La República de Ylandra, más inestable que nunca, se precipita hacia un nuevo régimen totalitario que sacude sus cimientos, cuando los rumores de antiguos reyes amenazan con quebrarla en pedazos.
El odio y el miedo riegan sus calles, mientras el alzamiento de los anirios se fragua a fuego lento y prepara su ataque.
En vísperas de la tempestad, La Escuela tiembla ante el funesto destino que las premoniciones le han augurado, haciendo frente a los ecos de un pasado tan corrupto como tenebroso y al Estado del Norte, donde el orgullo pisado clama en busca de justicia.
La sombra de la profecía alimenta el terror de aquellos que conocen su existencia. La Orden de Addai intenta por todos los medios, y siempre desde las sombras, inclinar la balanza del poder en la capital, pues sin una Ylandra unida, vencer a los Tres será imposible.
En un escenario así, el enfrentamiento es inevitable.
Los grandes dioses ya caminan por el mundo. Las alianzas capaces de detenerlos están extintas.
La pólvora se respira. Los tambores rugen. Los banderines ondean.
Los hombres han abrazado la oscuridad de días imposibles y no hay osadía que pueda evitar los tiempos de guerra.
Un 4,5 en realidad. ¿Qué puedo decir de esta segunda parte? Hay tantas, tantísimas cosas que podría comentar, que se me quedaría una reseña bastante extensa, pero como ya me he pasado con el desarrollo en el blog, debajo tenéis el link a la reseña completa, y aquí me ceñiré en describir mis sensaciones a grandes rasgos. Mi primera lectura del 2022 y no puedo estar más feliz, porque leer el libro ha sido una montaña rusa, llena de curvas y giros, en los que algunas veces incluso sentimos que nos caemos al vacío. Así es Ylandra, tiempo de guerra, y es que los cimientos de la república de Ylandra que conocemos se tambalean, y nosotros lo hacemos con ellos. El autor ha conseguido crear un mundo complejo, donde los personajes son muy humanos y empatizamos con todos, hasta con algunos que han tenido acciones reprobables, porque todos tienen una historia, un pasado que explica los matices de gris en los que se mueven sus personalidades. Los personajes que más me han gustado vuelven a ser Mara y Siara, una porque me da alegría y he sentido sus logros como los míos, he sufrido mucho con ella y por ella, pero también me ha estallado el corazón de felicidad cuando se acercaba más a sus metas; y la otra por su carácter dominante, sus enseñanzas y su influencia. Cuando aparece la maestra Siara Roscharch, todo el mundo calla y escucha, y es que impone solo con entrar en escena. Como nuevo personaje destaco a Eyra, que me ha sorprendido, no me la imaginaba tan letal, y también me gustaría mencionar a Annelyn, que en este libro nos muestra su don de manipular a la gente y también el de la mentira, esta señora se maneja como pez en el agua en la política. Como bien dice el título, estamos en tiempo de guerra, y eso se hace visible a través de numerosas traiciones, conspiraciones y prácticas poco ortodoxas que terminan con la vida de muchas personas. Brutal todo. El autor nos presenta escenas muy crudas, casi vomitivas, que te dejan hecho polvo, y es que el ambiente desolador de la guerra es horrible. También me ha gustado el detalle de que, a pesar de que sea un mundo con magia, haya creyentes y no creyentes en relación a determinadas cosas, como por ejemplo, a la leyenda del espíritu del guerrero, o a los dioses, los Tres. Unos los temen, otros los veneran y otros simplemente niegan su existencia. Me parece algo muy curioso, porque si en el mundo real hubiera magua, ¿no creeríamos que todo puede ser posible? Aunque claro, habría que verse en la situación, igual estaríamos tan acostumbrados a ella que no. Otra cosa que me ha gustado mucho han sido los giros de trama que nos brindan en determinados momentos, que ponen todo patas arriba, dan un giro de 180º a las vidas de los personajes y a nosotros nos dejan asimilando la situación. Juegan mucho con nuestros sentimientos, pero eso es bueno, porque te engancha más todavía a la historia. Sinceramente, a medida que leía, más disfrutaba, y es que el autor no se corta en darnos sustos, se nota que ya estamos en el meollo del asunto, porque pasan cosas muy inesperadas. En fin, que esta segunda parte me ha gustado más que la primera, porque empieza pisando muy fuerte y mantiene el ritmo, profundiza en los personajes, contextualiza mejor el mundo en el que nos encontramos, las diferencias entre sus gentes y también nos suministra más información sobre diferentes cosas, como la orden de Addai o incluso sobre personajes como la mujer de Deian. Creo que es una continuación que lo tiene todo, muy buena, y no puedo esperar a que salga la tercera parte. La necesito jaja
Tiempos de guerra Continúan los caminos y las preocupaciones para todos nuestros protagonistas. Ylandra es un estado convulso, donde la política y las profecías que se cumplen están llevando a todos los peones del tablero a actuar con urgencia, a actuar casi sin pensar. En medio de todo ello, errores del pasado, sentimientos nuevos y viejos y, sobre todo, el miedo, moverán a revolución aniria, a la desesperación de la Orden de Addai, al temor a la Escuela y al caos a la capital del estado: ciudad Astra. Así comienza la historia, exactamente en el punto donde concluía Tiempo de Osadía. Cada uno de nuestros protagonistas continuará con su camino: Mara continuará su formación, Siara siendo maestra, Sam y Aleyn continuarán su viaje para descubrir lo que solo se puede creer, Annelyn continuará protegiendo a su familia, los Wellington seguirán haciendo sus cosas de familia que se odia y la revolución aniria continuará preparando su sublevación. Y todo esto me ha sorprendido para bien, porque, aunque hacía mucho tiempo que había leído la primera parte, el autor consigue que hilemos todo lo que ocurrió con lo que está ocurriendo, sin que haya una exposición recordatorio. Esto, para mí es un punto muy a favor, porque estas segundas partes suelen pecar de querer recordarnos las cosas y volverse un poco tediosas en el inicio. En este caso no, esta novela de fantasía te va dando las claves para que te vuelvas a situar y para que recuerdes las sinergias entre los personajes, las características de los grupos y las problemáticas que se lanzaron en la primer parte. Pluma consolidada Sin embargo, más allá de que nos podamos volver a incorporar bien a la obra (que ya os he dicho que sí), lo que más me ha gustado ha sido que el autor continúa con todo lo bueno de su estilo. Así, encontraremos capítulos breves narrados por los diferentes personajes clave de la obra, cosa que en este caso quizá tenga más importancia, ya que el lector conoce a los personajes, su personalidad y puede saber el tipo de relato que se va a encontrar con ellos. No obstante, no entendáis que esto supone una monotonía en la narración, es una oportunidad para ver como nuestros personajes han ido creciendo, cómo han evolucionado psicológicamente y cómo les ha cambiado el mundo que les rodea. A esto, añadimos nuevas incorporaciones, bien porque se incorporen o bien porque adquieren un papel más relevante, que nos van a conquistar y llegar igual que nos llegaron los que ya conocemos. Además, este modelo de narración, de capítulo corto y diferentes focos, confiere a la obra una agilidad que permite al lector avanzar ávidamente sin perder detalle de lo que sucede, cosa importante en esta entrega, ya que las intrigas políticas serán lo principal en ella. Un mundo y unos temas A nivel de desarrollo, el autor continúa no solo con una formación perfecta del mundo, incorporando nuevas zonas o ahondando en las que ya conocíamos, sino también con una exposición de los temas tanto fantásticos como sociales excelentes. En este caso, el tema principal es el auge de un fascismo y cómo este llega por accidente, por acciones de los agentes de las cuales no pueden llegar a ver todas sus consecuencias. Además, a nivel de fantasía continuará desarrollándose la profecía de los Tres. Lo oscuro y terrorífico de lo que sucede en el mundo de Ylandra en todos los planos, trasciende las letras para crearnos imágenes muy vívidas que incomodarán tanto al lector como lo hacen a los personajes. Es cierto que en esta entrega nos alejamos del mundo de La Escuela, de sus disciplinas y sus clases; pero se entiende en tanto que nos encontramos con una novela más política, donde lo importante es lo que se dice y lo que no. Sin embargo, esto no significa que sea menos dinámica o que todo sea un embrollo de intrigas (que las hay y muchas). El autor ha sabido cómo guiar al lector en toda esta red que se despliega en el segundo tomo y que lleva a una guerra que nos dejará sobrecogidos en su lectura. De todos modos, aunque lo grave se hace más grave, el autor no ha dejado que su obra pierda carácter ni se ha dejado llevar por el caos de la propia historia. La idea de aventura, amistad, superación y toques de sonrisas no se pierden y Siara, Mara y todos aquellos personajes con la cara más amable de mundo siguen ahí, aunque se hayan endurecido por los hechos. Satisfecha y con ganas La verdad es que son pocas las segundas partes dejan tan contenta y con ganas de más. Creo que el autor ha sabido situarnos muy bien porque el juego de poder continúa y no serán quizá los hechos quienes nos cohesionen la historia, sino las actitudes y los problemas fundamentales. Además, ha sabido continuar con el tono y los temas de su primera entrega, incorporando nuevas preocupaciones y nuevas sinergias. Por otro lado, los personajes continúan siendo uno de sus fuertes y su desarrollo y psicología son excelentes. No hay ni uno del que podamos decir que tiene un fallo. A esto añadimos, un estilo consolidado, ágil, dinámico, maduro y profesional que hace que las 600 páginas de la obra pasen en un suspiro. De verdad, pocas veces recomiendo con insistencia una obra pero, de verdad, el mundo de Ylandra es un mundo literario que merece la pena descubrir porque en él tenemos cabida todos. La complejidad que nos ofrece, pero la facilidad con la que nos adentra en ella es única y creo que los amantes de la fantasía no se lo deben perder. Así que ya sabéis, si no habéis leído Ylandra. Tiempo de osadía estáis tardando y si lo habéis hecho, corred ya a Ylandra. Tiempo de guerra. Que Daxal nos acompañe.
¡Hola thousands! Hoy vengo a hablaros de Tiempo de guerra, el segundo libro de la saga Ylandra.
Aclaración, esta reseña no contiene spoilers de este libro ni del libro anterior, Tiempo de osadía.
Desde que el autor y la editorial anunciaron que salía el libro y no sé a quién pretendo engañar, realmente fue tras acabar el primer libro moría por leer este. Las cositas que nos iban dejando ver como el booktrailer me hacían tener los dientes largos.
A principios de diciembre hubo una presentación de Tiempo de guerra a la que no pude ir, pero mandé como infiltrada a mi hermana que disfrutó mucho del evento y me contó con todo lujo de detalles.
Sí, sí, no me enrollo más y os hablo del libro. La historia continúa justo donde acaba su predecesor. ¿Sabéis esa sensación de no haberte ido del mundo en el que transcurre una historia? Eso me pasa a mí con Ylandra. Es un mundo en el que me siento tan a gusto que ha sido un placer volver a él.
Tiempo de guerra empieza pisando fuerte y revolucionando el Gobierno de la república, y hará que los cimientos se tambaleen a lo largo de todo el libro. Como os conté en la reseña de Tiempo de osadía hay varias tramas y varios frentes abiertos, todos se siguen desarrollando y se abren algunos nuevos. Os confesaré con mi parte favorita es la relacionada con la Escuela.
¡Una segunda parte digna de la primera! Igual de intensa e intrigante. Si te gustó la primera parte de esta saga tan bien hilada, sin duda esta segunda parte te dejará igual de enganchad@. Se resuelven algunas dudas pero llegan muchas más que harán que nos quedemos aun más intrigados. El autor ha logrado hilar una trama compleja y alucinante llena de traiciones, mucha política (de fantasía) y en este caso guerra y batallas. Los personajes van creciendo y evolucionando más y más de manera que ya lo sentimos tan reales que nos ponemos en su piel y sentimos su dolor, su pena... No os contaré más. Solo invitaros a leer la primera parte y luego esta segunda porque merece mucho la pena, sobre todo si te gusta la fantasía (estilo Brandon Sanderson con sus sorpresas y originalidad, y Patrick Rothfuss con su "magia" y demás).
No corren buenos tiempos para Ylandra. La República se enfrenta a los mayores peligros, pues absolutamente todos sus frentes están siendo atacados. La Orden de Addai, tocada y prácticamente hundida, asiste desde la sombra al devenir de los acontecimientos que no presagian nada distinto de la destrucción del mundo tal como lo conocemos. Una dinastía trata de manipular los hilos de la política para recuperar un poder perdido siglos atrás. La Escuela, sede del poder y del conocimiento está corrompida y arruinada. El Gobierno de la República de Ylandra soporta golpe tras golpe y un terrible cáncer ha comenzado a crecer en su seno. Mientras, la verdadera amenaza a la raza humana continúa ignota salvo por unos cuantos que poco pueden hacer contra tamaño poder.
En medio de esta oscuridad, Aleyn, Annelyn, Mara, Enara, Guido, Jules y todos los maravillosos personajes que dejamos dormidos tras las cubiertas de “Ylandra. Tiempo de Osadía”, vuelven ahora para sumergirnos de nuevo en un mundo de magia, traición, descubrimiento, lucha, secretos y otras tantas cosas que no querrás perderte.
Cuando comencé la lectura de Ylandra, nunca creí que encontraría un mundo tan rico, tanto en sus tramas como en sus personajes, pero desde luego, lo que no podía imaginar es que ese mundo se viera aún superado por el segundo tomo escrito por Roberto Navarro Montes. Sin duda aquí hay un trabajo absolutamente espectacular y digno de quitarse el sombrero. Desde el primer capítulo el lector es trasladado sin remedio a ese mundo en constante peligro. El libro nos atrapará para no soltarnos más y se hace inevitable beber de cada una de sus páginas aún sin llegar a encontrar jamás consuelo, pues el proyecto para Ylandra consta de 6 tomos, una obra poco menos que titánica, aún más teniendo en cuenta su tremenda riqueza.
Y es que Ylandra es una obra de fantasía, sin duda, pero también mucho más. Ylandra habla del poder, de la corrupción, de la libertad, de los sueños por cumplir, de la confianza y del compromiso con una causa, pero sobre todo de la especie humana, de sus debilidades y fortalezas, de lo que somos capaces de lograr y también de hasta donde somos capaces de caer.
Donde reside el origen de nuestros impulsos, ilusiones y motivaciones es lo que nos configura como personas y lo que hace de cada personaje de esta obra un ser único, dotado con su propia piel y tan real como si pudiéramos cruzarnos con él por la calle, pues entre las páginas de esta novela, encontraremos todas esas emociones que nos hacen humanos: el amor, la maternidad, la fraternidad, la ambición, la compasión, el miedo y el valor entre otras muchas otras de las que seremos parte integrante, el autor ya se guarda bien de ello, poniéndonos en todo momento en la piel de cada uno de sus personajes, hasta el punto en el que desearemos la victoria y también la derrota de muchos de ellos. Quizás les odiaremos, pero no por ello dejaremos de entender cada uno de sus actos. He aquí la maestría de la pluma de Roberto Navarro Montes.
Y si los temas y el mundo en el que se desarrolla la historia es rica y los personajes son redondos y contundentes, a nivel formal, la pluma no se deja tampoco nada en el tintero. Roberto escribe de una manera eficaz, dando a cada personaje su propia voz y guiando de una manera delicada, casi invisible, al lector a través de cada uno de los conflictos que presenta. Cada uno de los recursos que utiliza para cambiar de escena o tiempo no solo están justificados, sino que aportan realmente a la historia el dinamismo y las elipsis que cada trama necesita. Podríamos pensar que el gran número de historias que se entrelazan en esta obra hiperfragmentan el relato, pero en mi opinión, nada más lejos de la realidad, puesto que todas ellas son necesarias para formar ese tapiz de Ylandra, rico en matices y que finalmente nos entrega esa imagen global de la compleja realidad del mundo creado por Roberto. Definitivamente y tras reflexionar sobre ello, de corazón os digo que yo no prescindiría de ninguno de ellos.
Poco es ya lo que puedo añadir en esta reseña más que mi absoluta recomendación a todo el mundo para que le otorgue la oportunidad al autor de transportarle a su mundo y de hacerle partícipe de esta experiencia que sin duda nunca olvidará. Eso sí, una advertencia… nos quedan 4 años para ver el final de esta saga si es que el autor es capaz de mantener el ritmo de producción que ha establecido hasta ahora, con lo que algunos lectores impacientes sufriremos de lo lindo esperando “Ylandra. Tiempo de Revolución” previsto para el invierno de 2022 - 2023 y de cuya calidad ya no oso dudar.
Me ha gustado este libro, pero creo que me habría gustado más de haberlo leído sin dejar tanto tiempo con el primero. Por suerte, en pocos capítulos te pones al día de los personajes.
En esta novela, predomina más la parte política desde sus entresijos para conseguir apoyos, hasta el hecho de que los personajes tengan que medir sus palabras para que no les asignen el bando equivocado.
En este aspecto, al principio sientes un poco de curiosidad de cómo puede llegar a conseguir Annelyn sus objetivos a través de Deian, pero a medida que avanza esta trama, estás deseando que vuelva a ser ella la protagonista del capítulo para ver que sucede a continuación.
Es curioso, porque en el libro anterior, Annelyn no me caía especialmente bien, y ahora es mi preferida. Cobra más protagonismo, de forma que puedes comprender el por qué hace cada cosa, el cómo utiliza sus poderes y las implicaciones.
No puedo decir lo mismo de Deian, de quien no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado. Tengo curiosidad por cómo puede evolucionar este personaje en un futuro y hasta dónde puede llegar para conseguir sus objetivos.
Aunque no todo en este libro tiene que ver con la política de Ylandra, cuenta con otras tres tramas que avanzaban paralelas a esa situación.
En orden de que más me ha gustado a menos, sería la revolución de los anirios, el resurgir de los Tres y los avances de Mara en La Escuela.
La revolución de los anirios me ha gustado, ya que Güido cobra protagonismo y poco a poco va dejando a un lado el esclavo servicial para ser la mano derecha de Niara. Me ha gustado porque los anirios no aprenden a la primera, y tienen avances a base de fallos, lo que hace que empatices con ellos y creas en su causa.
El resurgir de los Tres me ha gustado porque cuenta con acción y escenas increíbles, pero estaba como aislada del libro. El resto de habitantes de Ylandra de las otras tramas, ignoraban lo que sucedía al respecto. Además, como se quedara en medio de algo importante, ya podía venir un capítulo de Annelyn, Mara, o Güido, que tú querías saber qué les pasaba a Aleyn y Samael.
Y en cuanto a los avances de Mara, aquí incluyo la situación de La Escuela. Cuando empiezan las pruebas del alquimista, esta trama gana, pero hasta entonces... es entretenida, pero no te dejaba con la curiosidad de qué podía pasar a continuación.
Para terminar, el libro acaba dejando con la miel en los labios de lector de continuar en el siguiente libro, sin cerrar ninguna de las tramas y dejándote con la incógnita de cómo se resolverán y el qué les sucederá a los personajes a continuación.
Este segundo viaje a Ylandra me ha llevado un poco más de tiempo, pero me alegro de haberlo alargado porque para la tercera entrega todavía quedan unos meses y yo no puedo esperar para volver a sumergirme en este mundo de Roberto. El paisaje, en esta ocasión, se dibuja fácilmente porque los espacios ya resultan familiares y se perfilan con nuevos matices que los vuelven aún más reales.
La trama avanza un poco más rápido en esta ocasión, pero dando espacio a que se desarrollen diferentes subbtramas para poder entender la magnitud de la sociedad de Ylandra. La intensidad se mantiene y la intriga aumenta con respecto a la primera historia. Donde antes se estaba preparando el terreno para que estallase un conflicto, ahora acaba de desatarse la tormenta y nadie sabe las consecuencias que tendrá la guerra. Insisto en que me encanta que Ylandra sea un reflejo de nuestro mundo y nuestra sociedad en muchos aspectos, porque en este segundo volumen podemos ver lo fácil y rápido que puede saltar por los aires todo lo que está firmemente establecido.
De nuevo, los personajes son los agentes centrales de esta historia. En esta segunda parte se ven muchas más conexiones entre los principales y también conocemos un poco más el pasado de algunos de ellos, abriendo un espacio a personajes secundarios que desconocíamos hasta ahora, como la madre de Mara. Esta vez me quedo con Annelyn, con su vulnerabilidad tras la fachada manipuladora. Es un personaje tan bien dibujado que una termina por justificar todas las atrocidades de las que es capaz. Es en esos claroscuros en los que Annelyn cobra vida y deja de ser un personaje.
La pluma de Roberto es certera y sutil, haciendo ágil la lectura y dándole el ritmo perfecto a esta historia que me ha hecho sufrir y disfrutar a partes iguales. También es una pluma moldeable, adaptandose a las diferentes voces que nos narran la historia de la, hasta ahora, República de Ylandra. Estoy deseando ver qué depara la tercera parte de la saga.
De nuevo la pluma del autor me ha enganchado desde el primer momento y la trama me ha mantenido en tensión. Esta segunda parte continua con todos los personajes que ya conocíamos y nos desarrolla sus tramas de forma paralela, haciendo que algunas se junten y empecemos a sufrir cada vez más por todo lo que se está fraguando. No puedo decir nada malo del libro porque me encanta la forma en la que está escrito, como se desarrolla y sus personajes. Lo único que no me gusta es que es una saga de bastantes libros que aún no están escritos y tendré que esperar para poder continuar con ella.
Una segunda parte que supera a la primera, que consigue mantener una intriga y una tensión durante todos sus capítulos, que ayuda a aumentar el vínculo que el lector haya formado con los personajes en la primera parte, y a crear nuevos enlaces con otros, y que finaliza por todo lo alto generando la necesidad irrefrenable de leer su continuación.
Ylandra: Tiempo de Osadía es una novela de fantasía épica llena de acción, escenas de guerra, traiciones y personajes absolutamente geniales, con un estilo ligero y rápido, que permite leer la novela en poco tiempo y disfrutar de una historia interesante y absorbente. Me ha encantado esta novela y espero con ansias la tercera entrega de la trilogía. Espero poder leerla pronto y que ojalá vosotros disfrutéis de estos libros tanto como yo.
En este segundo libro se siguen desarrollando todas las tramas que quedaron abiertas en el primer libro y se abren algunas nuevas, donde conocemos a nuevos personajes. Como por ejemplo, Eyra, la mayor de los hermanos Wellington, que me tiene muy intrigada.
La trama de política sigue muy presente y la revolución que se está orquestando hace que el gobierno se tambalee y veamos otras facetas de los personajes que ya conocemos. Ocurren cosas muy fuertes, traiciones, asesinatos, giros inesperados entre los personajes... muchas cosas que no puedes imaginar y te sorprenden.