Tras finalizar la guerra civil española, el régimen franquista comenzó un periodo de represión y venganza que se prolongó durante cuarenta años.
Miles de personas fueron ejecutadas y un número incalculable sufrió penas de cárcel sin juicio previo.
Las cárceles de mujeres se convirtieron en almacenes de presas donde las condiciones extremas de hacinamiento, las torturas, el hambre y la privación de derechos provocaron situaciones terribles que la historia tiende a borrar.
Dentro. se apoya en testimonios de las supervivientes, así como en las investigaciones sobre las prácticas genocidas en estos centros penitenciarios, para representar en una serie de relatos gráficos lo que supuso aquella resistencia vital para las presas políticas de la dictadura de Franco.
Demoledor. Impactante. Emotivo. Indignante. Y muchos más calificativos podría poner a esta historia que no por no ser novedosa (ya tenía referencias de lo que ocurrió en las cárceles franquistas por otras novelas, especialmente La voz dormida o Las tres bodas de Manolita) deja de ser un puñetazo al estómago, por su retrato de la indignidad de los llamados vencedores, por la crueldad que aplicaron en la represión de los que consideraron vencidos (y a quienes consiguieron realmente vencer durante una posguerra durísima), por la ignominia de sus actos.
La estructura del libro, con relatos muy breves de cómo era la vida de las mujeres en las prisiones franquistas, acompañados de los testimonios reales no sólo de las mujeres sino de los jerarcas del Régimen y de los dibujos (son lo que primero me atrajo de este proyecto; llegué a él a través de Verkami) te va adentrando en las vivencias de tantas mujeres anónimas que fueron encarceladas, explotadas, violadas, humilladas, por ser mujeres y por ser rojas (lo que en muchas ocasiones sólo significaba que la guerra las había pillado en zona republicana y no quisieron -o no pudieron- irse a zona nacional, pues significaba dejar su casa, su familia, su vida)
Los dibujos -no olvidemos que es una novela gráfica- son otro de los méritos de este libro. Sin color y con una técnica que difumina los contornos, se centra en los detalles precisos, nos narra sin palabras historias dolorosas, emotivas, pero también de resistencia, de afectos, de sororidad. Y esos ojos, tan expresivos, que transmiten tanto. En esta novela sí se puede decir que una imagen vale más que mil palabras.
Reflexiones rápidas: Dentro escrito por Isabel Ruiz fue increíble y desgarrador. Pienso que es un comic, cada persona necesita leer, pero hay muchos detonantes emocionales. Tuve que hacer una pausa y volver al cómic porque estaba tan perturbada que quería llorar. El estilo del cómic eleva su significado. El estilo es muy realista, el uso de las luces y las sombras crea un atmosférico de horror. Pienso que fue una buena decisión a tener viñetas sin texto, aumenta el sentido de aislamiento y hace que el lector se centre en la experiencia de las mujeres en las cárceles. No quiero comentar en las escenas mucho porque es muy difícil a hablar sobre, pero quiero comentar en la sección "atracciones." Esta sección me ha revuelto el estómago. No sólo se les quita la libertad, sino también la dignidad y la autoestima. El cómic dice que a veces se las llevaban durante días y las violaban, no puedo imaginarme los efectos que estos sucesos tuvieron en estas mujeres, y después, cuando por fin fueron liberadas, las echaron sin más. Sin ningún tipo de ayuda, orientación o tiempo para adaptarse, ¿cómo se supone que estas mujeres van a sanar? Yo nunca sería capaz de recuperarme de eso. Me gusta este cómic, y me alegro de haberlo leído, pero ahora tengo el corazón encogido por estas mujeres.