Aunque se venda como un thriller, y aunque el protagonista sea un policía, me ha parecido más un cozy mistery que un thriller como tal, por la ambientación, los personajes y la trama, en la que, a pesar de que se producen varios asesinatos, el desarrollo más sencillo y con una reducida lista de sospechosos, todo resulta más ligero que en un verdadero thriller al uso.
Dice la sinopsis: “Una macabra cuenta atrás amenaza las Navidades…El detective James Walker está preparado para pasar una Navidad en familia en el apacible pueblo de Kirkby Abbey. Lo único que busca tras haber huido de Londres es tranquilidad y descanso.Pero cuando, unos días antes de Nochebuena, se encuentra de forma inesperada un paquete delante de su puerta, se da cuenta de que sus planes están destinados a fracasar. Dentro se esconde una carta con una amenaza clara: «Doce días. Doce asesinatos». A las pocas horas la policía encuentra el primer cadáver, medio congelado en la nieve.Unas terribles tormentas empiezan a azotar la zona y el pánico invade el cada vez más aislado pueblo norteño. Entre sus habitantes se esconde un asesino y, con once víctimas más anunciadas, cualquiera podría ser el siguiente”.
Nada reseñable que decir. De lectura muy rápida (el libro se articula en capítulos muy cortos que facilitan pasar páginas sin parar) tampoco es una novela destacable, más allá de que puede resultar entretenida para la época en la que estamos, y si queremos una novela de asesinatos sin demasiada enjundia. Como decía, la lista de sospechosos es corta, el autor se centra todo el tiempo en los mismos personajes, por lo que, a poco que hayamos leído unos cuantos libros del estilo, no resultará difícil adivinar al responsable.