Dicen que la Historia la escriben los vencedores, pero no siempre es así.
"[...] La verdad es que la Historia se forma por diversas voces y se registra desde diferentes puntos de vista. Unos la cuentan dependiendo de cómo la vivieron o según se la contaron; otros, como un cuento que se va deshilachando de generación en generación, y algunos más la pintan con pinceles en papel amate o la graban en su corazón con hierros ardientes. Incluso hay quienes la heredan como un tesoro o una condena en la sangre que corre por sus venas o en el color de la piel.
Los vencedores dan su versión como si fuera la única y verdadera, mientras que los vencidos van grabando sus historias donde en la tierra, en el aire, en los vegetales, en el reguero de sangre, en el alma rota, en el grito ahogado. La conservan de diferentes maneras, en recuerdos desvanecidos, en los telares, en el barro cocido, pero igualmente la depositan en sus vientres, en las moléculas familiares, debajo de las uñas."
Como todo libro sobre un personaje que no dejó un legado escrito, esta “visión de Malintzin” se llena de ficción para llenar los huecos narrativos. Pero por eso mismo me parece fascinante el esfuerzo de la autora para 500 años después ponerse en sus zapatos a mirar La Conquista y la década posterior a esta.
La autora sin duda describe a una mujer fuerte, fuera de serie, adelantada a su época en muchos sentidos. Una mujer que clama por su libertad, y que aprecia el poder que le han dado “la suerte” y las circunstancias. No es la visión de los vencidos, pero tampoco de una ganadora en toda regla.
Me daba mucha flojera empezar esta lectura ya tenia mas de un año en mi Tbr y nose senti que iba hacer muy trillado o rebuscado, sabiendo lo que se dice de Malintzin.
Pero me soprendió, fue un libro muy bien narrado la autora lo hizo digerible y te enganchas casi al empezar, es una ficción histórica, si puedes leerlo hazlo, vale la pena. Aunque te haga sentir coraje o frustración, a mí me llena de emoción cuando un libro me hace sentir de todo, obviamente ya sabemos todos el descenlace de la historia y vaya que es entretenido.
Kyra es una gran escritora, lo que nos permite adentrarnos en la mente de Malintzin y su visión del mundo, ver la vida a través de sus ojos, hace un gran trabajo de investigación y escritura.
Como siempre les comparto 2 botones para que se animen a leerlo:
"Con el oído derecho lo escuchaba y me emocionaba pensando en las riquezas y el poder del que me hablaba Cortés, me imaginaba sentada junto a él, en un trono como el de Moctezuma, en una sala llena de pieles y manjares y de esclavos sirviéndome. Ahora yo sería la dueña y señora y mandaría y sería cruel y caprichosa; pero mi oído izquierdo me dictaba sensatez, ser cauta, tener compasión, y entre mis oídos, que peleaban el uno contra el otro, estaba mi boca como pasmada, como adormecida, pues no hablaba ni opinaba, sólo quería comer, beber y besar a Hernán, y eso fue lo que hice.
Nos abrazamos, nos mordimos, nos dejamos moretones en el cuello. Gocé su tepollli dentro de mi tepilli, porque sabía que a él lo deseaban muchas mujeres, ya que era fiero como un jaguar, astuto como cuervo, y su palabra era como un huehuetlatolli, y despúes de oirlo, quedabas como hechizado y convencido de todo. Y lo mejor es que solo quería estar conmigo, no con las demás, quería que yo fuera su reina. Y teníamos el mundo a nuestros pies. Yo era la tierra y él la lluvia fertilizadora. Por fin estábamos en Tenochtitlan, la ciudad de las garzas azules, donde los sueños, el deseo y la noche fueron nuestros."
"Esa noche me quedé a dormir. Cuando estábamos en la cama era mío, pero fuera de ella era de todos y de nadie a la vez. Lo acaricié como a una joya preciada que sabes que estás a punto de perder, como a una pluma de quetzal, como al macho que era, y él respondío de inmediato, a la hembra que yo era. Suave, paso a paso, nos hicimos gozar como corresponde. Con la lengua, con los muslos, con los dedos. Y la saliva fue bálsamo que nos llevó a altamar, a navegar por aguas calmas y tormentosas, nos bajó a la tierra por veredas sinuosas y en las curvas y los pliegues nos enalteció a las cimas del placer, al cielo de la diosa carne. ¡Que lástima que los cristianos no tengan una diosa como Tlazoltéotl, serían más felices, menos ambiciosos!, pensé. Tuve en mi posesión el cuerpo del conquistador, lo moldeé a mi antojo, lo detuve cuando fue necesario y lo alenté a seguir en el momento indicado. Nos venimos simultáneamente, con grandes jadeos y sudores, y luego, nuestros cuerpos exhaustos entraron en el mundo de los sueños."
Un gran libro para llenarte de ésta mujer tan importante en la historia de nuestro país, pero sobretodo, de las bases para la cultura actual de México. Kyra supo perfectamente como entrar en mi cabeza, y por un momento, sentí que estaba platicando con Doña Marina. El único pequeño conflicto que tuve, era que de repente estaba contando una parte de la historia y de la nada lo cambiaba. Pero fue una grata experiencia.