3’5 Estrellas, pero le dejo las 4 por el hecho de que la editorial haya optado por traernos obras de escritoras históricas tan buenas como Mary Jo Putney, y eso, tras los años de sequía histórica que llevamos, es un logro.
“Érase una vez un soldado” no es la mejor historia de Mary Jo Putney, pero si una que he disfrutado bastante. Por lo visto la serie de los “Calaveras redimidos” es un spin-off de la serie “Lores Perdidos”, que aún no he leído, y espero ponerle remedio dentro de no mucho.
En éste libro Mary Jo Putney nos cuenta la historia de lord Will Masterson, un barón y soldado británico en plena lucha contra Napoleón en la Península Ibérica. Dado el gusto de la autora por desarrollar sus historias en lugares que no siempre sea en Inglaterra, ésta vez tenemos un argumento que ocurre en 1814, en el ficticio estado independiente de San Gabriel, un pequeño reino entre España y Portugal a las orillas del Duero.
En otras circunstancias, Will debía haber muerto en el pelotón de fusilamiento, en 1809, pero la noche que despierta de su inconsciencia, él y los demás soldados que iban a morir al amanecer, descubren una salida por la que consiguen escapar de los franceses. Al tener una segunda oportunidad para vivir, Will y sus compañeros tratarán de redimir sus pecados del pasado, y así es como cada uno parte hacia un lugar diferente, con la fortuna de volver a ver al resto algún día.
Corre el año 1814, y Napoleón acaba de abdicar. Es el momento que Will estaba esperando para volver por fin a casa, pero antes de ello, le mandan una nueva misión. El general francés Baudin, asoló, destruyó y rapiñó todo lo que pudo del rico estado de San Gabriel el verano anterior, depuso a su rey y a su heredero y los tomó prisioneros, y a cambio dejó como gobernante al anciano tío del anterior. Nada se ha sabido del rey y de su heredero, pero se sabe que una hija debe estar viva, Will debe ir a San Gabriel, descubrir lo que ocurrió, y hacer un informe de la destrucción llevada a cabo, para recomponer al pequeño país.
Así es como Will llega a San Gabriel, y se encuentra con una mujer que puede ser su igual. Atenea Markham es la hija ilegítima de un noble británico, y una dama de muy dudosa reputación. Por este motivo, siempre fue inútil que Atenea se forjase una vida decente en Inglaterra, y dadas las buenas disposiciones de su difunta madre, ha encontrado su lugar en San Gabriel, primero como institutriz de la joven princesa María Sofía, y después como su dama de compañía. En San Gabriel, Atenea se ha forjado una reputación intachable, y sus gentes las adoran tanto a ella como a la princesa, debido a sus buenas acciones en el porvenir del pequeño reino.
Cuando Will llega a San Gabriel se encuentra un estado roto y desolado; la mayoría de sus hombres aún no han vuelto a casa tras abdicar Napoleón, sobre todo hay mujeres y niños, y el paso de la destrucción de Baudin está por todos lados, destruyeron el puente y el molino, saquearon sus tesoros, joyas y víveres, y el reino necesita mucha mano de obra y dinero para poner en orden todo el caos. En seguida, Will se hace con el control de la situación y ayudará a las gentes de San Gabriel a reconstruir todo.
Pero ¿Realmente la intención de Will era ayudar a San Gabriel como un acto de caridad, o lo es para ganarse el favor de la dama de la princesa? Desde que Will y Atenea se conocen, se atraen, hay una fuerte química entre ellos, y no es porque los dos sean más altos que la media, o porque ambos sean británicos, se gustan y se desean. No me gusta hablar de instalove, porque no creo que haya sido el caso de éste libro, pero la atracción ha sido fuerte desde el principio.
Quizás el gran protagonista del libro ha sido el propio reino de San Gabriel, y su reconstrucción, que a esto tengo que añadir que me ha encantado la labor de la autora en cuando a investigación, sobre todo para haber creado éste reino ficticio. La relación de los protagonistas no destaca sobremanera, pero tampoco llena la mayoría de capítulos, si no que tendremos también un romance secundario entre la joven princesa y el mercader de vinos de Oporto y amigo de Will.
A diferencia de otros libros de Mary Jo Putney, sobre todo obras algo más viejunas o escritas hace más de veinte años, tengo que añadir que si bien su estilo no ha evolucionado en demasía, si he encontrado diferencias respecto a otras obras suyas. Comparándola con ellas, “Érase una vez un soldado” es un libro bastante más corto, y a pesar de su ambiente tan bien cuidado, me he dado cuenta de que me ha faltado más profundidad en los caracteres de sus personajes. En éste libro me ha faltado algo, puede ser ésa profundidad, y que me ha parecido algo más superficial.
En cuanto al romance en sí, me ha gustado, pero no me ha encantado, me ha supuesto un romance más. Will es un hombre de honor, que ama profunda y sinceramente y no teme expresarlo, pero Atenea, debido a su pasado, o más bien por su ascendencia, no puede ni quiere entrar en el mundo de Will para no destruirlos. ¿Su romance parece imposible? No tanto como el de la princesa y el mercader de vinos, pero creo que la autora ha sabido solucionarlo, pese a las circunstancias tan extrañas que nos ha presentado.
Sin más, creo que ésta ha sido una oportunidad para reengancharme de nuevo a Mary Jo Putney, y espero que la editorial no tarde demasiado en traernos más libros de los “Calaveras redimidos”.