¿Quiénes son las perras? ¿Qué significa ser una perra? ¿Quiénes pueden erigirse como perras?En Perras, el cuarto libro de Zel Cabrera, el término se apropia y desapropia de acepciones, entra y sale del habla popular, para revelar instantáneas honestas y mordaces sobre ser mujer aquí y ahora.La menstruación, los exnovios violentos, la sororidad, la familia, los celos, la amistad, la piromanía infantil y las suegras son puestas a examen en un plano poético donde la prosodia trabaja al ritmo del pensamiento.Perras es el libro más duro, honesto y atrevido de Zel Cabrera.
Muy "perra", pero ¿también algo misógina y homofóbica?
No sé, siento que el concepto en sí es interesante, trabajar con el campo semántico de ese insulto: "Perra" para explorar cuestiones de la experiencia de ser mujer. Pero tal vez I'm just really over esa agresividad que es casi forzada, la "rabia" tan performada que me sabe casi impostada.
A lo mejor es que no sé mucho de poesía, o a lo mejor es que ya me ablandé o algo así... Pero no es para mí.
Aunque haya disfrutado del concepto, ante todo en la primera parte, debo admitir que este libro de Zel Cabrera no se sostiene en su calidad poética. Existe una meditación muy crítica y hermosa sobre lo femenino, lo doméstico, la sexualidad y el cuerpo y cuando la poeta interioriza sus conflictos emocionales y logra cristalizarlos logra versos de gran calidad: "Y nos calentó la sangre / como se calienta la parafina / en los altares" o "nosotras / cruzamos una iglesia, vestidas de blanco, / escondiendo entre los tules / la deshonra" o "a mí vienen a curarme las palabras. A ti no te curará ni Dios". También me parece admirable que Cabrera tenga clara su poética de las "cosas simples", un lenguaje sin miedo, aunque su fragilidad está ahí: "Palabras sin correa / son nuestras palabras / mezclándose con las lágrimas / en las servilletas". Es evidente que Zel Cabrera es una poeta con una voz original, un lenguaje crudo.
No obstante, me parece que la obra depende demasiado de su concepto y no siempre un concepto estructura para bien una propuesta lírica. En mi opinión, los poemas se vuelven reiterativos y sus hallazgos van disminuyendo en las últimas partes del libro y su "prosaismo" se vuelve más evidente. Asimismo, en algún momento me ha parecido que la poeta tomó malas decisiones a la hora de exponer un lenguaje directo y ofensivo, pues es un tanto misógino y homofóbico aludir a la "vulnerabilidad" de un hombre con las palabras "marica" o insinuando a una homosexualidad de clóset para insultarlo por no ser "hombre". Desde una posición lingüística, el libro ofrece sin miedo grandes momentos de empoderamiento femenino, sin embargo estos tropiezos de violencia contradicen, en mi opinión, la propuesta general.
Mi primer libro del año escrito por una mujer... y me da muchísimo gusto que haya sido éste, de Zel Cabrera. Desde el título podemos advertir que sus poemas no serán dulces ronroneos. El primer bramido nos llega con un epígrafe de Marguerite Yourcenar (“El amor es un castigo, somos castigados por no haber sido capaces de quedarnos solos”), y a partir de aquí resulta imposible escapar de sus tarascadas: "Le ladramos al amor apenas lo olfateamos / a la distancia", "En esta casa el amor es un juguete / que alguien arroja para que / salgamos corriendo / tras él", "Mordimos al amor / sin antes pronunciarlo". Luego, te envuelve el olor de la sangre menstrual (un tema del que deberíamos (los hombres) saber y hablar más): "Palabras como tampones listos para usarse, / porque es necesario hablar de la regla, / del parto / sin nacimiento", "Mi sangre es la misma que escurría del costado / del Cristo en la iglesia". De pronto la rabia ya corre por nuestras venas: "Somos esas perras enjauladas, / cansadas, / domesticadas por la sangre. / Perras que a punta de rezos / aprendieron a doblar las garras / y a responder / sí". Queremos venganza: "Nos traicionan y a penas / murmuramos nuestros nombres / a la orilla de la cama. / Inertes, silentes a la espera. / Planeando una venganza, / el golpe de vuelta, / el último bramido de una perra / moribunda". Queremos incendiar todo: "Los años pasaron como un cometa / por mis ojos y aquel vicio de ver arder / las cosas / mutó a un afán de incendio: / arder en los pequeños menesteres de todos los días, / arder en las tazas rotas, la porcelana haciendo / una pira funeraria para la rabia que hierve; / arder en la maceta que se impacta en el suelo, / arder en las palabras / hasta que el fuego se apaga como un fósforo / ante mis ojos fascinados". Emotivo, doliente y luminoso: un poemario que necesitas leer.
Esta de volada este librito, dicen que es de poesía, yo digo que son relatos cortos donde el concepto de perra muta dependiendo del contexto.
El libro se divide en tres: bravas, domesticas y desobedientes y básicamente relata cotidianidades de las mujeres como la menstruación, las suegras, los esposos inútiles, etc ... performance de género
Esta muy terrenal porque son situaciones que si no se han vivido, es seguro que conocemos a alguien que las vivió. No me acuerdo cuento me costó pero no fue caro.
Leer este libro fue una experiencia similar a oír a hombres decir que nunca le pegarían a sus mujeres. No es incorrecto, pero no pensé que tenía que decirse—se asume como el estándar normativo.
Este libro tiene pinceladas homofobicas, por mucho que se vea “feminismo”, usar de insulto “mar i ca” no es nada progresista, ni para hombres, ni mujeres…
Un poemario necesario sobre lo más rabioso de la feminidad. El lado colmilludo y ladrador de una poeta siempre dispuesta a llevarnos al detalle sutil y la conclusión tajante, concisa y clara. Sin experimentación que le estorbe ni culto superficial por el lenguaje, su léxico simple y directo nos conduce por palabras desesperanzadas donde el amor romántico ya no tiene cabida en el corazón de las mujeres engañadas, traicionadas y conducidas a las contradicciones dolorosas de la obediencia ciega que nada les retribuye. Se trata de un amor herido pero que también hiere, persigue, lastima y desgarra para sobrevivir, para defenderse de otras que entiende como enemigas, otras perras que ladrando muerden desde el recuerdo y al filo de la palabra y la ofensa. Conciso y redondo, sangriento y revelador.
Un poemario que se divide en tres partes: Bravas, Domésticas y Desobedientes Empezando con varios poemas sobre lo que es la mujer, lo que hace y lo que siente. Expone de una manera muy interesante el comportamiento femenino frente a diferentes situaciones amorosas. En la segunda parte, hace referencia al significado de ser mujer, lo que representa la sangre y los ciclos por los que pasamos las mujeres. En la parte final, un reconocimiento a nuestros ancestros, al saber de las madres, abuelas, hermanas y tías.
Un poemario duro. Sentí deseos de memorizar algunos poemas y repetirlos cómo mantras. Inmediatamente lo pasé a mis amigas, hay lista de espera para pasar este pequeño poemario a varias manos que manifestaron el deseo de leerlo.
Sigo emocionada de leerte. Estos poemas son muy honestos y certeros. Necesitamos poemas que sí digan algo, gracias Zel, me tocaste en fibras muy hondas, muy ciertas.
Golfa ---- La perra de tu madre me llama golfa porque sabe que he tenido más amantes que zapatos en el clóset.
Tu madre me insulta cada vez que vamos a comer a su casa, los domingos. A veces, condescendiente, me da consejos de cocina, como para advertir que la pasta puede quedarme cruda o el arroz quemado.
Los hombres no viven de poemas, a ver cuando dejas de escribir y me das un nieto, sentencia frecuentemente, tu madre ignorante, embarazada a los veintidós años, de ti y de tu hermano mantenido y probablemente homosexual.
Tu madre no entiende que no quiero embarazarme de un hombre como tú: un bueno para nada que me insulta cuando está borracho. No, no quiero cargar en mi vientre al hijo del hijo mentiroso y holgazán que fuiste, que eres.
Tu madre me llama puta cuando me doy la vuelta, te cierro la puerta en la cara y huyo para que no me alcances, para que no me ahorques y me llames puta por no preferirte de entre todos los hombres que conozco. No, no eres de mí, la descendencia triste, de la semilla, que nació muerta, como muerta prefiere verme la perra de tu madre.
Me gustó mucho la parte donde habla de la menstruación y lo que vivimos las mujeres por esta. Pero el concepto de "perras" creo q estuvo muy por el aire y era repetitivo y no se sentía como que realmente me dijera algo. También hubo cosas desconcertantes como la parte en la que habla de la madre de con quién sale y tambn usa la palabra "homosexual" como un insulto. Y también tuve sentimientos encontrados con el poema "vergüenza" donde habla sobre los feminicidios, creo q pudo decir asco desde el principio y no vergüenza porque no tiene sentido alguno (????) y lo hace parecer algo insensible decir que te dan vergüenza los feminicidios creo que dejar la palabra que de verdad querías decir, hasta el último, no le da sentido ni nada más poético solo se siente raro.
No pude conectar del todo con algo totalmente volcado sobre la impotencia y la rabia por el amor fallido, aunque entiendo el poder de las letras para arrancar el dolor del alma y ponerlo en papel. Me gustaron los pasajes más narrativos.