«Siempre he dormido mal. Este es uno de los hechos fundamentales de mi vida.» Así arranca este libro sobre la experiencia de quienes, como el autor, tienen problemas de sueño. No se trata aquí el insomnio extremo, sino más bien esa persistente dificultad para dormir que, si bien permite llevar una vida razonablemente normal, marca nuestra relación con la noche, con el día, con el trabajo, con las personas que nos rodean, y nos aboca a sentimientos de soledad, fracaso y frustración.
Apoyándose en la historia social y cultural del sueño, así como en vivencias propias y ajenas, David Jiménez Torres retrata la experiencia cotidiana del maldurmiente en una sociedad acelerada. ¿Es cierto que hoy dormimos peor que nunca? ¿Somos víctimas de los modernos horarios de trabajo, de un «capitalismo 24/7» y de las pantallas de nuestros móviles?
El mal dormir es una luminosa meditación sobre un trastorno tan corriente como misterioso, que pretende mostrar un aspecto desconocido de la existencia a quienes no tengan problemas de sueño y ofrecer a quienes sí los tienen el tenue alivio del reconocimiento.
Iba a decir que no entiendo cómo hubo gente a la que no le gustó el libro, pero de inmediato me callé la bocota a mí misma: ¡no son maldurmientes! Es que, si no eres maldurmiente, ¿para qué estas páginas? ¿Para qué leer? Sal a vivir, sal a vivir plenamente, chingau.
En fin. Es un gran libro. A veces demasiado cargado hacia lo intelectual en detrimento de lo corpóreo, pero es el estilo, muy personal, y la ruta transitada. Al ensayo no se le puede exigir que deambule por donde a mí me gustaría, para eso deambulo yo (y lo he hecho, solo que no tan chido, no tan claridosamente).
Dice por ahí que dice Cortázar que alguno de nosotros tenía que contarlo. También dice al final (spoiler, buu) que el libro apela a la identificación y a poco más, puesto que no hay cura, no hay respuestas ni trucos. Lo consigue, y para mi gusto eso basta y sobra.
Un interesante ensayo con el cuál, si eres maldurmiente, te identificarás de inicio a fin. Además contiene datos muy interesantes que muy seguramente desconocías.
¿Al cuánto tiempo sin dormir te mueres? ¿En que forma influye la tecnología en los hábitos de sueño? ¿Dormían mejor nuestros ancestros que nosotros?
Todo esto se contesta en este ensayo.
Este ensayo se lee sumamente fácil como si fuera una mera conversación con el autor. Con 144 páginas, es una interesante opción si quieres saber más sobre el mundo del sueño.
Libro muy ameno, divertido y muy bien narrado que no pretende ser ningún ensayo científico ni libro de autoyuda, para mi es mas un reflejo de todas las situaciones por las que puede pasar un maldormido y es que ver que otros pasan por situaciones mas o menos parecidas ... consuela. Y si, este libro lo he leído del tirón en uno de esos trances, pues me encuentro en el grupo de los que casi se alegran un poco de tener ese tiempo para leer mas Dejo uno de sus reflexiones: "Todas las especies estudiadas hasta la fecha duermen. Esto incluye a todos los tipos de aves y mamíferos, pero también los peces, los anfibios, los reptiles y los insectos. Moscas, percas, ranas camaleones, loros, canguros, orangutanes: todos duermen. Incluso los invertebrados, como los moluscos o los gusanos, tienen periodos de torpor en los que dejan de responder a los estímulos externos. Esto dice mucho sobre la antigüedad biológica del sueño: los gusanos evolucionaron hace quinientos millones de años. Dice mucho, también, sobre el fracaso del maldurmiente: se nos resiste algo que hasta las lombrices saben hacer" :D
Este libro está... bien. El estilo de escribir del autor es imaginativo, y hace que la lectura sea ágil. Esto no es un ensayo, ni especializado ni divulgativo (como yo creí en un principio). De hecho, en la web de la editorial lo publicitan como una "luminosa meditación". No comprendo en ocasiones las etiquetas rimbombantes del marketing, pero es cierto que este texto se lee como una reflexión acerca de los aspectos que rodean al sueño y, sobre todo, a la falta de sueño. Esta manera de abordar el tema le confiere originalidad al texto pero al mismo tiempo creo que lo limita. Lo que empieza siendo agradable e incluso sagaz acaba resultando redundante y aburrido. El autor empieza a estirar el chicle (o esa es la sensación que despierta en el lector) al intentar cubrir el tema desde perspectivas sobre las que es evidente que no se ha informado lo suficiente como para producir un texto convincente y que interese. Supongo que se lo permite precisamente porque su objetivo no fue nunca escribir un ensayo. Habla del mal dormir de los trabajadores de banca, del mal dormir de los padres, de los estudiantes universitarios de las instituciones de élite... pero no ofrece datos más allá de los que ya conocemos: que los economistas están sometidos a mucha presión en el trabajo y a una productividad anormal; que los bebés se despiertan por las noches; que en las universidades más potentes los alumnos tienen la presión de sobresalir y por eso sobreviven a base de bebidas energéticas, etc. Y ahí es cuando empiezas a plantearte si te merece la pena dedicar las pocas horas libres de tu día a esta lectura. Sin embargo, aguantas (yo no tengo problemas a la hora de dejar una lectura a medias) porque el texto es muy breve y porque, repito, el autor escribe bien. Además, un pequeño apunte que ya es personal: me ha parecido efectista e insensible que, después de 130 páginas repitiendo una y otra vez que padece insomnio desde que nació, cuando le toca el turno al comentario casi ineludible hoy día acerca del confinamiento y la época de la Covid, se atreva a exponer que el insomnio que padeció durante esa época él lo entendió como una manera de solidarizarse con los sanitarios y con los muertos. Me ha parecido intolerable, sin rodeos. En fin, que no ha estado del todo mal pero sin más. No me ha pasado como con otros libros, que me hacen plantearme cuántos grandes clásicos de la literatura no me estarán esperando ahí fuera mientras yo estoy aquí perdiendo el tiempo con gilipolleces, pero tampoco es un libro que vaya a recomendar.
Me ha gustado mucho. Un ensayo sobre la gente que duerme mal. No intenta ser un libro de autoayuda, simplemente dar distintos datos sobre el insomio, o hablar de diversas experiencias y reflexiones sobre el “mal dormir”.
Lo he cogido porque he tenido una mala racha con el sueño, y siempre he sido algo “búho”. Por lo tanto me he sentido muy identificada. Ha habido varios capítulos que parecían que hablaban de mi experiencia.
Un libro corto, ameno, bien escrito, que sobre todo recomiendo a las personas que no duermen muy bien. Hace que nos sintamos menos solas en este mundo.
Me fue imposible no reconocerme en estas páginas. El mal dormir ha sido mi modus vivendi desde que tengo memoria. David verbaliza esa experiencia de una forma maravillosa, divertida y literaria. Algunos ensayos que me gustaron más que otros, pero el destello ensayístico está bien logrado en todos ellos.
Este libro no es exactamente una autobiografía ni un estudio sociológico formal ni un ensayo académico. Con un estilo ameno, claro, preciso y familiar el autor nos cuenta que es ser un maldurmiente. Este libro es una charla, un relato, por momentos una confesión.
David no es un insomne total. Él tiene dificultad para dormir, pero logra arañar momentos de descanso. Su visión es la de aquel que cumple con lo que le pide esta sociedad, pero a que costo?
En nuestra charla con el autor nos enteramos de la diferencia entre aquellos que somos buhos vs aquellos que son alondras (los que funcionan mejor a la mañana). Nos adentramos en el mundo insomne. Nos cuenta que en este mundo se puede estar solo sin estar a solas. Nos muestra como la oscuridad nos prepara para la soledad y como el tiempo se viene realmente relativo para aquel que no duerme.
Aquel que no duerme tiene un amor no correspondido con el sueño. Este (y su falta) lo define. El no dormir significa nunca poder dejar de ser uno. Los "normales", al dormir, descansamos de nuestra personalidad. Vivimos porque el sueño se corta. Tenemos el privilegio y placer de vivir en otra "realidad".
Para los que tenemos la capacidad de dormir el disfrute de este libro esta en ver un mundo nuevo y para los que estan del otro lado encontraran empatia, comprension e identificación en muchos capitulos.
Para mi un gran complemento para este libro sería "La Noche" de Al Alvarez. Y ahora mientras escribo me acuerdo del capítulo "The night girl finds a day boy" de la serie Modern Love (inspirada en una columna del mismo nombre del New York Times).
¿Adivinen a qué hora lo terminé? a la una de la madrugada JAJAJA Ya, miren, yo soy una maldormida rehabilitada. Mi experiencia con el sueño actualmente es espectacular (no es para sacarles picá). Pero si la pase muy mal unos años, donde me despertaba sin sentir que había descansado y con periodos que me costaba un mundo dormir y eso que probé de todo, muchas pastillas, la famosa melatonina (que no me dio ni un bostezo), con terapia, con una rutina de sueño y nada servia. ¿Cómo fue mi cambio? Ni yo misma lo sé, solo sé que un día empece a dormir apenas tocaba la almohada y que me despertaba como lechuga fresca. *Creo que tiene que ver con la terapia, sane muchas cosas ahí.* Pero me identifiqué con varias cosas en este libro, es un libro con buen humor y que tiene muchas referencias literarias al sueño. La pase muy bien leyéndolo. Si son maldurmientes es una lectura obligatoria para ustedes y para quienes nunca han dormido mal, que envidia me dan, pero lo pueden leer y ver el calvario por el que pasamos.
“La mañana siguiente nos parece cada vez más amenazadora. La noche actual, cada vez más desquiciante. Nuestra incapacidad para conciliar el sueño, cada vez más catastrófica. “
“La búsqueda de una postura que nos permita coger el sueño, o aguantar la espera, obliga a familiarizarse con una amplia gama de configuraciones de nuestros brazos, nuestras piernas, el torso, el cuello. “
Un ensayo con un estilo muy personal que hace sentir la lectura como una conversación con el autor. Disfruté mucho las frecuentes referencias literarias y las reflexiones en torno a estadísticas y cómo se vive realmente el mal dormir. Por otro lado, siento que algunos temas se quedaron en lo superficial. Me hubiera gustado también que se mencionaran más trastornos del sueño, como la parálisis por ejemplo.
¡Qué libro tan curioso! He de decir que me declaro maldurmiente de manual, pero al mismo tiempo este libro me ha patrocinado dos o tres siestas.
No me malinterpretéis, el libro está impecablemente escrito, pero al hablar de dormir y de soñar me entraban ganas de dormir. ¡Yo que no duermo más de seis horas por noche!
Es un libro entretenido, documentado y personal, aunque yo esperaba una historia cultural de la vigilia/insomnio. Me temo que la prisa por producir monografías ha primado sobre el análisis sosegado.