La vida es como un marido golpeador: cada tanto trae flores para renovar la licencia de los golpes. Asi piensa y asi vive Maxi el musico tan joven y tan viejo protagonista de Los abandonados. Adorable y aborrecible Maxi conoce el exito a la manera de Andy Warhol: en una rafaga. Mientras tanto consigue algo de dinero obtiene mujeres su perro sigue vivo. Tanta suerte tiene que ser puesta a prueba: hay que averiguar hasta donde se puede ser afortunado pero sabiendo como sabe Maxi que nada tiene demasiado sentido. El humor y el sexo se cruzan en esta primera novela de Luis Mey. El sexo como venganza tambien como forma de esquivar al amor y a la vez amar al menos un poco. El humor como una forma de tolerar las carencias y la ausencia de comunicacion que rodean al personaje y tal vez esgrimido como principio. Ambientada a comienzos del siglo veintiuno Los abandonados explaya los vacios de la epoca. Los pone de manifiesto sin tabues y los presenta como advertencia. Lo peor que se puede hacer es cruzar un precipicio en dos saltos. No por nada la novela comienza con esta cita: Maxi lo intenta todo el tiempo hasta de algun modo lograrlo.
Autor de la trilogía sobre un chico del conurbano conformada por Las garras del niño inútil, En verdad quiero verte, pero llevará mucho tiempo y Los abandonados (Factotum Ediciones). También publicó Tiene que ver con la furia (Emecé), en coautoría con Andrea Stefanoni, y la novela de terror Macumba (Notanpuán). Ganó el Premio Décimo Aniversario de Revista Ñ (2013), galardón entregado por primera vez a un autor nacional, por su novela La pregunta de mi madre (Clarín/Alfaguara).
Los abandonados, la tercera entrega de la trilogía desgarrada de Luis Mey, sigue la adultez de Maxi, un personaje que, al acercarse a la treintena, encarna las contradicciones más profundas de una generación. La novela nos presenta a un Maxi que, en apariencia, ha rozado el éxito; lo alcanza en una ráfaga efímera, pero ese brillo superficial es solo la capa que recubre un vacío existencial. Es a la vez adorable y aborrecible: un imán para mujeres y oportunidades, pero también un ser egoísta, desconectado de los demás y, en el fondo, un traidor a cualquier posibilidad de auténtica conexión humana. Su única constante parece ser la tenue supervivencia de su perro, un detalle que destaca como uno de los pocos hilos de lealtad en su vida. La trama se convierte en un experimento moral y existencial. La suerte desmedida de Maxi debe ser puesta a prueba, como si el universo insistiera en averiguar hasta dónde puede llegar un hombre afortunado que, en el fondo, está convencido de que nada tiene demasiado sentido. Esta premisa permite a Mey ambientar la historia a comienzos del siglo XXI no solo como un marco temporal, sino como un personaje más. La novela se explaya en los vacíos de la época: el consumismo, la superficialidad, la desconexión emocional y la búsqueda de placeres huecos. Mey los pone de manifiesto sin tabúes, presentándolos no como simple crítica social, sino como una advertencia sobre el precipicio hacia el que puede conducirnos el desarraigo. La genialidad de Los abandonados reside en su estructura dual. Por un lado, tenemos al hombre adulto: el egoísta, el desconectado. Por el otro, la novela realiza una verdadera arqueología de la violencia familiar, retrocediendo a la infancia brutal que lo forjó. Mey no justifica las acciones de su protagonista, pero las explica de manera tan visceral que el lector se ve obligado a comprender la cadena causal del dolor. La pregunta que flota en cada página es: ¿Maxi es un abandonado o es, en esencia, quien abandona? ¿Es el producto final de un abandono afectivo primordial? En definitiva, Los abandonados es mucho más que el cierre de una trilogía. Es una novela incómoda, potente y necesaria. Luis Mey no solo concluye la historia de Maxi, sino que clava un puñal en el corazón de la indiferencia y excava con brutal honestidad en las heridas que una familia puede infligir. Una lectura desgarradora que permanece en el lector mucho después de haber cerrado el libro.
Me parece un librazo por las emociones que produce. Un personaje principal controversial y desagradable que describe la miseria del pais en los 90s. Un personaje que se supera a si mismo en cada momento llegando a puntos insoportables. Luis Mey es audaz al escribir, por eso lo amo jaja.
Maxi es uno de esos antihéroes que te dan ganas de ser, al menos por un momento. Una prosa muy digerible llena de erotismo y sentido del humor, que para mí fue una buena puerta de entrada al mundo de Luis Mey, joven talento argentino.
La historia empieza con quinta a fondo y nunca saca el pie del acelerador. Maxi es un personaje con el que te encariñas y en el momento siguiente te da bronca que sea así. Se lleva puesto todo a su alrededor, sobre todo a sí mismo. La novela la agarrás y no te suelta más.