‘Rio de fuego’ es el relato potentísimo que inicia este compendio y te deja claro que no vas a pasarlo bien leyendo estas historias cortas. No vas a llorar a lágrima viva, no son relatos tristes exactamente, pero si tienen el poder de incomodarte, de obligarte a pensar, de hacerte pasar el resto del día con un nudo en el estómago. Igual esto no os suena super apetecible, pero a mí me encanta que la literatura me haga sentir, me revuelva, que no sea siempre complaciente, que rompa en pedazos mi zona de confort. Me han encantado estos relatos sí, pero confieso que los fui espaciando, porque me dejaban como si un camión me hubiera pasado por encima.
La autora surcoreana O Jeonghui explora situaciones y psicologías oscuras y personajes que conviven con traumas o son llevados a extremos de desesperanza, precariedad o soledad, dando lugar a historias que se mueven en ese terreno de lo que te gustaría no saber que ha ocurrido. De forma cercana exploraremos miserias, escenas grotescas, angustiantes y desagradables dentro de la cotidianidad de sus protagonistas. O Jeonghui profundiza en lo que molesta, y eso lo hace de maravilla.
Los relatos aun siendo completamente independientes tienen puntos en común, cuentan con narradores homodiegéticos anónimos (con variedad de género, edad y contexto social) y empiezan de forma abrupta, sin introducciones, normalmente describiendo lo que ve el narrador, pero de una forma extrañamente ambigua, que consigue descolocar al lector, le hace sentir inseguro. Ese sentirse perdido en cada inicio genera una angustia grande, al tiempo que insta a seguir leyendo para comprender.
A pesar de este juego inicial, no penséis que son tramas complejas, más bien lo contrario, se relatan escenas cotidianas, dentro de casas en su mayoría, donde lo realmente importante sucede en el interior de los personajes, de una complejidad psicológica y emocional muy alta, cuyas vidas están en los márgenes de la sociedad conservadora de la Corea de posguerra; en ese espacio donde nadie se fija Jeongi pone el foco.
Es evidente que estos relatos tienen mucho de social, a través de la descripción del entorno vemos un país roto por la guerra y las consecuencias de todo lo vivido en las personas una vez acabado el conflicto. Pero lo que he disfrutado especialmente es el carácter íntimo de cada relato, la autora no busca representar una colectividad sino lo individual, historias pequeñas, con personajes que no encuentran la salida, que luchan principalmente contra sí mismos. Historias incómodas, pero no por ello menos reales. La autora te obliga a mirar cuando quieres cerrar los ojos.
Fascinada por el resultado tan emocional que la autora consigue con una prosa fría y precisa, con esa forma de usar los silencios, de insinuar sin decir explícitamente que los autores asiáticos hacen como nadie. Con excepciones eso sí, dado que los relatos fueron escritos en diferentes momentos, el estilo sufre variaciones, y encontramos escenas poéticas y muy simbólicas en algunos relatos (por ejemplo, en ‘Magnolias’) y en otros casos escenas que rozan terror partiendo de lo cotidiano.
Es enorme la variedad de temas que toca (trauma (amplio espectro), abort*, enfermedad, soledad, culpa, abandono, desesperación, obsesión, deseo sexual,…) y Jeonghui lo hace otorgando una enorme dignidad a todos sus personajes, sin ajusticiarlos, haciéndote reflexionar sobre qué lleva a alguien a determinadas situaciones.
Inquieta e incómoda pero despierta y fascinada me deja O Jeonghui. En tu mano queda decidir si estás en un buen momento para enfrentarte a esta lectura que sin duda te dejará mella. Yo miro este libro y me huele a humo, esa es la marca que ha dejado en mí.