Carolina es joven y, como cualquiera que curse los conflictivos veintis, siente un extrañamiento ante la vida adulta. Su familia disfuncional, un trabajo que padece y las desilusiones cotidianas son las principales razones de su desazón. Pero también una voz que de vez en cuando aparece y retumba entre sus pensamientos hasta dejarla inerte y desorientada. Las páginas de Inframundo siguen a Carolina en noches de excesos, en incómodos almuerzos familiares y en intentos por mitigar la angustia y apagar esas voces incontrolables que no la dejan en paz. Con trazo urgente y una paleta oscilante y mamarracha como su protagonista, Xina Ocho crea un relato sensible y genuino en un registro que se desplaza con soltura entre la comedia inteligente y mordaz y el drama intenso y desolador. Inframundo es una historia sobre fisuras, desgarros y desbordes; sobre los infinitos reflejos con los que convivimos y tenemos que negociar día a día para que la existencia sea un poco menos tormentosa. Sobre crecer y lidiar con aquello que nos devuelve una imagen deformada, defectuosa e incompleta de nosotrxs mismxs. Sobre habitar lo que acontece en su errático e imperfecto devenir.
El tratamiento del color, los diálogos, los trazos, todo te envuelve en una oscuridad incómoda que empieza a asfixiarte. Todo se infla hasta explotar. Desde los rincones más comunes de lo cotidiano, Xina narra con mucha agudeza un padecer universal. Es una historieta sobre la importancia de escucharnos, de la introspección, de manejar la convivencia con nuestros lados más oscuros. Me gustó mucho.
Una historia cruda y honesta que te lleva a los lugares más incómodos de nuestra cabeza. Sin dudas una gran novela gráfica y no puedo esperar a ver más de la autora 💘
9/10 Al igual que nuestra protagonista Carolina en las últimas partes de esta obra, lo que sentí al terminarla fue alivio. Un suspiro que dice "no soy la única". Todos estamos un toque en una. Carolina está medio en cualquiera: es terriblemente insegura, odia su trabajo, su situación familiar es agobiante y no sabe cómo poner límites a sus amigues. Dentro de ella vive una Monstrua, la personificación de su hostilidad para con otros, pero principalmente para con ella misma, que surge en sus puntos más bajos para exacerbar su malestar con una inacabable diatriba de mierda. Un espiral descendente conformado por problemas en el trabajo, peleas con su mamá y una semana agorafóbica, culmina con una noche de excesos que deja a Carolina exhausta y a la Monstrua lista para tomar su lugar. En el último capítulo de la novela gráfica, nuestra protagonista, poseída por la peor versión de sí misma, arremete contra sus amigos, arruina una oportunidad de trabajar de lo que ama, rompe completamente la relación con su jefe y compañero de trabajo y humilla e insulta a su madre, categóricamente destruyendo todo lo que valora en su vida. Retomar el control de su cuerpo, es el primer paso que Carolina necesitaba para retomar el control de su vida, comenzar a sanarse a sí misma, a juntar los pedazos, verse con claridad y hacer las paces con el caos de la vida.
Inframundo es un portal al malestar de la vida contemporánea: violencia de género, explotación laboral, apropiación, capitalismo cognitivo... Xina Ocho ilustra con una gran intensidad las dificultades para sostener los entramados afectivos (amistades, familia, autoestima) cuando todos tenemos que lidiar con ese malestar, viviendo con nuestros propios problemas y oscuridades.