El joven periodista Miguel Bravo anhela una vida de aventuras cuando le llega su gran oportunidad: es enviado a Birmania para cubrir la Revuelta Azafrán, liderada por monjes budistas.
En medio de un país en convulsión, Bravo se sumerge en la fascinante vida de un grupo de corresponsales internacionales. Sus rivalidades, miedos, sueños, luces y sombras son llevados al extremo cuando la dictadura reprime las protestas y confina a los reporteros en su hotel.
La amistad de Bravo con Daniel Vinton, un mítico periodista que muestra las heridas de batallas pasadas, y su amor por la enigmática traductora Nann Lay serán el preludio de la tragedia que enfrentará al recién llegado a su prueba de fuego.
Inspirada en hechos reales, El corresponsal nos lleva hasta el país «más bello y triste jamás inventado» y descubre el mundo íntimo de los reporteros de guerra. ¿Pueden el amor, la amistad y la verdad abrirse paso entre las tinieblas de la condición humana?
David Jiménez ha sido reportero de guerra, corresponsal y director del periódico El Mundo. Como enviado especial cubrió conflictos en más de 30 países, incluidos Afganistán, Corea del Norte, Siria o Birmania. Sus libros han sido traducidos a una decena de idiomas e incluyen el bestseller El director, sus memorias sobre el año que dirigió El Mundo.
También ha publicado Hijos del monzón, premio al Mejor libro de literatura de viajes de España; El botones de Kabul, novela inspirada en su cobertura del conflicto afgano; y El lugar más feliz del mundo. Su último libro es la novela El corresponsal.
Nieman fellow por la Universidad de Harvard y maestro de periodistas, David Jiménez ha trabajado los últimos años como columnista en The New York Times. Sus reportajes y crónicas se han publicado, además, en The Guardian, Toronto Star, The Sunday Times o Corriere della Sera. Ha colaborado para las cadenas de televisión CNN y BBC.
Hace algunos años leí a David Jiménez con ‘Hijos del monzón’, una serie de textos autobiográficos donde el autor, vuelve a diferentes países en los que trabajó como reportero para buscar a personas que conoció, le ayudaron... Es uno de los libros que más me ha afectado en mi vida y que recomiendo siempre.
David Jiménez tiene a sus espaldas décadas como corresponsal en más de 30 países, da igual si lees un reportaje, un relato de sus viajes o una de sus novelas, siempre hay un punto en común: sabe (y muy bien) de lo que habla.
Jiménez es capaz de sintetizar en pocas frases un suceso, la historia reciente de un país o el sentir de sus gentes; y eso es increíble. Pero también va más allá, consigue que quieras saber más, haciendo que te involucres. Maneja las palabras, la información y los sentimientos de tal forma que te das cuenta que bueno, ya sabes más que antes, pero que no te lo han contado y el autor consigue así lo que busca, que te intereses por realidades apartadas del foco.
Esto es lo que ocurre con ‘El corresponsal’, novela basada en hechos reales ambientada en Birmania (“el país más bello y triste jamás inventado”) durante la Revuelta del Azafrán (2007). No importa que sepas poco de ese hecho o del país en general, ya se ocupa el libro de ponerte al día. ¿Tu también llamas Myanmar a este país? A mi me enseñaron en el colegio que este era el nombre correcto, esta lectura me ha hecho replanteármelo.
En la novela, el joven periodista Miguel Bravo consigue el ansiado puesto de corresponsal en Asia de su medio. Así, llegará a Birmania lleno de expectativas e ilusión por cambiar la mirada del mundo con sus crónicas. Allí se encontrará con otros reporteros (que tengo bien están inspirados en personas reales), para aportar una mirada genial (y crítica) al día a día de los corresponsales, abriéndonos una ventana a ese mundo del que solo vemos unos minutos en la televisión, y normalmente solo cuando sucede una desgracia.
Una lectura ágil, instructiva, emotiva y… tengo que decirlo, con una trama que se siente muy real. ¿Perfecta? No. En mi opinión, dedica demasiadas páginas a presentarnos detalladas descripciones de la vida y milagros de personajes secundarios que no aportan demasiado. Entiendo que busca humanizar todo lo que sucede, pero me sacaba un pelín del encanto lector en el que me encontraba. Aunque me sigo quedado con los textos de no-ficción de David Jiménez, esta novela es muy recomendable y si Miguel Bravo termina convirtiéndose en el protagonista de una saga, la leeré seguro.
3,5 estrellas. Siempre vemos las noticias y seguro que nunca llegamos a pensar lo que viven los periodistas de primera línea. Ahora sí que puedo sentirlo un poco mejor. Ellos no tienen que matar como los soldados, pero si ven cosas que seguro les deja una marca para el resto de su vida.
Está bien. Interesante la parte de la Revolución Azafrán birmana y la crítica al periodismo, pero creo que dosificando un poco la información lo habría disfrutado más.
Relato en torno al quehacer diario de unos corresponsales que se encuentran en un país gobernado por una Junta Militar desde hace varios lustros y que no es otro que Birmania. Son testigos de los acontecimientos socio-políticos que sufre la ciudadanía. La razón que justifica su trabajo es denunciar, mediante la palabra y la imagen, la negación de derechos de todo orden, la falta de libertad, y el control férreo que gravita sobre la población. Un país, y en un momento histórico, que tiene hartazgo de violencia y que demanda respeto por su dignidad. De distinta procedencia geográfica y distintos medios para los que trabajan, cada uno de los personajes va acompañado de su correspondiente 'mochila' personal y familiar que facilita hacer del grupo su familia. Descrita con tal maestría que es difícil interrumpir la lectura.
Muy buena. Birmania “uno de los países más bellos del mundo”. La Revuelta del Azafrán, liderada por monjes budistas. Y, sobre todo, la vida y andanzas de un grupo de corresponsables de guerra atrapados en el país y en primera linea de la acción y del horror. Un libro duro y vivo, intenso, capitulos no muy largos, personajes peculiares, como no podía ser de otra manera en la situación excepcional que viven; personajes que forjan relaciones igual de peculiares, ligados por el periodismo, la aventura, la inadaptación e incluso por sus diferencias. De fondo Birmania y a sus radicales contrastes y secretos. La he disfrutado.
Lo mejor, la descripción de una dictadura que sería ridícula si no fuera violenta hasta el sadismo y asesina. Lo peor, la descripción de los periodistas, bastante estereotipada tanto en lo profesional como en lo personal. El conjunto ha configurado una novela muy discreta.
Els llibres que llegeixo que expliquen històries reals em colpeixen més. Com aquest. Basat en l'experiència professional de l'autor que va treballar vint anys com corresponsal a l'Àsia. És la seva realitat representada en dos reporters, el novell i idealista i l'expert i desencantat. La diferent forma d'acostar-se a la realitat de la revolució safrà per explicar-la i com l'assassinat del fotoperiodista Kenji Nagai va esdevenir la seva arma contra els militars.
Le doy 4.5. No llega a la excelencia porque me faltó un algo que no sé definir (lo sé, es algo injusto). Aún así, me ha parecido un viaje extraordinario a un evento histórico que personalmente desconocía en su mayor parte. El Corresponsal está escrito de una forma muy amena y fácil de seguir y la verdad, me dan ganas de leer más de un autor que personalmente no conocía. Me ha divertido mucho leerlo y que lo haya hecho en menos de una semana creo que ya es suficientemente buena crítica.
En esta novela basada en hechos reales, nos trasladaremos a Birmania (o Myanmar), hace 15 años, cuando se dio la Revuelta Azafrán, liderada por monjes budistas en contra de la dictadura militar. Miguel Bravo es enviado por su periódico a cubrir estos hechos a través de él y otros corresponsales iremos conociendo un poco más sobre lo ocurrido.
Además de contarnos dichos acontecimientos, podremos conocer, por una parte, más sobre la vida e historia de Birmania (aunque tampoco demasiada), y por la otra la forma de vida por así decirlo de los corresponsales, donde a parte de verlos en acción en el presente, conoceremos más de sus antiguas experiencias en anteriores conflictos, guerras, catástrofes...
Si bien es cierto que alguna de las partes en las que nos cuenta la experiencia propia de alguno de los corresponsales allí no me ha interesado mucho, tengo que decir que el resto es impecable, una trama muy bien contada, con mucho interés, enriquecedora si no conoces nada del conflicto y/o del país y que te tiene enganchado a sus páginas desde el inicio. También es un gusto conocer un poco más sobre esta profesión que tiene que ser muy dura, pero que de haber estudiado periodismo creo que sería mi objetivo 😅.
Una revuelta, periodistas y inspirado en hechos reales. Ingredientes para que surja una gran historia, y así a sido. Gran libro y gran historia, incluso hubiera seguido leyendo más. Y eso dice mucho de un libro.
Novel•la ambientada en la Revolució de Safrà de Birmania que va tenir lloc l’any 2007.
Em sembla una novel•la molt ben ambientada, en un país i uns successos pocs coneguts a Occident, magníficament narrats per l’autor, així com el caràcter de la gent i el régim dictatorial que governava llavors el país.
Es nota que David Jiménez coneix els aconteixements i coneix el país, on va estar com a corresponsal. Però sobretot, es nota que és un PERIODISTA amb majuscules, que coneix perfectament la professió amb la descripció i caracterització dels diferents personatges de l’obra.
M’encanta la descripció que fa de les misèries del periodisme (les batalles internes per mantenir-se o ascendir en l’empresa), enfront de les quals fa una defensa del periodisme de corresponsalia, i del caràcter especial dels corresposals de guerra: “estimen tant la seva llibertat que queden encadenats a ella”.
Quant hi ha de ficció i quant de realitat en la novel•la? Malauradament, crec que té molt més de realitat que de novel•la.
Una historia basada en hechos reales, novelada y que se adentra en Birmania durante la revolución Azafrán. La perspectiva de los corresponsales de guerra hace que uno de adentre en un conflicto desde el punto de vista del que lo cuenta. Un poco pesado a veces pero fácil de leer.
Después de escuchar a David Jiménez en The Wild Project, supe que tenía que leer El corresponsal. Y no me equivoqué: estamos ante una novela que bebe directamente de la experiencia real de su autor como periodista en zonas de conflicto, pero que se articula como ficción para mostrarnos un mundo pocas veces narrado desde dentro. Ese punto de partida ya la convierte en una lectura prometedora.
La historia sigue a Miguel Bravo, un joven periodista que se estrena como corresponsal en Birmania durante las «Revueltas Azafrán», levantamientos en los que los monjes budistas salieron a las calles para protestar contra la dictadura militar. Desde su mirada ingenua, asistimos al vértigo de quien se enfrenta por primera vez al caos de la guerra y al peligro de la represión.
Pero si Miguel es la voz que nos guía, el personaje que se roba el protagonismo es Daniel Vinton, un corresponsal americano curtido en múltiples conflictos, que funciona como contrapunto y mentor. A través de él, Jiménez despliega una visión más cruda, cínica y experimentada del oficio, cargada de verdad. Tanto es así que uno no puede evitar pensar que es un trasunto del propio autor.
La novela brilla en su capacidad para trasladarnos al corazón del conflicto. Sentimos el miedo, la tensión, la lucha por conseguir una exclusiva en un entorno donde la vida vale muy poco. Y al mismo tiempo, el texto se detiene en pequeñas tramas secundarias que enriquecen la narración: desde el libro apócrifo de Than Shew, repartido en fascículos clandestinos para esquivar la censura, hasta personajes secundarios con arcos propios que se cierran de forma brillante.
No obstante, también hay vacíos. La pérdida y el trauma del protagonista podrían haberse explorado con más hondura; la narración apenas roza la rabia o el dolor, lo que la hace sentir en ocasiones demasiado contenida. Algo similar ocurre con ciertos secundarios que quedan desdibujados o sin desenlace, como el personaje mudo vinculado a la conspiración del soplón. Son piezas prometedoras que se diluyen en el mosaico general.
El estilo narrativo es directo, eficaz y sin artificios. Jiménez no abusa de metáforas ni de retórica: la prosa está al servicio de la historia, y eso funciona muy bien en un libro de este corte. Nos sitúa con precisión en la Birmania convulsa, construyendo un prisma multicultural lleno de matices, tan colorido como oscuro.
El final deja una sensación agridulce: los logros se cuentan con amargura, porque para alcanzar la verdad es necesario mirar de frente el dolor de muchas víctimas. Y eso nunca deja indemne al que escucha. Quizá esa sea la gran lección de la novela: observar es sencillo, pero involucrarse implica dejar un pedazo de uno mismo en el camino.
El corresponsal es, en definitiva, una obra que mezcla el pulso narrativo del thriller con la verdad descarnada del periodismo de guerra. Tiene momentos de gran lucidez, algunas aristas por pulir, y un poso final que acompaña mucho tiempo después de cerrar el libro.
EL CORRESPONSAL - DAVID JIMENEZ - EDITORIAL PLANETA
Lectura enriquecedora y ágil de leer que te hará reflexionar, y mucho, sobre una preciosa profesión en la que por desgracia existe demasiada manipulación.
Novela basada en hechos reales ocurridos durante la Revuelta del Azafrán cuando un joven periodista español es enviado a cubrir la noticia. Allí coincide con periodistas de diferentes medios y países, de edades muy diversas y con vivencias previas muy dispares a las espaldas. Todos los personajes están inspirados en personas con las que el autor ha coincidido en algún momento, y ello se nota en la humanidad (para bien o para mal) de los mismos. Los corresponsales son presentados de inmediato por el autor al inicio del texto.
Es una denuncia a las atrocidades cometidas por la dictadura: la falta de libertad, la inexistencia de derechos y un abuso extremo que lleva a la población a estar permanentemente atemorizada y a no poderse fiar de nadie. Es también una necesidad de contar la verdad de lo que allí ocurre al mundo.
Es un homenaje al oficio, al amor al trabajo bien hecho, a la vocación y está dedicado a todos los periodistas que perdieron su vida en el camino (y en especial a un amigo suyo); es una novela sobre la amistad y la camaradería, que expone los miedos y los sentimientos de los corresponsales. Permite ver el lado idealista, romántico y aventurero de la profesión, la importancia de que alguien cuente la verdad al mundo; pero los obstáculos, las injusticias, los chantajes y las ataduras con el poder son demasiado evidentes y ponen en entredicho en el gran tema de la libertad de expresión. Hoy en día, aún hay periodistas birmanos en la cárcel por contar la verdad. Los generales temen al pueblo porque saben que no cejará en su lucha por la libertad. “Los birmanos parecen frágiles pero lo soportan todo como el bambú”.
El libro esta plagado de frases maravillosas, que iré compartiendo, pero me quedo con estas: (la primera, es mi lema) “se puede ir contra todo, menos contra uno mismo” “hasta los monos se caen de los árboles” (proverbio japonés), “ninguna noche por oscura que parezca dura para siempre “ y “supe que yo también tenía ahora un lugar del que nunca regresaría”; sinceramente así es como me siento tras haber leído el libro.
Se ha hecho antes y se ha hecho mejor. La historia que quiere contar Jiménez no tiene entidad para vertebrar un libro tan largo. Lo que podría ser una gran anecdota o una narración corta se estira y estira a base de explorar personajes que no son mas que una suma de anécdotas y que aparte de morirse en ocasiones, no tienen desarrollo ni arco argumental alguno. La posible crítica a la profesión es aburrida y le falta el colmillo afilado de Territorio comanche o Scoop. La mayoría de las promesas que parece ofrecer la incontinente prosa del autor al inicio del libro se esfuman sin llegar a nada y el recurso del narrador en primera persona choca frontalmente con los ocasionales cambios de punto de vista y la extraña omniscencia que demuestra. Entre las cosas aprovechables está la divulgación de la situación en Birmania y la Revolución Azafrán que desconocía y me ha resultado bastante interesante.
Es difícil encontrar historias como estas. Libros en los que lo comercial y lo literario convergen. David Jimenez es un escritor con muchísimo talento. Admiro sobre todo sus crónicas como corresponsal en el Sudeste asiático: “Los hijos de Monzón” y “El lugar más feliz del mundo”. En estos días en los que la guerra se ve de cerca, y con ella todo el horror que explosiona, la figura del corresponsal cobra protagonismo. Personas que se juegan la vida, por un puñado de euros, y sin los que, la tiranía y la desinformación camparían a sus anchas. Muy recomendable si además te interesa la historia de Birmania: “el país más bello y más triste del mundo”.
Este libro me ha encantado. Mezcla la ficción y una historia basada en hechos reales, que para los apasionados del periodismo de guerra, te mantiene enganchado de principio a fin. Ademas, te pone en contexto la situación política(de hace unos años) de un país como Birmania (que da la casualidad, que es muy similar a su situación actual), que muchos no sabríamos ni situar en el mapa, y la lucha del pueblo por salir de esa opresión y todos los tejemanejes que deben usar los periodistas para poder publicar la verdad de lo que ocurre.
Para personas como yo, que estén comenzando a leer libros, se hace muy amena la lectura.
La verdad que ha sido una lectura muy interesante y amena. El autor fue reportero de guerra y director de El Mundo, entre otras cosas, y estuvo personalmente en el lugar y momento en el que ocurre la historia, que fue la Revuelta Azafrán en Birmania, una revuelta liderada por los monjes budistas en contra del Gobierno opresor. Una frase que me ha gustado mucho es cuando definen a Birmania como “el país más bello y triste jamás inventado”
No sé quant hi ha de ficció i quant de realitat en ‘El corresponsal’ (2022), en qualsevol cas la història que narra David Jiménez (Barcelona, 1971) sobre la seua estrena com a corresponsal en Birmània en 2007, coincidint amb la denominada Revolució Safra és molt emotiva i deixa ben explicat l’ofici de corresponsal en zones de conflicte. Molt ben escrit i amb la suficient dosi d’acció i romanticisme com per a tindre enganxat el lector des del primer paràgraf.
Último libro de 2024 y, pese a la dureza del relato, me ha gustado. Es el primer libro de David Jiménez que me leo y creo que no será el último. Se nota que está basado en hechos reales. No quiero hacer ningún spoiler pero nombrar a personajes reales me parece un bonito homenaje. Me gusta cómo muestra todos los pros y contras que tienen los corresponsales, específicamente los reporteros de guerra.
Me ha gustado muchísimo ésta novela de David Jiménez. Me ha durado 3 días. La historia me parece increíble (basada en hechos reales) y lo que lleva de ficción tiene unos tintes de realidad increíbles. Capítulo cortos, trepidantes, bien hilados. Personajes muy bien definidos. Como dije al principio, me ha encantado.
Pensaba que iba a ser una crónica de experiencias a modo de diario, pero al final es un relato que, si bien al principio me costó entrar al cortar la narración presente para conocer la historia pasada de los compañeros de Miguel, finalmente me ha hecho conectar muy bien con ellos y con las situaciones descritas.
Gran libro, basado en su vivencia y en honor a su compañero japonés. Me encanta como retrata tanto la vida de los corresponsales de guerra con sus distintas visiones dependiendo en el momento de su carrera que se encuentran y por supuesto también como plasma la revolución azafrán y el régimen militar del país
Fabuloso para conocer el complicado contexto político y social de Birmania, centrado en la Revolución del Azafrán. Te permite saber un poco de la historia de ese país a través de una novela muy bien hilada y un lenguaje sencillo.
Ha sido el primer libro que leo de David Jiménez y me ha encantado, una novela basada en hechos reales que mezcla a la perfección realidad con ficción y nos deja ver la dureza de los corresponsales de guerra y los líos en los que se meten para sacar la verdad al exterior.
Una historia tan triste como hermosa. Basada en hechos reales, y recogida por uno de los grandes reporteros de guerra que ha dado España para el mundo y la historia. Me he enamorado de este libro, no pierdas la oportunidad de leerlo.