El arte de este manga me súper encantó, y quedé realmente maravillada por cómo estaban dibujadas las facciones de Haru.
La historia en sí es bastante dulce, pero no tiene mucho desarrollo, por lo que muchas cosas no se terminan de resolver ni explicar cómo o por qué sucedieron, lo cual me dejó un tanto disfrutada. Siento que es una historia que podría haber abarcado más cosas y logrado convertirse en algo excepcional, pero dejó mucho por la mitad.