Si bien en un inicio no me gustó tanto la manera en cómo se estaba tratando este volumen, luego de un par de páginas ya estaba completamente inmerso en el misterio de la fruta. ¿Cuál realmente es el propósito de la fruta? ¿Por qué conocemos otro usuario que también se vuelve en piedra? ¿Qué relación tenía el arquitecto, el vendedor de frutas y el padre de Tsurugi, Jobin? Todo se vuelve muy interesante, debido que no sabemos a ciencia cierta quién es quién, cuáles son sus verdaderas motivaciones y termina siendo todo muy confuso. ¿Realmente Jobin quería matar a su propio hijo? ¿Estamos ante un plan mucho mayor de lo qué pensamos? Independiente cuál sea la respuesta, la intriga está latente, más que nunca, por lo que se hace muy adictivo seguir leyendo y leyendo con tal de saber más de cada personaje en esta historia.