Conocemos el nombre de la chica que declama: ella es Ternura; pero lo que no conocemos es el nombre del destinatario al que van dedicadas estas cartas. Como si se tratara de un juego de géneros literarios, la escritora Luna Miguel trenza en estas páginas algo de poesía, con algo de ensayo, con una pizca de cuento de hadas, con otra pizca de monólogo lascivo. Y así, su intención nunca es la de responder a la Numancia de Miguel de Cervantes, sino más bien la de imaginar sobre su propia carne el dibujo de esos cercos, de esas murallas, de esos gritos últimos del amor: ¿qué sentido tiene hablar de libertad? ¿Cómo exhibir las heridas de una batalla? ¿Es lícito sentir tanto deseo, incluso si una ya se sabe humillada, oprimida, derrotada?
•🌷Muchas de nosotras escribimos y amamos como si el mundo se estuviera acabando.🌷•
título: Ternura y derrota autor: Luna Miguel género: monólogo teatral año: 2024 puntuación: 5/5⭐️
•Estilo. Te toma desprevenido y al comenzar puede que te veas un poco perdido entre tantos pies de página, sobre todo si no tienes muy claro qué es exactamente con lo que te encontrarás en dicho texto. Sin embargo, en el momento en que los hilos comienzan unirse y la obra toma forma, simplemente se vuelve fascinante. Entre cuestionamiento continuo y un sin fin de referencias literarias, de repente te ves embrujado en la magia de Ternura, su problemática y su necesidad de expresar(se). Las páginas vuelan solas y es imposible soltar el libro hasta acabarlo, e incluso una vez terminado te dan ganas de volverlo a leer en seguida ya sabiendo de qué trata esta movida.
•Protagonista. La voz de Ternura y su forma de contar es sincera, fluida, atronadora y brutal. Me recordó tanto a Somática y Amorosa (de Leer mata) que por momentos incluso sentí nostalgia al leerla. Conmueve que una voz femenina no tenga miedo de darle una carga profundamente emotiva a su receptor (en esto caso, los lectores). Leer el túnel de pensamientos de Ternura roza la intimidad de la forma más casual y significativa a la vez. Hay algo poderoso en sus palabras y por eso te remueven una vez las entiendes. Una maravailla.
•Temáticas. Controversial se queda corto cuando se trata de Luna Miguel, ya que se le da lugar a todo en sus textos. En este, (resumiendo lo máximo posible para no arruinarles el texto) el consentimiento, las palabras de seguridad, su significado, y connotación detrás de ellas. A medida que el libro avanza vemos como los temas se amplían en torbellino hasta convertirse en algo mucho más grande pero que de igual manera deja al lector con cientos de dudas, y me da la sensación que esa es la intención, dejarte a la deriva.
🌷 c o n c l u s i ó n 🌷
Leer a Luna Miguel es un deleite y toda una experiencia lectora para mí. Puede que no sea la más objetiva, pero leerla me hace sentir que estoy aprendiendo algo importante, no sé si tiene sentido. Como siempre, termino uno de sus libros con una lista indecente de pendientes por leer y con muchísimas ganas de continuar leyendo su trabajo. De amar la poesía, la literatura, las palabras, los libros y las historias que van más allá de ellos, tienen que darle una oportunidad a Luna Miguel.
El pasado 16 de diciembre fui a ver a Luna Miguel declamando Ternura y derrota sobre el escenario. Quería leer el libro no demasiado tarde después de eso. El texto de Ternura y derrota —junto con el prólogo de Margot Rot y el epílogo de Alicia Valdés— hurga tanto en la carne y el lenguaje que no sabría qué palabras escoger yo para describir mis impresiones sobre este. Ternura dice que la escritura es un asedio, pero Pizarnik dijo que escribir era «buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna». Entonces, la escritura también es reparación. ¿Y la lectura qué es? Pues no lo sé. Quizá una oportunidad para pensar sobre estas cosas, o para recordar. En el pasaje de «Ternura» he seguido viendo cómo caía una ramita de paniculatas cada vez que se mencionaba esa palabra. Y me ha hecho recordar que un día yo también salí del mar con sangre en las piernas. ❤️🩹
Si a los cuatro años de edad alguien me hubiera sugerido que ante el dolor de la belleza o que ante la humillación del gozo existían palabras que podían salvarme, o suavizarme, o seguir amenazándome, pero en flojito, puede que la vida hubiese sido distinta.
Fui a ver la obra de teatro el viernes pasado, compré el texto al salir y lo he releído con mucho interés. No sé a cencia cierta de qué va, pero me ha conmovido y me ha hecho reflexionar. Eso es suficiente.
Comparto el enlace a un artículo que escribí sobre la obra, por si a alguien le intersa:
Mi palabra de seguridad es ternura, así empieza este libro de Luna Miguel. Un libro a medio camino entre el teatro, el ensayo y la poesía que nos adentra en el mundo de una mujer que, como las mujeres de Marguerite Duras, se hallan mayormente solas entre los pesares y los deseos. La obra se estrenó en la Compañía Nacional de Teatro Clásico y es una respuesta a la Numancia de Miguel de Cervantes.
Ternura está cansada y escribe desde su cama. Escribe cartas al aire, cartas que no sabemos a quién van dirigidas, quizás al amante, a ese ser que nos engulle cuando nosotros más lo deseamos. Luna Miguel habla de lo tierno, que es otra cosa, un organismo vivo, propenso al llanto, blandito, amable, dice. Me pregunto si todas estas palabras pueden beberse así como las materializamos al leerlas. Es este un libro propenso a la complacencia del deseo, de lo que tenemos dentro y no hallamos. La autora escribe como si mirara un cuenco medio lleno, no sabemos si lo que mira ahí ya ha sido engullido, pero sí sabemos que beber ese agua es escuchar el cuerpo. Porque este libro habla sobre él. Un cuerpo que engulle y es engullido a la vez. Ternura y derrotismo. Como dice ella, la poesía como extensión del arte del gesto. Es esta una escritura sobre lo que duele, sobre lo que nos hace ser sintientes. Nos estremece al leerla porque Ternura es ella y somos nosotros. Nosotros que vemos, que objetualizamos, que nos obcecamos en recubrir las derrotas con esos deseos autocomplacientes hacia la vida.
Ama lo que se te escapa, ama a aquel que se va. Ama que se vaya, escribe Luna Miguel. Porque amar, ya es haberse ido. Como decía Marina Tsvietaieva: Si lo amas, deja que se vaya. Amamos, así, lo que ya no está con nosotros. He ahí la ternura y he ahí la derrota. Yo amo las palabras porque una vez que las escribo ya no están conmigo, y pienso que para Luna Miguel es más de lo mismo. Porque dejarlas ir, dejarlas marchar, es dejar que las palabras vuelvan a su lugar. Hay quien encuentra en las palabras un atisbo de lo que hemos sido, pero yo pienso que en ellas también está lo que podemos ser, y Ternura, la mujer protagonista, sabe hacérnoslo ver muy bien. La claridad lo enrarece todo, escribe la autora. Y así estamos ante un libro raro porque las palabras son claras y son firmes y nos desnudan como se derrota ante una catástrofe.
Es la primera vez que leo un libro de Luna Miguel, y ya presiento que no será el último, pues sabe dar a las palabras el suficiente peso para que no se caigan. Es un libro de equilibrismos, que báscula entre la densidad y la levedad, entre el conocimiento y el poder y el amor. Un libro sobre lo que implica la ternura. En todo su esplendor.
Leído del tirón esta mañana, tumbada en la cama. No lo volvería a leer porque es formalmente incómodo. Some quotes:
«Ternura: ¿has visto todos esos cuadros de mujeres tumbadas, desnudas o vestidas, fatigadas o radiantes; todos esos cuadros de mujeres que leen sobre una cama como si el cuerpo femenino, el colchón y el libro fueran una única cosa, una única forma?» (p. 40)
«Además los hombres no sois como el mar. Ni vuestra belleza ni vuestra fuerza merecen tal respeto.» (p. 45)
«Muchas de nosotras escribimos y amamos como si el mundo se estuviera acabando.» (p. 53)
«Tu tacto, lo esperaré, como pacientemente aguardo las olas de verano en verano.» (p. 56)
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Pensé que me encontraría con algo suave y ágil, pero ha sido rasposo y real. Me encantó de sobremanera que el persona se llame Ternura y que Ternura viva en este mundo cruel.
Indispensable para tener una experiencia completa después de haber visto su puesta en escena, aunque texto y declamación funcionen también de manera independiente. Esta cosa propia de Luna de anticiparse a los pensamientos, las preguntas y las críticas del público que la juzga y de ofrecer su cuerpo públicamente a la humillación, de hacer de su vida una ficción y de la ficción su vida, merece todo mi respeto. No ser actriz ni dramaturga no la hace menos poeta. Brava Luna.
Tras esta lectura, cuánto desconcierto. Supongo que porque la ternura y el placer me aterran más que el dolor. Quizás porque yo también "guardo la historia de mi violación como quien guarda una joya" (y más que eso). Porque es mía. De nadie más. Porque es desesperante darse cuenta de que se está cercada, es triste y a la vez esperanzador que una pueda "curarse con la palabra" y "lapidarse con el cariño". Disculpa. Perdón. Gracias, Luna.
Lo leí en medio de un breakdown depresivo y mUy enojado el día de hoy antes d cortarme fleko diiisque para volver a mi yo d 17-18-19… q dice eso d mi nimodo soy bn neurótica q le vamos a hacer X pendeja y x millenial y coda q lo leí en kindle leí las anotaciones a pie de pagina hasta el final, no mientras lo estaba leyendo entonces fue algo raro y se dividió básicamente en dos el libro pero la vd q me gusto, es lo primero q leo d luna miguel y no será lo último, me gustaron las menciones a Simone weil, a la espera femenina, a la sumisión, a el PERDÓN PERDÓN PERDÓN!!! Me gusto el tono sarcástico… en fin, me distrajo bastante d mi crisis así q gracias Eso si, me hubiera gustado q hablara más d derrota o fracaso xq en esas ando y estoy a 2 d sucumbir a los libros d autoayuda si alguien no me da respuestas d q hacer con mi vida en fa
Un librito corto, que me he acabado de una sentada. Hacía siglos que no leía teatro y este formato, que me ha recordado al ensayo, me ha encantado y me ha hecho disfrutarlo mucho, la forma en la que está escrito, con las anotaciones, me ha gustado. Algunas de las cosas de las que reflexiona me han tocado un poco por dentro. Me encantaría poder ver esta obra representada.
Lo compré pensando que era un poemario de Luna, lo he terminado y no sabría cómo definirlo. Sin importar lo anterior, me ha gustado mucho.
Me gusta la escritura de Luna, y he ido aprendiendo sobre muchas cosas con ella, este librito es singular, atrayente, visceral y podría decirse que hasta hermoso.
Me gustan las palabras, me gusta la ternura. Y también la poesía.
lo empecé en mis primeros días en puebla y lo terminé hoy llegando a atlixco. me lo regalaron en el intercambio del círculo de lectura. tenía mucha expectativa del libro. si me gustó, me canso un poco el juego en las notas de pie, pero si está lindo.
Vi Ternura y Derrota en diciembre en Madrid en Teatro de la Comedia. Ahora es abril, no había vuelto a abrir la edición escrita de esta obra y ha sido imposible ver a Luna en mis retinas mientras leía todas sus palabras. Sigo pensando lo mismo que pensé tras ver la interpretación: volvería a verla mil veces.
Esta edición me ha aportado muchísimo más de lo que esperaba. Sinceramente la compré simplemente por un afán de posesión y de apego: iba a ver una interpretación que una vez se encendieran las luces y yo abandonara el teatro perdería palabra por palabra. Así que lo compré casi a modo de recuerdo, como un objeto que me permitiese conectar con todo lo que había sentido allí dentro. Pero como he dicho, ha sido algo más que esto. Me ha sorprendido la dimensión que aportan los comentarios y anotaciones de escena que no son unos simples apuntes visuales, sino que aportan sentido y circularidad a la obra. Además, se encuentra arropado por un prólogo de Margot Rot y un epílogo de Alicia Valdés que para mí son obra en sí.
''Una obra de horror sobre el amor.'' Sobre el consentimiento, la ternura, el dolor, sobre la batalla y la derrota común.
Siendo honesta se merece 5 estrellas, pero yo lo viví como 3. Quizá no lo viví como ninguna. Me pareció brillante y sobre un escenario habría llorado hasta morir. Me gusta esta relación sobre el placer/el dolor, la sumisión-dominación/la humillación... Pero no lo disfruté verdaderamente hasta el epílogo a pesar de que va subrayadísimo. Me apela a veces hasta la náusea y otras siento tanta lejanía en una voz que siento tan superior intelectualmente y falsamente modesta que no sé qué sentir. Estoy muy perturbada y muy fascinada de que alguien pueda emplear de esta manera las palabras, producir todas las reacciones físicas que me produjo. En el prólogo Margot Rot tiene razón: es una humillación. Pero yo siento al acabar que me humillaron a mí (y me dieron un abrazo después).
Este es de esos libros que te apretujan la mente y el corazón al ponerte a dar vueltas con su protagonista, para entender o quizás tan solo para sentir por un momento ese pinchazo que es la vida. Es brutal la manera en que cada palabra se va haciendo un universo cada vez más complejo.
Qué lindo escarbar de ese modo en el lenguaje para encontrar, aunque sea parcialmente, lo que eres, lo que llevas en las entrañas. Las ganas de ver esto en teatro son enormes. Por ahora, me quedo con la posibilidad de seguir indagando en las autoras y autores que Ternura cita en este monólogo, para seguirme sorprendiendo con esos infinitos modos en que el ser humano asume y siente algunas de esas palabras en su vida.
Luna Miguel habla aquí de cosas sobre las que yo nunca he pensado. Me ha recordado mucho a la experiencia al leer a Cristina Morales. Qué bonitas todas estas ideas nuevas. No sé. Todes sabemos que la violencia está mal y, quizá, por eso el deseo hacia ella como huída o estrategia reparadora. Me gusta que hable sobre la inevitabilidad del dolor.
Me hubiese encantado ver la representación pero no pudimos por la huelga de técnicos. Te seguimos, Luna. <3
me lo leí en un vuelo ibiza-madrid y solo podía pensar ''vale,no estoy loca''una y otra vez una y otra vez. me he sentido muy acompañada y muy expuesta leyéndolo y al terminar tremendamente vulnerable y destemplada, me hubiera arropado con algo si hubiese podido
Me dispuse a adentrarme en esta obra más allá de juicios morales o de reflexiones políticas sobre los límites del consentimiento y el placer de la humillación y el dolor.
No sabría decir si me ha gustado o no pero algo me movió, no le pido más a una lectura.
Es la primera vez que leo poesía-ensayo-teatro y me ha parecido bastante costosa de leer (principalmente por la parte de ensayo) y no disfruté de la poesía…. Tiene frases muy buenas y algunos versos de poesía muy desatacables pero no conecto con la forma de mezclar ternura con un monólogo teatral tan lascivo. A pesar de sus escasas 61 páginas es un libro difícil de leer debido a su densidad e intensidad.
Tiene algunas frases sueltas muy buenas pero no sé, no me funciona del todo, supongo que concibo los temas que se narran de forma bastante diferente. En cualquier caso lo leí por una chica bonita y el libro habla muy claramente de ella, por eso las cuatro estrellas.
Termino este libro, enciendo el móvil y leo en pantalla: «escribes para tener otra oportunidad, porque no tuviste otra oportunidad» Ternura es como una niña pequeña que conoce por primera vez el fuego y aún temiendo sus llamas, se arriesga a tocar y dejarse herir.
El amor y la verdad tocan rechazando: hacen retroceder a aquel o aquella a quienes alcanzan, pues su alcance revela, en el mismo toque, que están fuera del alcance. Es por ser inalcanzables por lo que nos tocan y nos hieren. Lo que acercan a nosotros es su alejamiento: nos lo hacen sentir, y ese sentimiento es su propio sentido. Es el sentido del tacto lo que ordena no tocar. Noli me tangere no dice simplemente "no me toques", sino más literalmente "no quieras tocarme". No solamente no lo hagas, sino, si lo haces, olvídalo de inmediato. No tienes nada, no puedes no retener nada, y he aquí lo que necesitas amar y saber. He aquí lo que corresponde a un saber de amor. Ama lo que se te escapa, ama a aquel que se va. Ama que se vaya.
La desnudez no es nada. La piel y los huesos no es nada. Los insultos no es nada. El sufrimiento no es nada. La destrucción no es nada. La negación no es nada. Siempre demasiado. De nuevo nada. La humillación no es nunca lo suficientemente humillante. La desnudez no es nunca lo suficientemente desnuda.
Tocar para no tocar. Estar para no estar. Provocar dolor para que el amor cristalice. Asfixiar con el objetivo de que en la separación nos seamos cercanos. Dejarse ir. No tener palabras. Ser monstruo. Ausentarse para asentarse en la ternura. A este respecto el poeta simbolista Juan Eduardo Cirlot dijo en el El libro de Cartago: "He mirado largamente el resplando de tu ausencia, que me ha parecido más dulce, más poderosa que todas las presencias". O, una vez más, el rumor de Simone Weil, para quien "amar puramente es consentir en la distancia, es adorar la distancia entre uno y lo que se ama". (!!!!!!!!)
Hay varias cosas q no me han convencido nada (el uso de los pies d página, que tampoco entiendo como casa con representarlo como teatro). Creo q lo apreciaría más como ensayo q como teatro d hecho. Pero partes muy interesantes. No sabría q nota darle
Definitivamente me ha encantado. Compré este libro en un viaje, cuando entré en una librería de Barcelona, buscando una lectura pero sin saber realmente qué quería leer. Nada me llamaba la atención. Luego vi esa portada y ese título “Ternura y derrota” y sin saber realmente de lo que iba decidí comprarlo. No suelo leer mucha poesía y menos obras de teatro, sin embargo Ternura es la representación de una voz femenina que poco tenemos la ocasión de encontrar.
Entre su monólogo, las anotaciones y la referencias bibliográficas cuesta un poco entender la obra la primera vez pero es de esas lecturas que puedes leer cuantas veces quieras y siempre te llevarás algo nuevo. Terminan quedando muchas dudas sobre el propósito de la obra pero creo que uno de los objetivos de la autora es precisamente que nos cuestionemos.
Me quedé con ganas de aprender más con Ternura ya que en parte me sentí identificada con su vulnerabilidad y sus ganas de transmitir su visión del mundo de una forma tan segura y tierna.
Es un libro mixto: entre el teatro, la lírica y el ensayo. Un libro que trata temas como el amor, el dolor, la ternura. En él, la autora reflexiona sobre el lenguaje. Un libro de nuestro tiempo, magnífico, híbrido, íntimo.
Se lee fácilmente, aunque el exceso de pies de página, que es lo que en cierto modo aporta intertextualidad y un carácter ensayístico, hacen que la lectura sea un poco más pesada.
La protagonista abre sobres que se corresponden con los verdaderos capítulos de este libro, o temas. Es como abrir cajones y ver qué contiene cada uno. Excepto porque los cajones son sobres, y los objetos que contiene son palabras, y cada objeto tiene una historia –reflexiones–.
Luna Miguel es una lectora voraz, y así lo deja ver en sus obras, brindando no solamente acceso a lo escrito, sino a lo leído, lo que provoca que el lector se adentre en un mar de referencias que para ser correctamente descifradas, deberán ser leídas. Una invitación a la lectura. Acercarse a Luna Miguel es acercarse a la literatura.