En el horóscopo chino la rata es asociada con la inteligencia, la astucia, la agresión, la riqueza, el carisma y el orden, pero también con la muerte, la guerra, lo oculto, la pestilencia y las atrocidades. El año de la rata es una crónica gráfica realizada por el diseñador e ilustrador Dr. Alderete desde Ciudad de México, un articulado conjunto de provocativas imágenes que invitan al lector a reflexionar sobre el momento crítico que atravesamos como humanidad. Desde Buenos Aires, la escritora y periodista Mariana Enriquez le da voz a este proyecto con su propia narrativa. Sin perder su agudo sentido del humor, recrea algunas de sus obsesiones en este conjunto de sesenta historias: cuestiones de la vida y la muerte, sexo, placeres ocultos, monstruos y criaturas mitológicas, enfermedades y filias... El terror sobrenatural permeando nuestras vidas cotidianas.
Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista y escritora argentina.
Se recibió de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12 (donde es sub-editora) y las revistas TXT, La mano, La mujer de mi vida y El Guardián. También participó en radio, como columnista en el programa Gente de a pie, por Radio Nacional.
Trabajó como jurado en concursos literarios y dictó talleres de escritura en la Fundación Tomás Eloy Martínez Mariana Enríquez is a writer and editor based in Buenos Aires. She is the author of the novel Our Share of Night and has published two story collections in English, Things We Lost in the Fire and The Dangers of Smoking in Bed , which was a finalist for the International Booker Prize, the Kirkus Prize, the Ray Bradbury Prize for Science Fiction, Fantasy, & Speculative Fiction, and the Los Angeles Times Book Prize in Fiction.
Una antología de lo más bizarra e interesante que se compone de los textos de la gran Mariana Enríquez y el arte del enigmático Dr. Alderete. Textos cortos y con toda la huella de Enríquez, explorando en cuestiones de fetichismo, morbo y cuestiones siniestras. Buenísima antología.
La mejor forma de describir a este libro es decir que se parece a una película de I-Sat que enganchás de casualidad mientras hacés zapping: no entendés un carajo, es sumamente bizarra y, sin embargo, te la quedás mirando hasta el final.
Fascinada, como siempre, con todo lo que produce Mariana. El componente ilustrado es fantástico, también. Y una maquetación y diseño del libro en sí que *mwah* para chuparse los dedos.
La lectura de “El año de la rata” me ha dejado perplejo, y me ha hecho detenerme varias veces a pronunciar admirativos que nacen en todo momento de la fascinación. Leído de una tacada, en una tarde, y sin embargo interrumpiendo constantemente la lectura porque las referencias que usa Mariana son constantes a una realidad que está a la vuelta de la esquina, y googlearlas para verificar o saber más de algunas se acaba convirtiendo en una necesidad.
Sería muy tosco explicar este libro como una colección de microrrelatos, que es lo que pensé que eran. Está claro que hay una pulsión de coleccionista, la de alguien que no puede evitar anotar cada noticia de nuestro rarísimo mundo que encaja en esa órbita de lo perturbador y lo extraño. La sucesión de “noticias”, a veces meramente técnicas, abordan situaciones, hechos, biografías y “curiosidades” de la ciencia y la naturaleza, amén de cuestiones a priori imposibles pero que se encuentran perfectamente engarzadas a las “verosímiles”.
Con todo y con eso, habida cuenta de este formato aparentemente pulcro, aséptico, con el que aborda las diferentes ¿historias?, Mariana no pierde la oportunidad de entrehilarlas con una suerte de micro-mitología propia que se va construyendo poco a poco, resultando en una crónica vertiginosa en la que llega un momento que poco importa ese difuso límite entre noticia falsa y verdadera. Las daianas, de las que no adelantaremos nada aquí, y el espectáculo nómada de las damas de piedra en su búsqueda por ofrecer “algo más”, son parte de esa trama subyacente que acaba aflorando por todas partes como un rizoma.
De hecho, y debido a que el libro se acompaña de las espléndidas ilustraciones de Dr. Alderete, coautor del volumen, se cuestiona uno en todo momento si son tales ilustraciones o son a veces (o siempre) los textos de la Enríquez los que ilustran o acompañan a los dibujos. Es decir, no sabremos de quién en particular son determinadas obsesiones por la máscara, la segunda piel, el fetichismo; quién tira del hilo. Del trabajo de ambos surge una conversación, de lo narrado a la imagen y vuelta en sentido inverso. Muchos de los dibujos, en un estilazo retro-pop de tintas planas interesantísimo, podrían encajar con más de uno de los textos, y de hecho adivinamos también referencias plurales.
Por último, me parece de justicia mencionar la maquetación y el diseño del libro, el uso de la tipografía, tamaños de fuente. Todo está perfectamente en armonía para llevarnos a una experiencia completa.
Un formato innovador de textos cortos de la gran Mariana Enriquez, con su estilo y su manera de escribir que te transportan a mundos no tan imposibles, acompañados de unas ilustraciones maravillosas a puro color de Jorge Alderete. Son textos dispersos, como si fuesen pequeñas ideas que la autora desarrolla en mayor o menor medida, pero que nunca te dejan indiferente, como todo lo que escribe Mariana.
Con magenta, verde, negro y blanco (además de ocasionales rojo y cian), Alderete ha creado una versión pop del mundo, lleno de objetos fetiche, mujeres sensuales y otras curiosidades. Por su parte, Enriquez describe esas imágenes en textos que funcionan como crónicas, con un sentido del humor sutil, acentuando lo insólito a la vez que lo hace sentir más cercano. Es un libro curioso, en el que las ilustraciones no fueron creadas para acompañar lo escrito, sino al revés. Ambos elementos se complementan y potencian, dando como resultado un mundo extraño pero familiar.
Caprichoso, bizarro y surrealista. Mariana explora la crónica periodística en una suerte de diario de pequeños relatos en los que ficción y realidad se entrecruzan y se nutren mutuamente. Así nacen historias que, a excepción por algunos detalles sci-fi, suenan perfectamente verosímiles. El talento de Enríquez para crear relatos altamente inmersivos en formato crónica incluso en dos o tres párrafos es indiscutible. Esa capacidad se potencia con las alucinógenas ilustraciones de Alderete, quien con colores súper saturados y neones logra transmitir oscuridad. Otro talento maravilloso. La edición es un digno objeto fetiche de quienes adoramos exhibir ejemplares en nuestra biblioteca como una extensión propia de objeto de deseo y trae una joyita audiovisual escondida en formato QR hacia la mitad.
Me gusta todo lo que escribe Mariana Enriquez, y me gusta mucho mucho mucho. Y en dupla con Dr. Alderete (primer acercamiento de mi parte a su obra que realizo con este libro) agrego un mucho más.
Tenía mucha curiosidad por leer esta novela gráfica y no me arrepiento, es uno de los libros más extraños que he leído. Está dividido en pequeñas historias. Algunos son relatos, otros parecen crónicas, pero todos ellos son siniestros y curiosos. Hay muchas que hacen reflexionar, ya que todas hablan del año de la pand.emia. Las ilustraciones acompañan muy bien a estos textos. Son tan diferentes como ellos. Tienen un punto que incomoda, también el uso de los colores es muy llamativo. Me ha parecido un libro muy original porque creo que crear una novela gráfica así y que funcione en su conjunto es muy complicado. Hay una historia que atraviesa todo el libro a través de fragmentos. Tiene unas protagonistas rarísimas que consiguieron captar mi atención desde el principio. Es un libro interesante aunque reconozco que algunas historias no acabé de entenderlas. Creo que la autora también juega con esto y me ha parecido una forma curiosa de hablar del año de la pand.emia. Siempre es un placer leer a Mariana Enriquez. Nunca deja indiferente.
Como no me iba a volar la cabeza este libro de Mariana Enríquez, bella y perturbadoramente ilustrado por Jorge Alderete (en una paleta de colores verde, rojo, magenta, blanco y negro, con pequeñas variaciones), escrito el primer año de pandemia, donde relata de manera dispersa, casi como una lluvia de ideas, realidades o ficciones tremendas, bizarras, imposibles, que en ningún caso te dejan indiferente. No es terror, no es arte, es un estado de shock permanente. Es una conjunción magnífica, donde es difícil saber si el texto precedió a la imagen o viceversa, pero que en cualquier caso, diagraman de forma perfecta. Un buen golpe al mentón, 4.6 estrellas.
Una antología de relatos absurdos pero casi premisas de películas de terror y ciencia ficción. Se quedan en mi corazón las daianas y el viaje sensorial a través de colores, figuras y formas de Alderete. Un libro para disfrutar y sumergirse en relatos cortos que brotan de una gran imaginación.
Es el mejor libro que leí este año. Interactivo un " Créase o no " hecho libro. Me llevó a investigar cosas más que bizarras. Las ilustraciones son excelentes, la paleta de colores te acerca aún más a este mundo entre lo real e inimaginable. Es libro de la pandemia sin dudas.
El año de la rata es una colección de microrelatos, acompañados por ilustraciones de Jorge Alderete, una lectura rápida y entretenida, que mezcla el arte chocante y llamativo de Alderete, con textos provocativos y bizarros de Enriquez. Los cuentos en si no son particularmente buenos cuando los tomamos como un conjunto, son sencillos, algunos en particular son geniales, pero su brevedad los hace perderse un poco entre el resto. Lo que tienen es esa capacidad inventiva de Mariana que acompaña muy bien el arte de Alderete, y una extraña continuidad entre algunos de ellos, como si hubiesen fracciones de historias de 4 o 5 mundos diferentes, mezclados entre si, junto con otras tantas que no se sabe si son sacadas de la realidad, inventadas o una mezcla de ambas. Creo que nunca voy a leer algo de la autora que le llegue a su magnifica novela "Nuestra Parte de Noche", pero bueno, es dificil de superar ese libro, y esto es algo mas light y pasajero, como para entretenerse un rato y mirar imagenes extrañas, que me dedique a sacarle fotos y mandarselas sin contexto alguno a mis amigos para hacerlos viajar un rato.
"Esa noche encendió el televisor y se puso a ver una película de acción. Pero la muñeca no le dejaba prestar atención. No podía explicarlo. Algo en sus ojos verdes que parecían humanos."
Bueno, no sé como empezar. Amo a Mariana Enriquez desde ya, para mí es una de las autoras más grandiosas de este siglo y una verdadera distinta en el arte de narrar. Cuando vi este libro por primera vez, sin embargo, lo primero que pensé fue "Dale, Mariana, ¡Que robo!". Sin embargo, como fan de Mariana, ¿Qué podía hacer? Por puesto... comprarlo y leerlo.
Y debo decir que me gustó bastante. La combinación entre los relatos cortos de Mariana con los dibujos de Alderete, el juego de pensar qué va a hacer él con sus dibujos o que va a hacer ella para inspirarlos funciona. Tienen buena química y salen dibujos que expresan a la perfección (o más) lo que el texto quiere decir.
Tiene sus altibajos. La historia de "las daianas" me pareció poco interesante y como abundan un toque, puede resultar algo denso. Sin embargo no es aburrido. Las "chicas de las piedras" si me fascinaron y por suerte también le dedica un par de textos. Después hay algunos que pueden volar cabezas y otros que pasarán desapercibidos pero que resultan interesantes en este juego de palabra-imagen/imagen-palabra.
Sigo pensando un poco que es medio un "choreo" porque no sé si esto daba para un libro de semejante factura. Pero es Mariana Enriquez, yo le perdono todo. Y de todas formas la fórmula que acá inventaron, debo reconocer, funciona.
Enorme sorpresa me llevé con este libro. Mariana nunca jamás me va a defraudar, pero tenía mis dudas con este en particular. Debo decir que cinco estrellas se quedan cortas: deberían ser diez. Además, aprendí un montón; mucho más de lo que esperaba cuando lo empecé.
De esta manera, se convierte en mi libro número 40 leído en el año y el último de este 2025. Un cierre perfecto.
Este libro me encontró y trajo sorpresas. Primero porque era uno de doble autoría, unía a una de mis escritoras favoritas con un artista gráfico —el tándem Alderete/ Enríquez— y segundo porque la cubierta no era la del clásico gris hueso sobrio de Anagrama, la casa editorial que ha publicado a nivel continental la mayoría de los libros de la escritora argentina.
El año de la rata (Libros del zorro rojo, 2021) es un laboratorio de escritura, un gabinete desde donde Mariana Enríquez se permite la irreverencia, cierto regodeo en lo escatológico, prácticas sexuales heterodoxas, la exploración de géneros inusuales en su escritura, como la ciencia ficción, y la borradura—natural, graciosa, inquietante— de esa tenue línea entre realidad y ficción. Toda esta novedosa experiencia en su escritura es gatillada por ese colorido trazo grueso y estilo retro de Jorge Alderete, aka Dr. Alderete. La predilección por el verde marciano, el lila intenso y el vivo rojo sangre de película de serie B es notoria, cool, artística.
En El año de la rata, confluyen la escritora y la periodista que habitan a Mariana Enríquez. A ratos es una cronista con licencias para entrar en la fantasía, en la pura ficción (el mundo de esas marcianas que llama Daianas), y en otros momentos es una narradora de no ficción que retrata una realidad cuya sensación semántica linda con la pesadilla, los freaks, el circo, lo absurdo, el BDSM, los científicos locos, el inicio de la pandemia en aquel año de la rata (2020). En simple: lo irreal, poco probable, habitando brutalmente lo que reconocemos como real, y la realidad tornándose en una quimera absurda.
Imagine que recorre un archivo. Es un archivo digital, pero prefiere entrar a él a través de un amplificador de sensaciones somáticas. Instala sobre sus sienes los implantes y se transporta. Todo es casi real: el tacto, el olor a humedad, la luz titilante de las lámparas de tubos blancos que todavía usaban electricidad. Incluso siente cansancio después de caminar un rato y el polvo en los documentos que husmea le provoca estornudos. Casi real. Recorre el archivo por pasar el tiempo, porque remover el pasado de la especie humana es una forma tan buena como cualquier otra de entretener las horas. Pensando en eso se planta frente a una caja. Sobre la tapa de cartón se lee “El año de la rata, 2021”. Justo durante la primera pandemia respiratoria de la última era. Puede que el contenido entretenga. Bajo el mordisco de la curiosidad se asoma dentro. Se trata de una serie de postales, recortes con eventos aparentemente desconectados que alguien —en la pieza informativa no dice quién— compiló y reunió con una intención de sentido. El papel cruje al tacto. La sensación es casi (casi) real.
Esta es la manera como debería leerse El año de la rata, esta fantasía de la ficción de archivo que Jorge Alderete y Mariana Enríquez han decidido sembrar. Al estilo de Mitologías de Roland Barthes, o de las Postales del mundo posmoderno de Beatriz Sarlo, pero desprovisto de una intencionada cualidad de comentario (que lastraría su juego), aquí estamos ante un gabinete de curiosidades. Una vitrina donde eventos arqueológicos del ahora y del pasado reciente procuran enmarcar lo acontecido durante el primer año del encierro pandémico en una lógica de comprensión más allá de los eventos. No se trata de contar la suceción cronológica desatada por el virus, sino de encontrar el concepto o los conceptos en el centro del acontecimiento y recrearlos a través de la gráfica y la narrativa. El efecto (erótico, violento, extraño, alienante, brillante, solitario, desesperado, itinerante, vagabundo, rebuscado, brutal, bello, contemplativo, urbano) es poderosísimo.
El carácter fragmentario puede emitir un aliento de desconexión, pero todo en El año de la rata está encajado para producir el tejido de una época. Siento, en estos textos cortos, en estas imágenes contrastadas, la presencia de un mundo sólido que es y a la vez es proyección del nuestro. La realidad del 2020, su cuota de noticias, de angustias, de tiempos, de atrocidad, de asombro, consigue hacerse tinta tornasolada aquí. La brusquedad del cambio. La silueta que rompe el horizonte. Y la extrañeza, la bendita y podrida extrañeza de ser seres vivos conscientes de la vida. De ser seres finitos conscientes de la finitud. Todo eso está aquí, y parece una colección de recortes elegidos por una mirada curiosa de entre las noticias presentes en las revistas que quedaron en un aparador abandonado.
No se pierdan la oportunidad de entrar a esta obra. De recorrerla como un museo comido por la humedad, como la sala en llamas de un periódico. A mi abuelo le debo la lectura de la revista Selecciones. Algo de eso hay aquí, pero con una escritora fabulosa detrás, pero con un ilustrador fabuloso detrás. Sumen la mirada a esta fábula. No saldrán indemnes. Muerde, como una daiana. Y es placentero, por supuesto. Disfrútenlo.
Con esta colección de crónicas Mariana Enriquez da muestra que su capacidad de escritura no tiene límites. Abordando nuevos tópicos cercanos a la ciencia ficción y otros más bien ligados al contexto de pandemia en el que se gestó el libro, Mariana, junto con las increíbles ilustraciones pop-art de Dr. Alderete ofrecen un viaje que va de lo oscuro a lo lisérgico crónica a crónica, sin importar cuánta ficción o cuánta realidad haya en esos párrafos.
La última vez que se vieron fue AP, "Antes de la Pandemia", aquel tétrico hito que partió nuestra forma de entender el tiempo. Él estaba en Ciudad de México y la mejor (¿única?) manera que encontró para no enloquecer en medio del forzado encierro, fue dibujando. No pensó en publicarlos, por lo que no tenía sentido censurarse. Las imágenes que surgieron fueron provocativa y provocadoras, fetichistas, disruptivas, caóticas, sexuales, parafilicas, perturbadoras, coloridas, exóticas y sin hilo conductor alguno... Ella estaba en Buenos Aires, sin muchas ganas ni inspiración para escribir. La incertidumbre era mucha y la bloqueó; podría no haber papel ni tinta al día siguiente. La llamada de su viejo amigo de La Plata la sacó de ese pensamiento; quería que revisara las ilustraciones que hizo en cuarentena. "¿Y si se le pone texto?", pensaron. Y ella lo hizo. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Este libro es el resultado de esa colaboración a distancia entre Mariana Enriquez y Dr. Alderete, relatos cortos distopicos inspirados en esas ilustraciones, aunque ni todas las ilustraciones aparecen en los textos ni todos los textos son sobre las ilustraciones. ¡Un delicioso caos literario ilustrado! No es un libro sobre la pandemia (no pasa desapercibido el hecho de que en ninguna de las imágenes aparecen tapabocas, el símbolo por excelencia de esa época), sino uno distópico inspirado en algunos delirantes hábitos que esta nos dejó: cubrirnos, combinar lo público en lo privado, las ridículas prohibiciones, el inconsciente coqueteo con la locura... Su estética es igualmente fascinante, con su pinta de fanzine punketo (aunque preciosamente editado por Libros del Zorro Rojo. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Lo leí como si de píldoras literarias se tratara, pero lo observé con drogadicta obsesión: solo leía tres o cuatro relatos por día, pero cada día revisaba las ilustraciones, todas ellas, una tras otra. Asi hasta terminarlo dos veces, la primera como fragmentos independientes y la segunda como un todo. Fue caótico. ¡Y me encantó sentirme así!
***
Lo conocía pero no sabía que lo conocía. Cada vez soy más consciente de lo mucho que me pasa; supongo que tiene que ver con la anomia que padezco y que, aceptemoslo, en mi caso más que de un desorden neuropsicológico se trata de una total falta de interés en los nombres propios. Pero estoy divagando: a lo que iba es a que a Dr. Alderete lo conocía pero no por su nombre ni su apodo sino por algunos de sus trabajos graficos, específicamente por las caratulas que hizo para los Fabulosos Cadillacs (La luz del ritmo) y para los Cafetacuba (Fvtvro). ¡Es un putas! Su estilo impactante y medio fetichista, combinando estéticas de la cultura popular mexicana (en dónde vive desde el 98) con las parafilias y la ciencia ficción distópica, es provocativo y fascinante. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Con Mariana Enríquez, por el contrario, tengo una larga relación literaria basada exclusivamente en ese fuerte vínculo escritora - lector (aunque si algún día se deja invitar a una charla y a un café por el cementerio Central de Bogotá o el San Pedro de Medellín, gusto fúnebre que compartimos, no me molestaría). Desde la primera vez que la leí (Alguien camina sobre tu tumba) ha sido consistente lo que me hace sentir: perturbación. Su obra, la ficcional y de crónica periodística, me perturba. Pero lo digo como un halago, porque yo, voluntariamente, siempre quiero ser perturbado y sacudido por la literatura. Su estilo oscuro, de terror psicológico atrevesado por fuertes críticas sociales, produce la contradictoria sensación de no poder seguir leyéndola pero no poder parar de hacerlo. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Ellas dos se conocen desde su época universitaria en La Plata, durante unos 80s intensos y descontrolados. Aunque con estudios distintos (él artista y ella periodista), compartían grupos, bares y proyectos de fanzines. A ella siempre le gustó el trabajo visual de él; a él le gustaba el estilo punk de los primeros escritos de ella, aunque cuando se volvió mainstream se resistió a seguir haciéndolo de manera juiciosa ("me cuesta cuando todo el mundo dice «esto hay que leerlo»).
“La orina de las daianas es fría y huele a limones y a verano. ¡Mean limonada!, dicen quienes, en realidad, se mueren de ganas de probar una gota, solo una gota.” Lluvia Dorada, Mariana Enríquez
Lo primero que vi fue el lomo del libro: verde fluo con el nombre de Mariana Enríquez. La portada, el increíble dibujo del Dr. Alderete me fascinó. Lo abrí y descubrí lo que era el amor a primera vista. Lo abrí en la página 104, “Dildo” es el título que aparece, y el que le sigue es “Lluvia dorada” que habla sobre la orina de las daianas, referencia que solo entendí después de leer el libro desde el principio.
“Cuando el sol se puso negro —nunca, nunca dejó de dar calor: solo se veía negro— empezaron a aparecer los dobles. La coincidencia de los fenómenos es total y que la lógica de la relación no sea explicable, poco importa. Sucedió al mismo tiempo.” Doppelgänger, Mariana Enríquez
Tengo que confesar que me rompió el corazón saber que El Museo Itinerante de los Placeres Raros no existe en realidad, ahora solo me queda soñar que existe. Lo descubrí en una noticia de Infobae que hablaba de cómo había surgido este libro: Alderete le mandó sus imágenes a Enríquez y ella escribió crónicas (quizás verdaderas, quizás falsas) en base a esas imágenes.
“No fueron los únicos utilizados: todos los empleados domésticos del Ecuador están al servicio de los Estados Unidos para matar ricos y quedarse con sus fortunas. También hay otros encargados del exterminio: los robots con genética de lagartos intergalácticos, por ejemplo. Son saurios nazis que ahora se camuflan como empresarios.” Abducida, Mariana Enríquez
Me divertí mucho leyéndolo, me encanta el formato de crónica corta que Enríquez usó y los dibujos del Dr. eran fascinantes, atractivos e incluso inquietantes, iban a juego con la escritura de Mariana. El librero del lugar que lo compré lo describió como “una rareza” y tiene toda la razón.
“¿No hay un lugar más discreto que el Central Park para el encierro y el secuestro” Gente Topo, Mariana Enríquez
El año de la rata, Dr. Alderete y Mariana Enriquez (Libros del zorro rojo) Publicado en Le Monde Diplomatique Cono Sur 1/4/22 Por Lala Toutonian Dr. Alderete dibuja, Enriquez escribe. ¿El resultado? Potente. Poderoso, dinámico, formidable. Inteligente. Y qué representa la rata en el oráculo chino sino el conocimiento, la sagacidad. Además de pestes, rabias y rechazo. Un libro pergeñado durante el momento más hardcore de la pandemia (2020, el año de la rata), uno no puede sino pensar cómo la realidad, más fantástica que nunca, narrativamente hablando, afectó a este extraordinario trabajo resuelto por ambos. Un recorrido de fetiches, porno, fobias, obsesiones, filias, patologías, sexo, terror, mitología monstruosa -cuál no lo es-, deseos (oscuros), placeres (descubiertos), todos acoplados de las manos del artista y de la escritora en un tiempo… estático, de incertidumbres, miedos. Y allí están, contenidos en este libro. ¿Dónde comienza la verdad y dónde termina la ficción en estos relatos, crónicas, ensayos? No se trata de leerlo para descubrirlo, sería una estupidez, no hay una conexión estricta entre los escritos, es apenas y nada menos que un libro ideado por dos personas. Y como tal, caprichoso y misterioso. Mientras Dr Alderete rezuma talento e ingenio extremos, Enriquez afila el lápiz desgarrándolo en sus letras, brillantes, hasta lograr el libro post trash de la literatura contemporánea. Mientras las ficciones (¿o verdades?) vibran al ritmo de la realidad, ilustraciones pop se superponen a relatos que se pasean entre lo social (casi un sello de la autora) hasta el miedo, el asco y lo increíble del acontecer de la humanidad. ¿Es un invento? Entonces es real.
Un libro que vale la pena tener en físico (el objeto). En cuanto a los cuentos/historias narradas por Mariana mantienen la esencia de ella habla de temática variada: sexual, seres mitológicos, situaciones que fueron creándose a lo largo de la historia con determinados objetos como los dildos. También de historias que parecen mentira pero son verdad como la breve historia “Abducida” que cuenta de Rosario Amparito que es una mujer que la gran mayoría de días se ubica en un sector del norte de Quito lleno de oficinas y de comercio a contar su historia con un altoparlante.
Un libro que se lo lee con mucho interés por lo diverso de las historias que nos cuenta Mariana y las ilustraciones del Dr Alderete.
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