El tema de Saña está en su título, una exploración en torno a ese sentimiento, más allá del rencor, del odio, de la inquina. “Encarnizarse es cebarse en la carnicería, como hace el perro cuando degüella alguna res. Y el que en algún negocio se muestra cruel y no quiere aflojar en perseguir y acosar al que quiere mal, decimos estar encarnizado; y no con menos propiedad se dice del que está cebándose en el vicio de la deshonestidad.” Saña consta de textos aparentemente aislados; aunque cada uno valga por sí mismo y sea autosuficiente, el hilo narrativo va anudándose a medida que la lectura se prosigue. Varios temas se entrecruzan y algunas historias –como las de los pintores Bacon y Spencer, las andanzas de Rimbaud o la del músico Scarlatti– se van desarrollando en fragmentos discontinuos y diacrónicos; otras se ocupan de cosas diversas cuya relación, aparentemente microscópica, se ha ido tejiendo cuidadosamente. Una de las preocupaciones fundamentales del texto sería delimitar lo indelimitable, aquello que separa la santidad de la impureza, lo sucio de lo limpio, la mutilación de lo íntegro. Para ello, el lenguaje se quiere preciso, tajante, ensañado, trabaja con asociaciones inusuales y cada fragmento es a la vez literal, metafórico y parabólico. ¿Sería posible pensar que, al terminar la lectura, el libro se transforme en una sola y gigantesca metáfora construida de forma sostenida pero imperceptible?
Margo Glantz Shapiro, nació en Ciudad de México el 28 de enero de 1930. Su padre, Jacobo Glantz, había conocido a su madre, Elizabeth Shapiro, en Odesa, Ucrania, donde se casaron y emigraron a México. La familia enseguida fue partícipe de la cultura mexicana y parte activa de los círculos artísticos, el padre fue amigo de Diego Rivera. Se mudaron en diversas ocasiones por lo que Margo estudió en diferentes colegios la enseñanza primaria: dos años en la Secundaria no. 15 y un año en la escuela Israelita de México. El bachillerato lo cursó en la Escuela Nacional Preparatoria Número 1 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Estudió Letras Inglesas, Letras Hispánicas e Historia del Arte, con especialidad en Historia del Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1953 realizó el doctorado en Letras Hispánicas en la Universidad de la Sorbona, en París, y presentó su tesis con el tema de El exotismo francés en México (de 1847 a 1867).
De vuelta en México, ingresó como profesora de tiempo parcial en el departamento de Historia del Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras. Durante esos años publicó numerosos ensayos y reseñas de teatro en diversos suplementos y revistas culturales.
En 1966 obtuvo la plaza definitiva de profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la carrera de Letras Hispánicas y Literatura Comparada. Fundó y dirigió la revista universitaria Punto de Partida. Fue también directora cultural del Instituto Cultural Mexicano Israelí, hasta 1969. En 1971 nació su hija Renata. Pasó una temporada enseñando en Estados Unidos, en el Montclair State College en New Jersey. Publicó Onda y escritura en México, jóvenes de 20 a 33, que le dio nombre a una corriente literaria surgida en los 60, la Literatura de la onda.
Regresó a México en 1974.
En 1978 se editó su primer libro de ficción, Las mil y una calorías.
En 1983 fue nombrada directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), donde promovió y dirigió numerosas publicaciones. Un año más tarde obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Síndrome de Naufragios.
En 1986 pasó otra temporada en Londres como Agregada Cultural en la Embajada de México en Londres, hasta 1988. En 1991 obtuvo el Premio Universidad Nacional que otorga la UNAM, en 1994 se le otorgó el cargo de Profesora Emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Council of the Humanities Fellow, por la University of Princeton, Estados Unidos.
Fue elegida en 1995 miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y tomó posesión el 21 de noviembre de 1996. En 2004 le fue otorgado el Premio Nacional de Lingüística y Literatura.
Como un cuaderno de bosquejos, como una serie de notas e ideas sueltas, como páginas tomadas del diario de una obsesiva. Glantz escribe sobre ciertos temas en los que, tras analizarlos (o sobreanalizarlos), encuentra ejemplos de saña. Escribe sobre la saña de o hacia todo tipo de personajes y situaciones. Pero también escribe con saña sobre ciertos hechos históricos o modernos. Y quizás por ensañarse es que se repite tanto, volviendo una y otra vez sobre los mismos temas, a veces incluso con las mismas palabras. Se nota que Glantz posee una cultura vastísima y que ha reflexionado muchas veces sobre lo que escribe, pero tanto cada uno de los textos que lo componen como el libro en su conjunto dejan sabor a poco.
Vignettes on a variety of artists, composers, and writers with strong ties to narrative and pithy conjectures on art, history, and culture at large. It is evident that Margo Glantz is a brilliant mind who clearly showcases this in 'Saña'. I thoroughly enjoyed her musings on Rimbaud and other artists; most of them I had to reference on Wikipedia, resulting in a choppy reading. However, the book is comprised with compact entries that can be picked up and put down from moment to moment in a sort of devotional style read. The struggle here, for someone who is not versed in French culture, art, and maybe academia; is that the book may arch up the brow a bit too high.
Estilo increíble y genuino. Glantz comparte lo que piensa con referencias muy concretas y detalles reveladores, casi enciclopédicos, pero bien. Presencias constantes de Francis Bacon, Rimbaud, Walter Benjamin y otros artistas de los que la autora se vuelve espectadora. Y obvio, la saña como sentimiento vertical.
Creo que es un libro al que siempre voy a volver. Las constelaciones que arma son fascinantes. Margo Glantz es una genia. Pensar el arte y sus posibilidades, en los términos en que ella lo hace, es un trabajo de una vida
Un libro con pequeños fragmentos que sirven tanto como anécdota así como pensamiento. Se articulan en tópicos que a la autora parecen interesarles: Auschwitz, Bacon, la moda y Kate Moss, lo escatológico, etc. Algunos fragmentos son brillantes y otros son de un aburrimiento supremo (como observaciones de su viaje por la India). Simpática recopilación.