Este es un recorrido por los derechos humanos en la vejez y, concretamente, por los derechos de las mujeres, sintetizados en tres principios que a Anna Freixas le parecen fundamentales en la edad mayor: la libertad, la justicia y la dignidad. Por tanto, estos apuntes de supervivencia están pensados para la nueva generación de viejas que van estrenando libertades, para las que mantienen su dignidad, para las ancianas que mientras se desplazan por el calendario son capaces de escudriñar la vida y las relaciones cotidianas con perseverancia y agudeza. Este libro pretende ser una reflexión y un divertimento sobre un surtido de pequeñas cosas que en este momento de la vida nos la pueden amargar o, por el contrario, hacérnosla más fácil. Una especie de foco para iluminar situaciones de la vida cotidiana que creemos tan normales que no las consideramos importantes y que, sin embargo, constituyen el grueso de la discriminación y el rechazo social hacia las personas mayores, únicamente por el hecho de serlo. Freixas también trata de visibilizar determinados factores que consolidan los estereotipos que la sociedad tiene sobre las veteranas. Yo, vieja es un canto a la libertad y al desparpajo; a la vejez confortable y afirmativa. Con la pretensión de que entre todas consigamos vivir una edad mayor elegante, relajada y firme.
Para mí es claramente un rotundo NO. Entiendo lo que intenta Anna Freixas pero en mi opinión no lo consigue. Ella misma dice en las últimas páginas que ha pretendido hacer un compendio como un tanto radical y extremo para que cada mujer pueda coger de él lo que quiera, por demasiado que le parezca, pero es que al final resulta tan alejado de la realidad que me ha creado rechazo. Me ha faltado muchísima más crítica y conciencia de la realidad de la mujer en esos años, de las cargas, de los miedos... No he sentido que la gran mayoría de mujeres de la edad de mi madre, 70 años, puedan ya no solo sentirse identificadas con este relato, si no que muchas de ellas se sentirían también insultadas y criticadas con mucho de lo que se dice aquí. Al final siento que casi es un compendio de más obligaciones y presiones para ser una "vieja de bien" según la mirada de Anna Freixas. Yo esperaba mucho más un libro de reflexión y ánimo hacia que las mujeres intenten vivir esta etapa de su vida de la manera más feliz y libre, que quizá puedan disfrutar de cosas que no pudieron en otros momentos y que se sientan a gusto consigo mismas, con su cuerpo, su historia y también, por desgracia, su final. Ha sido una decepción.
Porque el tiempo no para por nadie, porque en algún momento, con un poquito de suerte, todas y todos vamos a pasar por esto y nunca está de más conocer lo que nos va a tocar vivir más pronto o más tarde. Cuando me enteré de la existencia de este libro pensé: ya que la vejez es imparable, ¿por qué no mirarla cara a cara, pero con una sonrisa? Gran error, ha resultado ser un monólogo muuuuuy largo, no hay más pensamientos de la autora, algunos con los que estoy de acuerdo pero otros… ¿qué hay de malo en hacer cosas que se supone que son impropias de tu edad? Pues eso dice en un episodio, mientras que unos cuantos más allá, dice lo contrario. Pues me lo ha dejado claro: Que cada uno se vista y actúe como le dé la gana, mientras no haga daño a otro. Aunque no nos demos cuenta, todos los casos que se han contado en este libro son verdad, las diferencias entre sexos y clases sociales en cada etapa de la vida son claras y están a la vista de todos. Aunque puedan parecer exageraciones. Sinceramente, no me ha enseñado nada nuevo, los consejos que da a las personas mayores no van a servir de mucho si los huesos te duelen con cada movimiento. Con la iniciativa que he alucinado en colores es: “Cobra por los servicios que realizas a tu prole”. Flipo, de verdad. Imagino una comida en casa de mis padres, a la que asistimos todos los sábados: -Sólo te cobro por la ensalada y la paella, el postre va de regalo. -Vale, genial. Yo te cobro la mitad por cada mensaje borrado del móvil y de la limpieza del pc sólo me pagas la mano de obra. ¡Anda, venga yaaaaaaaaaaaa! Me han dado ganas de dejarlo, pero viendo que son menos de 200 páginas quitado crédito, agradecimientos y demás, no me he dado por vencida. Francamente, si hubiera sabido lo que me iba a encontrar, no lo habría abierto, no os lo voy a recomendar, a nadie, para ninguna edad. El tiempo es muy corto para gastarlo leyendo perogrulladas.
Que todos nos hacemos mayores no es una novedad, seguir cumpliendo años, por mucho que nos pese, es la mejor opción; si podemos llevarlos con dignidad, gozando de la libertad que da la experiencia y el desechar nimiedades que con la edad van perdiendo importancia mejor que mejor
Un libro que muestra algunos apuntes para poder ejercer la vejez sin caer en el propio abandono o la dejadez, mantener un estado activo y consciente dejando de lado estereotipos que la sociedad tiene normalizados, promoviendo una futura visión de la vejez más integrada dentro de la sociedad y así ir construyendo futuro los que pronto iremos por ese camino
Si bien estos consejos pudieran aplicarse por la mayoría y favorecer a cambiar la percepción, he sentido que está enfocado a un determinado sector de mayores; en todo momento se habla de una vejez activa, sin cargas, con una renta digna y dentro de un sistema sanitario accesible y funcional, que de por sí esto ya da mucha libertad, pero considero que no es la realidad de la que pueden presumir muchos mayores, por no hablar de entornos menos favorecidos
Tuve que dejar de leerlo porque, si bien me atraía la propuesta de reivindicar la vida de las viejas y los viejos, había comentarios que me sacaban de lugar en diversas ocasiones. Pertenecemos a generaciones distintas y creo que es inevitable que me choquen algunos de sus comentarios. Al final de cada capítulo hacia propuestas para llevar una vejez más digna, a continuación transcribo un par de estas propuestas para explicar a qué me refiero:
"Depílate ese pelo-alambre que tienes en la barbilla y que brinda un desagradable picotazo a quien te da un beso"
"Vigila tu peso (come menos y más sano). La mejor dieta comprobada es la vitamina CLM: comer la mitad. Para llevarla a cabo viene bien utilizar el autoengaño (usa platos más chicos ponte raciones escasas y luego te puedes incluso regalar una propina). Ah, y en caso de necesidad extrema puedes pegar en la puerta de la nevera una foto en la que veas en todo su esplendor el volumen de ese cuerpo tuyo que deseas liquidar"
En fin, la idea del libro me encanta pero no ha sido lo que me esperaba.
Interesantes apuntes sobre el edadismo unido a una perspectiva (muy binaria) de género pero desgraciadamente el libro al completo está lleno de un capacitismo que desdibuja el mensaje, pues básicamente construye una narrativa en la que eleva a las viejas capaces y sanas tirando a todas las demás. Y todo rematado con una infinitud de juicios morales que te dejan bastante mal sabor de boca al acabar el libro.
Es un compendio de buenos consejos cotidianos; esperaba una reflexión más profunda y di con una lectura entretenida. It is a compendium of good everyday advice; I was expecting a deeper reflection and I found an entertaining read.
Anna Freixas afronta un tema del q no estem acostumats a parlar. Fer-se gran és una opció que sovint contemplem només quan arriba. Planteja punts de vista molt interessants i demandes molt valentes. Només un però: tot i que intenta fugir de fer-ho, cau en les solucions individuals per als problemes colectius, amb una visió un poc sesgada per la posició social de l'autora al meu parèixer (opinió completament personal i rebatible).
Anna Freixas nos regala un alegato en defensa de una vejez digna, lleno de ingenio, reivindicación, fuerza, libertad, belleza y amor. Ojalá su grito, y el de tantas otras, se escuche alto.
Si este libro no existiera, me veo claramente redactándolo yo en mi versión de vieja futura, para exigir cosas en las que no había pensado que, como mujeres, vamos a necesitar... Qué triste es que esto sea verdad y no nos hayamos dado cuenta 🥲
No se trata de una obra maestra ni mucho menos, pero el tema que trata me parece interesante.
La vejez y algunos consejos de cómo afrontarla en el siglo XXI. En una sociedad orientada al consumismo y a poner el foco constantemente en la juventud, es una lectura que deja enseñanzas e ideas de como afrontar el hecho de ser viejas con dignidad y sin culpa.
Aprovecho para decir que muchos de los consejos que expone el libro pueden ser aplicados en diversos momentos vitales.
Qué clase de vieja querés ser? Esa es la pregunta que me queda y es una muy buena pregunta. Las mujeres baby boom no tienen modelos de lo que significa ser vieja- Ellas lo están creando para ellas y para nosotras. sus hijas. En este libro, Ana Freixas plantea y desafia a las mujeres y a toda la sociedad a pensar y establecer nuevas formas de respeto, dignidad, independencia, libertad, trato, autonomia, y mucho más relacionado con las "viejas". Tiempo y dinero, dos recursos que están bajo la lupa, con una mirada pragmática sobre lo que significan en la vejez. Dos recursos que se deben cuidar y valorar. Un disparador de pensamientos y una motivación para prepararnos verdaderamente a la vejez que queremos tener. Muy ingeniosas las tretas, argucias, tips que Ana presenta al final de cada capitulo! Le pone el toque de humor y sarcasmo a cada situación. Adicionalmente, recomiendo ver entrevistas en youtube dónde Ana se explaya con mucho carisma.
Lectura inacabada por la diferencia gerenacional, pues se me hacía aburrida. Se trata de un ensayo sobre como llegar a la vejez sin artificialidad, pero en muchas ocasiones la autora pienso que se contradice, pues dice que te dejes canas pero a la vez que si quieres teñirte el pelo lo hagas, y otros ejemplos más, que hagas cosas pero que tampoco hagas muchas cosas, etc. Puede que cuando sea vieja, sin connotación negativa, como dice la autora, recurra a su libro para adoptar una visión feminista y natural de la vejez. Pues encontré interesantes las listas de consejos finales de cada capítulo y a modo de resumen.
Aunque no estoy del todo de acuerdo con varias posturas suyas, su perspectiva me ayudó para despertar un poco mi imaginación sobre esa etapa a la que aún no he llegado. Tiene muchas ideas interesantes y que también apoyo.
Para mí empezó bastante bien, pero a partir del 60-70% se me ha hecho repetitivo, repitiendo las mismas ideas una y otra vez. Me han gustado algunas de las reivindicaciones que hace, especialmente en cuanto a lo que la familia y las residencias se refiere. Un ensayo optimista sobre la vejez como un periodo de liberación y disfrute, que, sin embargo, es solamente aplicable para personas físicamente independientes y, en mi opinión, feministas. Habla constantemente de mujeres que se han ido liberando de los yugos de la feminidad, que han luchado por los derechos de los que ahora disfrutamos, que han cuestionado los mandatos de género, de sexualidad, del capitalismo, etc. Entonces veo una reivindicación orientada, principalmente, a unas pocas mujeres que desde su juventud han ido tomando conciencia de género y de clase.
Desde mi posición privilegiada con respecto a muchas otras personas, espero poder llegar a ser una vieja tremenda y chulísima, y tomo nota desde ya de algunos de los consejos para vivir una vejez plena y feliz.
Análisis lucido y necesario del posicionamiento en la sociedad y la posología colectiva, además de en la individual, de las mujeres mayores, las viejas. Me ha causado un zarandeo mental, la apertura de ojos y potenciado el enfoque de mi mirada, allá hacia donde voy: la vejez. Súmala a tus lecturas de cabecera si quieres fomentar tu lucha contra el edadismo y, en definitiva, si buscas un espacio social más justo y mejor, No diré que me haya parecido un gran libro, tampoco creo que sea ese el objetivo de su autora. Pero si un buen libro de consulta.
El libro me pareció interesante, la visión de las mujeres mayores y de sus problemas. Pero lo que Anna Freixas no parece darse cuenta, es que todo lo que ella propone solo es accesible a una mujer vieja, de una cierta clase social; clase media o clase elevada. Ninguna mujer vieja de pueblo, trabajadora, obrera o campesina puede tener acceso ni plantearse estas ideas que, en sí, son buenas pero totalmente inválidas para la gran mayoría. La autora es una ilusa.
Habla de -Un toque de humor no viene mal -las viejas somos el futuro -viejas confortables y glamurosa -viejas saludables y en forma -viejas sin reglas (vibradores) - al timón de nuestra vida -lugar donde vivir -viejas vinculadas -cuidadoras y cuidadas -trasmisoras y ligeras(reinventando la vida) -ciudadanas culturetas y activista -viejas zen -viejas tremenda -viejas hartas de cómo las tratan
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Me apetecía mucho leer este libro. Pero lo dejo a la mitad, sin ninguna vergüenza. Tempus fugit como pa leer algo que no te interpela. Es un monólogo muy largo y algo monótono, desde mi punto de vista. Será que estoy con cuerpo de narrativa ligera y me he ido a un ensayo. (El "No eres tú, soy yo" de la crítica literaria 😂)
"Una sociedad que sitúa a las personas vulnerables de cualquier edad en el centro es una comunidad inclusiva que por encima del lucro y las prisas sitúa el valor de la vida, reconoce el capital legado por las generaciones anteriores y las ventajas de educar en la mirada compasiva a las siguientes. "
Una gran lectura sobre la vejez, sobre todo de la mujer, escrita de una manera reivindicativa y abogando por los derechos de las personas mayores y viejas que están condicionadas por la sociedad y su entorno más cercano, sin dejar a ellos mismo la libre elección de su vida. Usa un lenguaje muy coloquial y está escrito de forma muy amena.
Fácil lectura Engancha. me ha encantado. Escrito con humor y desparpajo. Principios fundamentales para las personas mayores: libertad, justicia y dignidad. Su lectura debería ser obligatoria para personas que viven y/o trabajan con personas mayores. Leido en Noviembre 2021. Regalé el mío y lo he vuelto a comprar, me apetece tenerlo
No había leído nada sobre el edadismo, ni ningún libro sobre la vejez en las mujeres. Me ha parecido un ensayo increíble sobre un momento de la vida en el que mujeres que han llevado sobre sus hombros el peso de sus negocios y sus familias son infantilizadas por el simple hecho de cumplir años
Manual per a qualsevol tipus de dona que tingui per objetiu transformar-se en una vella singular, valenta, que viu amb determinació... És a dir, que vol ser una vella 'tremenda'. Ple d'ironia i sarcasme. Deliciós.
Me quedo con los resúmenes de cada capitulo y con la moraleja de tratar a las viejas y a los viejos como a cualquier otra persona, con respeto, dignidad y en condiciones de igualdad.
El resto... Paja.
Gracias Anna por tu mensaje. Espero, de todo corazón, que cale hondo en todo el mundo.