Qué necesario es leer a mujeres hablando de sus vivencias, y más cuando estas las relegan a la invisibilidad, al silencio, a la soledad. Compartiendo hacen frente a su dolor con mayor eficacia que los fármacos que les son prescritos: solo así se hacen evidentes las experiencias comunes y pueden tejer redes de apoyo.
Hace falta leer libros así ❤️❤️❤️ gracias por hablar del dolor y de la invisibilidad que ocupa el no poder (ponerle) una palabra objetiva a una sensación. El dolor se escapa a los medidores médicos y existe más allá y antes que ellos. Un libro para legitimar los dolores más invisibles y el cuerpo que se infravalora por no ser accesiblemente medible.
En palabras de Virgina Woolf: "dejemos a *un enfermo* describir el dolor de cabeza a un médico y el lenguaje se agota de inmediato. No existe nada concreto a su disposición. Se ve obligado a acuñar las palabras él mismo, tomando su dolor en una mano y un grumo de sonido puro en la otra...,de forma que al aplastarlos surge al fin una palabra nueva"
Cuatro relatos muy personales sobre el dolor y las enfermedades que acompañan cada día a las autoras. Un prólogo muy necesario y una lista de recursos imprescindible al final. Muy recomendable.