Ha cambiado sustancialmente las narrativas sobre todas las mujeres en países en guerra. Desde la década de 1990, el término “mujeres y niños” se ha convertido en un sinónimo de “víctimas”. Las mujeres, el 50% de la población en estos países devastados por el conflicto, se redujeron a personajes indefensos, bidimensionales y lamentables en las historias contadas por hombres sobre guerras libradas por hombres. A continuación, presentamos nuestras historias de sus historias. Estas son realidades recogidas de sociedades patriarcales, machistas y predominantemente musulmanas, donde incluso la vida y la muerte están segregadas por género. Pero en lugar de reflexionar sobre lo que se nos prohibió, escribimos sobre lo que nosotras, y solo nosotras, teníamos acceso. Nuestros colegas masculinos fueron vetados de estos espacios mientras nosotros, como híbridos entre periodistas y mujeres, viajábamos a través de universos. Desde la línea del frente, donde nos incrustamos con milicianos masculinos y femeninos, pudimos pasar a la retaguardia para ingresar a los espacios privados generalmente reservados para las mujeres. Allí, descubrimos todas las formas en que las mujeres no son, como nos habían contado, “víctimas indefensas”. Son miembros radicalizados de ISIS que reclutaron a otras mujeres para la lucha yihadista; son los motores económicos que se apoderan de las empresas cuando las guerras las enviudan; son los jóvenes universitarios que luchan duro por seguir estudiando, por ser económicamente independientes.
Tan desgarradora y real como lo es la vida en muchos países. Una lectura que guardaré en la memoria durante mucho tiempo.
En este libro se narran las experiencias de seis mujeres periodistas en Oriente Medio y en el Magreb. No se trata de una lectura sin más, sino que nos hace conscientes de las diferencias culturales entre los países occidentales, pero también del dolor y de las pérdidas que llevan consigo las guerras. Iré por partes, porque del libro se pueden extraer muchos aprendizajes.
En algo en lo que se incide mucho en todos los relatos es en cómo se trata a las mujeres en estos países, así como las dificultades que entraña en todos los sentidos el pertenecer a este sexo. Nos encontramos ante sociedades patriarcales y machistas en las que la mujer no vale para nada más que para criar hijos y para estar pendiente de que no le falte nada a su marido. Igualmente, la mujer periodista se ve sometida a acosos y abusos constantes sin que prácticamente nadie dé un paso hacia delante por ellas, sino que, en estas sociedades, lo más habitual es, en el mejor de lo casos, mirar para otro lado. Y digo en el mejor de los casos porque, en el peor de ellos, todos repiten lo que hace el modelo en modo manada. En este contexto, las periodistas se ven obligadas a ir totalmente cubiertas, a someterse continuamente a autoevaluaciones de las que extraer cómo se deben comportar y hablar, e incluso a dificultades que van asociadas inevitablemente con el sexo femenino, y me refiero a cómo y dónde orinar y a qué hacer si comienzan a sangrar en medio de un escenario que no ofrece alternativas.
Por otra parte, las guerras están presentes en todos los relatos. Qué difícil me ha resultado leer algunos fragmentos, pues en el libro se relata a la perfección cómo se desarrollan y lo que llevan consigo. Las autoras han sido capaces de transmitir con sus palabras el miedo, la confusión, el dolor, las pérdidas, el sinsentido y la crueldad que puede llegar a desarrollar el ser humano. Ese matar por matar, esas vidas que no valen nada para algunos, pero que para otros valen más que la propia. Cuánto dolor recogido en estas páginas.
Otro tema muy importante en el libro es el valor de la familia, de esas personas que se dejan atrás, a miles de kilómetros, y que no se sabe cuándo se volverán a ver, e incluso si llegarán a hacerlo. Esa distancia que implica dejar de compartir tiempo, de vivir momentos y, por lo tanto, de construir recuerdos. Esa sensación de soledad, de sentirte solo en otra parte del mundo, de plantearte si lo que haces es realmente necesario y si se compensan las ganancias con las pérdidas.
El trabajo y el seguir una vocación también tienen un peso muy importante en el libro. La crueldad del contexto, la lejanía con los seres queridos y la pérdida de oportunidades que supone el paso del tiempo hacen que las autoras se planteen si merecen la pena los sacrificios y los riesgos que corren por desarrollar su profesión, por contar al mundo lo que sucede en otra parte de él.
El libro se divide en ocho capítulos numerados y presididos por citas que invitan a la reflexión. Los capítulos son bastante largos, aunque muchas veces están subdivididos. Aunque el libro recoge mucha información de la historia que se está viviendo en cada momento y lugar, la lectura no se hace pesada, sino que, muy al contrario, te invita a seguir descubriendo más de las vidas de las autoras y del desarrollo de los hechos.
Su portada merece una mención especial. Me parece sumamente elegante, pero a la vez con un gran poder de comunicación. Tiene la capacidad suficiente para reflejar el contexto en el que se desenvuelven las autoras del libro y el peligro que las acecha continuamente (una balas que no se sabe de dónde proceden, pero con un objetivo claro: destruir, matar).
Algo que valoro mucho en mis lecturas es que me permitan extraer citas, y esta lo ha hecho con creces. De entre sus líneas he copiado oraciones o fragmentos de texto que me invitan a la reflexión y que, en su momento, me han hecho pensar.
En definitiva, es una lectura muy recomendable para todos los lectores. Para cualquiera que quiera conocer más de cerca la labor de las periodistas en contextos de guerra, de la cultura en Oriente Medio y el Magreb, y de cómo se trata a las mujeres en estos lugares.
Hacía mucho tiempo que no leía ensayo y este ha sido un gran acierto que ha llegado a mis manos gracias a Larrad Ediciones y a la Masa Crítica de Babelio.
‘Balas para todas’ se compone de textos de seis mujeres periodistas que trabajaron y trabajan en Oriente Medio y Magreb. No es necesario conocer el tema porque en realidad lo que vamos a leer son las vivencias de estas mujeres, sus sensaciones, experiencias y las dificultades que encuentran a la hora de hacer su trabajo. Hay momentos en que los datos informativos son algo abrumadores si no estamos familiarizados con los conflictos que se narran pero eso no afecta a la lectura para nada.
Cada capítulo trata una temática diferente como el acoso, la identidad, el patriarcado, el síndrome de estrés postraumático, etc. y en cada uno encontramos textos de las diferentes periodistas. Son textos personales, desgarradores y muy duros. Es una lectura exigente, hay que tener en cuenta que vamos a “ver” los desastres de la guerra desde primera fila, es terriblemente real.
La coordinación del libro es de Natalia Sancha y forman el elenco de periodistas Khabat Abbas, Eman Helal, Maya Gebeily, Catalina Gómez Ángel y Nancy Porsia además de la propia Sancha.
Interesante, a ratos muy duro, otros honestamente me ha aburrido un poco, no sé si por la saturación de datos, experiencias, o las reflexiones. Aún así creo que es necesario. El mundo del periodismo me pilla algo lejano y no me ha resultado apasionante, pero como cualquier feminista creo que es necesario reivindicar y reconocer el papel de las mujeres en ámbitos que históricamente han sido protagonizados por hombres.
Dos pegas que le pongo: 1. No sé cómo interpretar el título. No queremos balas, las autoras tampoco. 2. Al tratar la situación de las mujeres en patriarcados de coacción en zonas de conflicto bélico, algunas de las autoras de este libro (o una, dado que no se sabe quién escribe qué) reniegan de la vulnerabilidad, de su posición como víctimas. Alegan que hay fortaleza, valor, entereza en esas mujeres casadas a los 15 años, violadas, prostituidas. Pregunto: ¿Es que son incompatibles? Añado: si no hay víctima, no hay victimario. Me parece peligroso caer en ese relativismo.
Por lo demás, reitero el valor de sus autoras y la iniciativa de recopilar sus vivencias y opiniones.
Una grandísima lección de periodismo y una buenísima exposición de todos los obstáculos y problemas que tenemos las mujeres en cualquier parte del mundo y sobre todo, donde los hombres son los sujetos de poder.