“...de cara a los vecinos, todos representamos un papel”.
¡Cómo me ha costado este libro! Tenía mucho tiempo sin que una novela tardara en engancharme, y no estoy hablando de las primeras 50 o 100 páginas… estaba ya por la segunda parte del libro, página 160 (el libro tiene 412) cuando empieza un poco a entusiasmarme… pero tampoco logró que le sacara fuegos artificiales.
“La Comunidad” es un thriller psicológico que nos ubica en Kastanjesvingen, un vecindario alejado de la ciudad de Oslo, y donde ocurre un asesinato en una pequeña finca, donde solo hay cuatro pisos, un jardín común, y muy pocos vecinos.
Rikke Prytz, vive allí junto a su esposo Asmund y sus dos hijos, y pronto conoceremos a través de su narración, cómo es la vida de los habitantes de esta pequeña comunidad. Comenzará a comprobar que los que viven a su alrededor no son como pensaba, pues muchos, incluso ella, guardan algunos secretos… y todos al parecer tenían un motivo para el asesinato.
Para quienes busquen una novela llena de acción, sangre, investigación policial y grandes giros inesperados… sepan que ésta no es esa novela. Por el contrario, la autora cuenta la historia de manera calmada, fría y por momentos demasiado detallista; por cuanto la historia se me hizo lenta y pesada para avanzar. Fue un constante navegar entre la mente de Rikke y cómo ella poco a poco, va desenredando la tela de araña; pero lamentablemente se me tornó caótica y repetitiva… hasta terminar con un desenlace demasiado previsible.
Los personajes no me transmitieron mucho la verdad, nuestra protagonista es obviamente a quien más conoceremos, y a través de sus ojos iremos conociendo en mayor o menor grado a los personajes, quedando algunos demasiados planos y sin carácter definido.
En definitiva, “La comunidad” no era un libro para mí, cada vez menos me enganchan las novelas en donde la cotidianidad toma el mando para contarnos una historia a través de un narrador que solo da vuelta entre sus pensamientos, con la intención de atraparte; pero solo me producen el efecto contrario.
“Vergüenza y culpa son conceptos distintos con funciones diferentes. La culpa nos mueve a reparar lo que hemos roto; la vergüenza nos lleva a ocultarlo”.