Me parece que este libro tenía una propuesta interesante, pero el final te deja como: A. Eso es todo.
El protagonista es un tipo bastante decadente, y ya con esa imagen empezamos una novela que nos invita a leer porque queremos saber más sobre el tipo. Y ahí empieza lo bueno, porque la novela parece un vórtice de rareza, sí. En el que cada vez todo se pone más y más raro, en el que la atmósfera es tan asfisxiante para los personajes pero también para uno. Todo lo que sucede es sumamente extraño y uno simplemente no sabe ya qué más puede esperar. Supongo que el problema fue ese, que el libro es un ascendiente en locura que termina en donde ya no puede haber nada más y uno, como lector se queda sintiendo que algo faltó, que el libro no termina ahí, o no debía terminar ahí, es un sinsabor difícil de explicar, porque en los finales abiertos uno sabe a qué se atiene, y es basicamente es que el escritor le deja a uno el trabajo, pero aquí es distinto, no es un final abierto sino más bien, un no final.
Y como dije, la novela tiene cosas muy buenas, pero también cosas que a veces se vuelven una desilusión porque uno esperaba más. Si les gustan las cosas raras se las recomiendo como una experiencia, así de chill, por las risas.