Leí que cuando alguien muere lo habitual es devolver a sus remitentes las cartas que estaban en posesión de la persona fallecida. Por respeto, al parecer. Y, también, que tras el fallecimiento de ambas partes se quema el conjunto de su correspondencia.
Me pregunto cómo es posible que esos diálogos puedan lograr en su conclusión lo que no lograron en su transcurso: el encuentro de la voz intercalada. Tal vez la carta consista en hacer de la distancia la condición para la cercanía más íntima: decirte algo que, de otro modo, no me atrevería a decirte. Preguntarte algo que, de otro modo, no me atrevería a preguntarte. Después de todo, hay cosas que solo pueden decirse por carta.
Este pequeño ensayo es una delicia, tanto por su escritura como por su maquetación. Me quedo con esta idea que condensa —en mi opinión— todo el escrito: "Al leerme, ¿escuchas mi voz o la tuya?".
escribo esto justo cuando acabo de terminar el libro, me ha encantado, era uno de mis pendientes desd hace mucho mucho! mis amigos de quienes m fio plenamente no paraban de recomendarlo y hoy me he decidido. No solo eso sino que lo he leído en mi pausa laboral, esas horas que tengo para comer de 1:30 a 4:30, hoy n he hecho siesta porque quería leer a Laía Argüelles hablando de las cartas. Vivan las cartas, las amigas que se escriben y el poder de un sobre que se envía. Vivan los pendientes y los libros que se guardan hasta encontrar el momento perfecto. Hoy era el día perfecto para este y por eso hemos conectado tantísimo ❣️
me enteré de la existencia de este libro a través de ciberlocutorio y marta decidió regalármelo estas navidades -le toqué en el amigo invisible- junto a una postal en blanco para que se la enviase a quien quisiera. son dos eventos que no tienen relación entre si, de hecho marta se enterará ahora de esto, pero este fragmento del ensayo me ha hecho conectarlos:
“¿De veras que hay cosas que solo pueden decirse por carta? Escribió Paul Virilio que la escalera desaparece en presencia del ascensor. Lo mismo podría pensarse de la carta tras el desarrollo de formas de comunicación más inmediatas. Pero, puesto que en caso de incendio se nos insta a evitar el ascensor y recurrir a las escaleras en su lugar, yo me sigo preguntando: ¿acaso es la carta un mensaje en llamas?”
el año que viví en colombia me propuse enviarle cartas desde bogotá a amigos y familiares. incluso compré debajo de casa unas cuantas postales, en la librería salvaje. jamás las envié como tal, pero sí que escribí una y la recibió mi mejor amigo de la infancia. cumplía 25 años y decidí mandársela. por miedo a que no llegase, la escaneé y le mandé el pdf. supongo que cuenta igual.
seis años después, en un cajón de mi habitación en casa de mis padres, todavía está ese paquete de postales. todas menos una: la que le envié escaneada a albert cuando cumplió 25 años. lo que no sé es donde está la original.
Estoy tan triste de acabar este libro… casi como lo estuve cuando abrí tu ultima carta. Es deliciosamente cruel el vacío epistolar que tiene este ensayo. Todas las cartas guardan en sus adentros la contradicción, horrenda y deseosa, en ambos casos, de ser descubiertas: terrible; finalmente. Y de nunca ser abiertas: condenadas; aliviadas. Todas las cartas están hechas de todo lo que quisiera decirte y de aquello que si escribiera, me fulminaría, y a su vez, me resucitaría. Todas las cartas se componen de delirio y coherencia. La seducción y la carta se alinean.
"Porque una carta no escrita no es una carta por escrito, sino una carta por escribir. Tal vez también la carta, como dijo María Zambrano en torno a la verdad, o es nefanda o es inefable."
"La distancia se manifiesta únicamente en el intento de romperla." La carta manté la distància mentre que, alhora, la trenca. La trenca i, com que la manifesta, la crea.
Qué preciosidad de libro y qué bonito cuando se te eriza la piel leyendo.
«El hecho de que un sobre pueda cerrarse sin necesidad de ningún instrumento adicional únicamente con la secreción salival, confiere un carácter mágico a la carta. Quizá porque el mensaje que contiene una carta se ha trasladado al papel sin pasar por la boca, de alguna manera parece que la lengua, pese a todo, busca hacerse presente».
desde hace unos años me carteo con un amigo y siempre que escribo la carta siento que tengo algo que confesarle, pero no hay nada más allá de lo que ya le cuento, creo que solo es la intimidad de la carta
las cartas son mensajes en llamas. creo que pocas frases pueden percibir la delicadeza y los universos de las cartas además de su gran impacto en nuestra comunicación. a su vez el texto, profundamente personal, no se equivoca con su afirmación: una carta no se ruboriza, se ruboriza quien la lee. no puedo dejar de pensar, con cierto aire de melancolía (de un pasado nunca vivido), sobre lo que fue la carta y lo que es hoy en día. una lectura que destaca por la originalidad de las cuestiones y la respuesta de las mismas. porfavor enviadme una carta.
Lo he visto en la estantería y lo releí porque ando sensible. Es pequeño, monísimo y perfecto pero me quedé dormida en la última página y me ha dado la sensación de que aún quedaban cosas por contar. Quizás haga yo algo con cartas
Tenia bastanta expectativa i m’ha decebut una mica.. Crec que amb les coses que explica es queda a la superficie i no acaba de desenvolupar res, i crec que insinua massa o que hi ha frases que tenen una intensitat que no s’acaba de desenvolupar mai al llarg del llibre. Crec que és un llibre per llegir lent tot i que és molt curtet, i el format és mono i íntim però alhora permet que es llegeixi massa ràpid pel meu gust. No sé, el tindria a l’estanteria per poder-lo visitar en algun moment, però m’hagués agradat que aprofundís més en alguns aspectes, ja que crec que algunes de les idees que deixa anar son interessants però poder es queden a mitges, i d’altres pretenen ser més intenses del que realment ho són.. Algunes de les afirmacions les trobo evidents, com quan diu: ‘Porque una carta no escrita no es una carta por escrito, sino una carta por escribir.’ Per això li dono un 2,75/5 ⭐️ M’hagués agradat donar-li més però m’ha decebut
Hace tres años le dí mi ejemplar subrayado y escrito a Fabian. Hoy le han robado su bici. Pienso mucho en esto: en el viaje y en las cartas. Esta mañana se me ha cruzado esta canción: Castle Peaks, de Field Medic. Hace unas semanas volví a recoger este libro, nuevo y limpio (sin garabatos), y ahora temo rallarlo de ninguna forma. Le tengo mucho cariño, y volver a leerlo de nuevo.