Quiero escribir y plasmar bien lo que este libro me hizo sentir.
Hola, soy Maria, más conocida como Cote, tengo síndrome de la impostora hace unos años (diagnosticado) y TAG.
Este libro lo empecé a ver en Nextory y lo descargue para el kindle. Pero no fue hasta que lo vi en la biblioteca de Santiago, que dije "ya esta es la señal para leerlo". Así fue, lo traje para mi casa y lo llevé de viaje a mi pueblito. Lo leí con calma, en sí no me gusta de leer los libros de no ficción si no más bien escucharlos, pero este tema ha sido relevante desde el año pasado que necesitaba saber más del tema, necesitaba entender todo lo que pasa por mi cabeza cuando me siento insuficiente y de forma más egoísta, no sentirme sola.
Aún no sé si este libro lo cumplió, habla de los distintos tipos de síndrome de la impostora y como este afecta cierto aspecto de nuestra vida o toda nuestra vida.
Si una mujer así carece de confianza en sí misma pero, pese a todo, logra alcanzar la cima, nosotras también podemos llegar. También tenemos inseguridades -es nuestro vínculo secreto, nuestra similitud-, y esto nos convierte en semejantes. Esta mujer es mucho más que una inspiración, se convierte en un modelo. Ha sido capaz de controlar su falta de confianza en sí misma, que es nuestra seña de identidad. Literalmente, nuestra seña de identidad.
Algo muy relacionado con el síndrome del impostor, es la confianza en una misma, puede nunca hayas tenido confianza en ti o eventos te hicieron perderla (siento que es como una conversación con mi psicólogo). Tiene que ver mucho con tu crianza y con quien te relacionas, un punto clave son siempre las personas a las cuales tú le das el poder de que sus comentarios te afecten o como tu interpretas esos comentarios.
¿Pero por qué la gente es así? -la pregunta del mundo- porque los criaron así y a sus padres y a sus antepasados. Siempre el ser mujer ha sido difícil en el mundo, siempre se nos prohibieron cosas, derechos y opinar. Entonces no se ve raro que en ciertos espacios, sobre todo mayormente mascunilizado, nos sintamos impostoras.
Cuando entre a la carrera, nombraban clase a clase grandes científicos (hombres) que descubrían cosas muy interesantes y ganadores del Nobel. Pero ¿y las mujeres? Bueno, las encontrábamos escondidas en algún video o comentario de blog, si teníamos suerte en algún libro de los que te decían que estudiarás.
Debo aclarar que actualmente, eso ha cambiado un milímetro. Pero la paciencia tendrá que ser nuestro aliado.
Esta mujer crece, por consiguiente, diciéndose: "No hay nada que no pueda hacer si lo decido, y puedo hacerlo fácilmente." En cambio, con el tiempo, se encuentraen situaciones en las que no puede sobresalir tanto como ella (o su familia) quisiera. No obstante, se siente obligada a responder a las altas expectativas de personas de su entorno. Empieza a sentir que no está a la altura de sus expectativas y de la visión que tienen de ella. Ha de trabajar el doble con el fin de obtener los resultados escolares deseados y empieza a creer que es, en efecto, una impostora.
Creo que el párrafo se explica lo que me pasó. Yo vivía en una burbuja en un pueblito más pequeño que quedaba cerca de una ciudad mucho más pequeña. En mis primeros años hasta ser una preadolecente solo sabía información que me daba mi mamá y la televisión. Mi mamá siempre incentivo mi educación y nunca me exigió ser algo, pero que si tenia que ser algo. Y cuando llegue a la Universidad fue literalmente como si la burbuja explotara, fue abrumador. No todo era cuentos de Hadas y el síndrome de la impostora comenzó a rumiar.
Es difícil de explicar que te sientes como una impostora cuando en el exterior ven tus logros y tu no quieres mostrar tu batalla interna (o eso crees). Es difícil de decir que: te sientes tontas, que has logrado cosas y que no te parecen nada, que siempre deberías hacer más, que logras el máximo y no te causa placer te parece suerte (siempre hay algún motivo loco, nunca tu esfuerzo), que no te mereces nada de lo que tienes, que solamente tuviste suerte, que nada es tuyo, que todos son mejores que tú.
Eso es lo otro, la adicción a compararse con cualquiera. Algo que me dijo mi psicólogo una vez "Tú solamente crees que la estas pasando mal y que los demás no tienen problemas, pero si los tienen, y siguen. Tienes que dejar de compararte con los demás, esta es tu batalla".
Pero las obsesiones no se van de un día para otro y es una batalla constante.
Si creces con un discurso crítico o negativo en la cabeza la forma en que harás las cosas siempre se verá como insuficiente. Más concretamente si eres perfeccionista; en ese caso, nada estará a la altura de tus expectativas, e incluso si lo consigues, no dejarás de desplazar el objetivo; nunca lo lograrás del todo.
Otra cosa que me pregunto mi psicólogo era cuál era mi vara. Yo sonreí y le dije que no lo sabía. Él me preguntó si conseguía el máximo. Yo le respondí: fue por que tuve suerte esta vez.
Me dijo que no existía una vara, que mis estándares conmigo misma eran muy altos que ni yo sabía la cima.
Cuanto antes comprendas que todo cambia, que las cosas que te pasan no te definen, que todo será distinto y que no tienes tanto control sobre lo que ocurrirá después, más aprenderás a vivir el presente. Encuentra tu punto de anclaje y abre la mente a lo que aparecerá.".
Mientras leía este libro, lo busque para marcar que lo estaba leyendo aquí y me sorprendió ver la calificación, que no es mala, solo que esperaba que fuera más alta. Y los comentarios destacados eran todos negativos, uno me marcó, que hablaba que este libro servía para reírse de las historias de estas mujeres. Fue una cachetada para mí, yo que me había sentido identificada y empatizaba con cada manifestación del síndrome con la historia de estas mujeres, hizo que empezará a rumiar. ¿Es graciosa alguna historia que leí? ¿Soy una broma yo que me sentí identificada con cada una de ellas? -llevaba la mitad del libro- ¿estoy tan loca que causó risa? ¿Si decido contar como es estar con el síndrome otros se reirán y no le tomarán el peso, que es con el que cargo día a día?
Quizás eso es lo lindo de leer y en cierta parte me alegro que gente no se sintiera identificada con las experiencias, no es algo bonito por lo que pasar y creo que son muy afortunadas. Lo subjetivo de la lectura es lo que la hace tan rica ¿no?
No temas decir no al silencio, a la ausencia, al sufrimiento. Si la relación no puede continuar es porque, para mantenerla viva, habrías tenido que dar demasiado de tu propia vida. En cuanto lo entiendes, puedes salir victoriosa de una historia de amor infeliz, victoriosa de una batalla que has llevado cabo contigo misma más que con el otro, feliz al fin de poder decir no a quien te ha hecho infeliz y poder así decir no a tu desgracia.
El libro abarca muchos temas y me parece que logra crear un espectro donde se puede ver como se manifiesta el síndrome de la impostora, lo acompañan relatos de mujeres que lo padecen y quienes han luchado contra él para lograr ser más felices. Trata tantos temas que es difícil de abarcar.
Pero no quiero dejar este comentario, sin contar, que lo que más me marcó fue un relato, donde a una señora (ya no recuerdo cual) le ofrecieron el puesto de dirección y ella se sentía como una impostora por lo que no fue. Se autosaboteo.
El autosaboteo es un tema complejo, yo me he visto tomando decisiones desde adolescente donde me he autosaboteado incontables veces y aún hoy en día lo hago, donde el "felicitaciones" es una herida nueva que se abre y donde mi mente me dice que debería haber hecho más, donde cada logro es insuficiente.
Donde la batalla se hace cada vez más complicada y espero mirar en unos años más este comentario y verlo como un recuerdo, no como una constante.