Dos pequeños mellizos nacieron dentro de un matrimonio disfuncional.
Él; un precioso niño de cabello y ojos negros.
Ella; una hermosa niña de cabello negro y ojos grises.
La casa en donde viven, lejos de ser un hogar cálido lleno de amor, sonrisas, risas y comprensión, es una jaula metálica inundada de traumas, tormento y dolor. Ambos pagarán errores que no les toca y es por ello que buscarán la manera de no sumirse en la depresión.
La pregunta es: ¿conseguirán olvidar lo que ahí experimentan?
Esto es de las cosas más lamentables que he leído. Si bien sólo le leído este y tempestad, la saga es una historia muy muy cruda. Me dolió demasiado leer los capítulos y en ocasiones no quería ni leerlo y no porque fuera malo sino porque era algo muy fuerte por leer. Me aclaró muchas dudas y al mismo tiempo me creó más, entendí muchas cosas y descubrí otras tantas. OJO. La autora en ningún momento ha romantizado y/o normalizado el incesto y los abusos. No es normal lo que Vic y Santi han vivido y no hay que normalizar nada de esto porque está mal. Si, sus bisabuelos formaron una familia y se casaron aún siendo hermanos sin embargo, ellos no vivieron (por lo que leí) lo que han vivido Vic y Santi y eso cambia muchas cosas. Son tan sólo unos niños que han vivido cosas horribles desde muy pequeños y lo que hacen lo ven como algo normal aunque esté mal. Te deja muchas enseñanzas esta historia y mucho aprendizaje sobre los trastornos y dependencias insanas. Es una historia muy bien estructurada, aunque te deja muy enredado con tanto misterio.
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