Adentrarse en la geografia de estos relatos es experimentar una variedad de los registros que sacuden al mundo, al suspenso de las desapariciones a uno no solo se le pierde la cabeza, sino tambien la mano en un descuido. Nos acercamos al encuentro de la intelectualidad universitaria y el sexo primitivo. Sentimos el vacio claustrofobico del miedo durante un secuestro para luego quedar envueltos en la violencia y el enigma. El cuerpo y el crimen avanzan entrelazados en la geografia poetica de estas historias que nos llevan a dar un paseo por el Apocalipsis y el reconocimiento del yo. Debajo de unos labios o de la punta de un arma, los personajes hablan con el atropellado frenesi del condenado a muerte o del amante. Cruzamos los bordes de la ciencia ficcion, el ensayo, la narrativa policial y el erotismo, para reintegrarnos en un imaginario inquietante, en una intriga cuyo pulso no se detiene ni en la ultima pagina.
Cristina Rivera Garza is the author of numerous works of fiction and non-fiction. Originally written in Spanish, these works have been translated into English, French, Italian, Portuguese, Korean, and more. Born in Mexico in 1964, she has lived in the United States since 1989. She is Distinguished Professor in Hispanic Studies and Director of Creative Writing at the University of Houston and was awarded the MacArthur “Genius” Grant in 2020.
En esta colección de cuentos el lector de Cristina Rivera Garza habrá de encontrarse -de nuevo- con una construcción transgenérica: ensayo, poesía, etnografía son sus formas de indagar las historias. Sí, se dijo bien, indagar y no contar. Estos cuentos, no cuentan. La autora vuelve a la carga con páginas donde lo que pesa es la narratividad misma, las voces, los personajes, son un pretexto para narrar con la sintáctica y semántica que ya ha puesto en manifiesto. El lenguaje es – de nuevo- el protagonista.
En cada página confluye la conmoción del encuentro/desencuentro, la tensión, el misterio, la desarmonía. Aquí, los personajes no representan nada, son posibilidades en sí, hipótesis de, personajes y ya. Personajes que se ven deslizados hacia, o se deciden por, experimentar situaciones límite, salen de sí y se dirigen hacia lo distante, lejos de lo conocido. Hacia la frontera ese lugar “umbroso, flexible, fluido, paradójico”. Estos cuentos son eco, órganos sin cuerpo, el terreno híbrido que distingue a Rivera Garza.
Una lectura agradable, siempre en una prosa fluida y rica en imágenes. En general me gustó, pero para mí el libro vale más por el relato de "Autoetnografía con otro" que por el resto.
Una extraña maravilla en estos cuentos. Leyendo los comentarios descubrí algo olvidado, aquello de que la autora no está narrando y creo que en efecto todo el libro tuve una sensación rara, como más cercana por la abstracción casi lírica con la que somos sumergidos en cada historia. La extrañeza no era sólo lo que acontecía sino parte misma de la escritura de inmersión que sin salir del juego narrativo lo ¿deformaba, transformaba, retrataba los sentimientos que tenía al pensar en la ficción y la realidad? Esta forma de escribir me identifica mucho, de ahí que me gusten los surrealistas tan cercanos al mundo onírico, o las nightmare, y escojo la palabra anglo por la distancia y las fronteras que atraen… me atrevo incluso a pensar que cuando joven una se da cuenta de esta escritura y la deshecha es sólo porque nos han enseñado a que todo es permitido menos sentir y escribir desde las tripas anudadas. Increíble Rivera Garza!
Cristina Rivera Garza escribe muy muy bien. Los cuentos de este libro son desconcertantes porque nunca sabemos cómo van a terminar, porque no se sabe qué esperar, porque nos lleva por lugares y caminos no transitados, porque nos sorprende siempre en cada historia. No son cuentos tradicionales y no es sencillo leerlos, algunos cuesta comprenderlos pero todos valen la pena. Mi cuento favorito fue Simple placer. Puro placer. Es el segundo libro que leo de Cristina Rivera Garza y seguro leeré más libros de ella.
Algunos cuentos no me encantaron pero otros son unas tremendas joyas. Creo que lo que más destacaría de lo que no me encantó es que sin falta, asistimos siempre a imágenes poderosas que la autora planta en sus textos. Imágenes que no podríamos imaginar sin sus palabras. Se nota el profundo estudio detrás de cada texto y se agradece la exploración narrativa que nos deja con ganas de más, pero que también nos deja pensando.
Me pareció complicado, en el sentido de que creo que se requiere mucha concentración para leerlo. Me gusta que los relatos salen de lo común y dejan mucho a la interpretación. No fue fácil la lectura pero creo que tiene mucho estilo al escribir.
Algo que también me gustó es que si lenguaje es muy universal (no sé si esa sea la palabra). Usa de forma muy bonita el español.
La escritura de Cristina tiene una belleza impresionante que combina estilos de narración en cada párrafo. Sin embargo, al dejar tanto al lector para completar los huecos voluntarios en las historias, no terminó de encajar conmigo. La falta de fondo en algunos cuentos los convirtió en historias que no diferenciaba. Mención aparte a los tres primeros relatos y los dos últimos.