Un libro muy completo que analiza de manera copiosa la historia republicana desde los actores políticos, sociales y desde el propio conflicto. Lo más llamativo del libro es que logra incluir, a pesar de no tener toda la bibliografía a su mano, una serie de nuevas historias de los grupos subalternos, a partir de las luchas de las mujeres, los grupos indígenas, clase obrera, y migrantes (la sección sobre la llegada de los italianos de clase media-alta, los culis y los japoneses trabajadores, o los integrantes de estos grupos de segunda generación, su relación con la nación peruana y las relaciones económicas y políticas entre estas diferentes naciones se muestran en el libro lo cual recoge los avances historiográficos y de las ciencias sociales más recientes).
Sin embargo, hay varias ausencias y errores:
1) En el libro se indica que Belaúnde fue un hombre honesto, reformador y modernista y sin embargo no critica con más ímpetu el mal manejo político de las refinerías de talara (no responsabiliza a PPK ni tampoco a los economistas que estaban involucrados en estas negociaciones minimizando su responsabilidad política) ni tampoco las divisiones internas que existían en AP durante aquel tiempo (incluyendo a personas como Edgardo Seoane y los grupos radicales internos durante el primer gobierno de Belaúnde Terry). De la misma manera no toca ni tampoco responsabiliza (esto es un grave error) a Belaúnde del asesinato de cientos de grupos Mátse en la selva peruana a manos de las fuerzas armadas y las bombas napalm que rociaron en la selva con apoyo de las fuerzas aéreas norteamericanas (sobre todo si se trata de un libro que aspira a una metodología que reúne lo mejor de la escuela de los annales - no lo dice así, pero se asume por las referencias que hace de los grupos subalternos-) o su sesgo con respecto a la naturaleza (de dominación y control) o la falta de un análisis desde la propia ecología política. Asimismo, Zapata tiende a minimizar el vínculo que tuvo el gobierno de Belaunde con el imperialismo norteamericano (incluyendo apoyo militar, técnico y no solo financiamiento por medio de la USAID en el contexto de la guerra fría y el plan de Kennedy muy afín a la Alianza por el Progreso en la región latinoamericana para parar el comunismo e impulsar el desarrollismo económico)
2) No incluye una historia política de los grupos lgbti ni sus luchas por mayor reconocimiento y legislación a su favor; falta aquí un análisis político del movimiento, representantes políticos y sus victorias y derrotas (tanto desde una mirada de clase como desde una mirada liberal).
3) En los últimos capítulos no incluye las luchas políticas desde abajo y por ende, tiende a pensar la historia política desde las alturas dejando poco espacio para las luchas antineoliberales de los obreros (urbano y rural), estudiantiles (la caída de merino por ejemplo o contra la ley pulpín), luchas antipatriarcales (el año 2016 en particular con las movilizaciones de mujeres) o del campesinado (huelgas y luchas) de los últimos 22 años de la época post-fujimorista (o democrática); o inclusive de luchas por el territorio y el medio-ambiente muchas de ellas lideradas por grupos indígenas contra el propio estado neoliberal y las grandes corporaciones transnacionales; las luchas contra la corrupción política y otras reivindicaciones dentro de la agenda post-consenso de Washington. Es una incógnita que ni siquiera señala las relaciones de poder que existen en estos conflictos con las clases capitalistas y los gremios empresariales. Un grave error.
4) Otro aspecto crucial que deja de lado es que tampoco incluye en el libro las luchas de las mujeres trabajadoras (solo reivindicando las luchas de las mujeres liberales o de la elite) lo cual tiende a dejar de lado un análisis materialista y de clase que atraviesa buena parte del libro
5) Es llamativo cómo incluye un capítulo sobre el “premio nobel” peruano sin aludir de manera crítica a su rol divulgativo del conservadurismo y el neoliberalismo tanto en el centro como en la periferia capitalista (lo menciona pero no lo critica, en tanto que muchos de sus lecturas son totalmente erróneas y disvinculadas de lo que decían liberales europeos o norteamericanos como señala de manera contundente Atilio Boron en el “hechicero de la tribu”). De la misma manera no alude a los vínculos que tiene Mario Vargas Llosa con la aristocracia española, la derecha latinoamericana, Vox, las lecturas “hispanistas” de la historia imperial y colonial española en américa latina basándose en la “leyenda negra” de la conquista española ( siendo expositor de cierto “hispanismo” de derechas y lectura interesada de los grupos de derecha latinoamericanos y españoles), el racismo y clasismo de sus declaraciones política (ver cómo por ejemplo habla de aquellos que votan mal porque no votan a la derecha o sobre el supuesto “fraude electoral” en el Perú), su apoyo al imperialismo (occidente) o su promoción de la ideología neoliberal en plataformas y grupos políticos de esta corriente y el apoyo o expositor en fundaciones del neoliberalismo transnacional (en tanto proyecto antidemocrático y restaurador del poder económico de las clases capitalistas nacionales o transnacionales). En resumen, Zapata tiende a minimizar su rol en América Latina y el Perú del hombre de dos caras (reformista en lo literario pero enormemente conservador y neoliberal en lo político).
6) Llama la atención como Zapata fracasa en analizar la polarización política y el momento epocal que vivimos no solo en términos de la crisis política, sino con respecto a la redefinición del paradigma del desarrollo neoliberal hacia uno de industrialización y luchas geopolítica (geoconómicas) en tanto país periférico, el auge de china (los lazos comerciales), las transiciones ecológicas y la importancia del peru para el resto del mundo (en tanto país de recursos claves para la transición y disputa geoeconómica para estados unidos y china). Asimismo, tampoco señala las contradicciones y las dificultades que se verán confrontados en el futuro por cambios autocráticos, crisis ecológica, crisis económica (la alta inflación por ejemplo a nivel mundial) o los desafíos de seguridad a los que se ven abocados los políticos de nuestro tiempo (en realidad todos nosotros).