión a la emoción y al llanto: todo lo que se le puede pedir a un texto. Las novelas que trabajan con el vacío para que pueda entrar el lector y poner su propia experiencia son las más interesantes, y Ovejas lo logra de un modo magistral. Fabián Casas
Con solo leer las primeras páginas uno ya sabe que no parará hasta el final. Es una gran novela: potente, atrapante, dramática y formalmente impecable. Un autor al que habrá que seguir de cerca. Sergio Bizzio
Novela histórica contada en primera con mucho rigor que logra la inmersión del lector en la realidad de combatientes de Malvinas.
Particularmente movilizarte para aquellos que sentimos especial apego con la causa. Excelente lectura para cualquier argentino para ayudar a tomar dimensión de lo que fie el combate bélico del 82, en donde el hincapié esta sobre la realidad y la humanidad de los soldados, muchos de ellos colimbas.
Ningún suelo mas querido, de la patria en extensión.
“Cuando me acosté, pensé que ese día era irrepetible. Lloré y me acordé del potrerito en Castelar. De la pelopincho sobre el pasto, de las corridas de ring raje, de los botelleros que nos asustaban, de las pelotas pinchadas. Lloré más, y pensé que el resto me escuchaba, pero no me importó. Era como volver a ese domingo de los ocho años a las siete de la tarde.”
La espalda apoyada en la fría pared, el hambre que aprieta, el FAL sobre las rodillas siempre cargado y dispuesto a escupir muerte. Los compañeros de patrulla que roncan mientras sueñan con otra vida. El faro como destino, hogar transitorio y objetivo clave a proteger de los ingleses. Malvinas, tan nuestra y tan ajena. Traviatas y mate cocido, ovejas y caldo. Guerra y muerte.
Ovejas es una novela escrita por el autor argentino Sebastián Ávila y fue ganadora del premio Futurock Novela 2021, siendo jurados del certámen Claudia Piñeiro, Fabián Casas y Sergio Bizzio.
Ovejas es un libro distinto dentro del género Malvinas, se concentra en un grupo chiquito de soldados, aislados y desorientados en cuanto al objetivo de su misión; Sebastián Ávila logra de sobremanera transmitir esas sensaciones en el relato y además incluye algunas escenas oníricas y hasta alguna de corte surrealista que hacen de Ovejas una experiencia única para el lector.
Desde Pichiciegos de Fogwill hasta la actualidad, muchas historias sobre Malvinas pasaron por las librerías, sean ficción, divulgación e incluso poesía. Malvinas es algo que indiscutidamente no puede desaparecer del panorama literario (ni de ningún otro tipo) y Ovejas es un libro que trae una nueva mirada sobre este conflicto tan caro a los sentimientos de gran parte de nosotros. Sobre todo en momentos como estos, que desde lugares del poder alaban la figura de una tal Maggie T.
Con su estructura de episodios cortos, no conectados de forma evidente, el libro tiene una atmósfera onírica, que va muy bien con el carácter de la historia que narra. Rescato su prosa seca, sin demasiado ornamento, muy acorde con el ambiente hostil pero al mismo tiempo bello que es la patagonia, y más aún el fin del mundo. Seguí con avidez esta novela, que se lee rápido y fácil, pero no por su falta de complejidad, sino porque desde el principio te absorve y te mete en ese faro, te hace sentir el frío, el miedo de esa patrulla perdida y olvidada. Sin alejarse de lo emocional y terrible, hay lugar para momentos graciosos y tiernos, para tener una pincelada de la vida de esos posibles soldados. Valdano y el ruso, dos misterios que abren la puerta del fantástico, y nos hablan de lo inconcebible de la guerra y de la naturaleza humana, que encuentra felicidad en las piedras y camaradería en el viento, aún cuando la esperanza y la comida son malas palabras. Termino este libro muy contento de haberlo adquirido, y con grandes probabilidades de releerlo pronto, ya que creo que una segunda lectura puede llegar a revelar muchas más cosas.
Me gustó la novela, la descripción del lugar te hace transportarte y vivir ese tiempo de abandono en el faro como los personajes. Es una novela ficticia sobre la guerra de las Malvinas, de una patrulla que queda de guardia en un faro esperando que los vengan a buscar. Las historias de cada uno son simples y eso es lo que te termina atrapando en la historia.
Excelente novela donde la pesadilla, la vigilia y la realidad se entremezclan. Quizá la mejor manera de relatar las vivencias desde el personaje de un soldado en la guerra de Malvinas. Un libro inquietante, cuesta dejarlo. Me gustó mucho
Personajes en el fin del mundo te hacen sentir frio, hambre e incertidumbre. Reflexiones necesarias para una guerra que nadie pidió. Muchas sensibilidad. Lectura necesaria.
Hablar sobre Malvinas incomoda. Pero la ficción es una herramienta que permite decir lo que, de otra manera, no nos animaríamos a hacer. En esta oportunidad, el relato se centra en una patrulla de conscriptos a los que se les asignó como misión custodiar un lugar estratégico dentro del Conflicto del Atlántico Sur: un faro en la Gran Malvina. Desde el cobijo que les da la construcción, ven la guerra de lejos, en la vecina Isla Soledad. Pero un día dejan de escuchar los tiros y las bombas y se preguntan cuándo los irán a buscar o si habrán sido olvidados en ese paisaje desolador. Para algunos hay un mundo que los espera y con el que sueñan, para otros no hay nada. Estos conscriptos son personajes llenos de contradicciones que se encuentran, se buscan, se pelean, se cuidan, no se soportan más y se sostienen. “No es bueno estar en guerra sin pelearse con alguien. Hay algo adentro que brota, una furia contenida, un odio aprendido que alguna vez tiene que salir.” La espera y la incertidumbre les calan los huesos a la par que el hambre y el frío. Hablan mucho para matar el tiempo y no pensar. Se cuentan los sueños. Apuestan. Tienen miedo de soñar. Tienen pesadillas con olor a vaticinio. Fantasean con rendirse. En las páginas hay olor a turba, barro, meo, estufas. Ruido de turbinas, zumbidos, campos minados. Y también hay espacio para el humor y la ternura que se cuelan con la presencia de Valdano, el pingüino leal que los acompaña. Un humor que se disfruta con culpa. De alguna manera, el faro también nos cobija a las lectoras que necesitamos descansar de tanto desconcierto. El relato es por parte confuso, onírico, alucinante. Este clima de ensoñación nos permite imaginar la incertidumbre con la que nuestros soldados vivían en mayo del 82. O no, no se puede imaginar. Pero te acerca. “Ovejas” se lee con todo el bagaje que llevamos dentro los argentinos: el sentimiento por nuestras islas, por nuestros héroes, por los militares y la dictadura.