Caroline, una joven prostituta independiente y desenfadada, conoce en 1958 al genial Alberto Giacometti, que queda intrigado y arrebatado por la extraña joven que pronto es la única mujer a la que quiere contemplar. La muchacha de veinte años terminará convirtiéndose en su diosa, su «desmesura» y su última modelo; ni siquiera Marlene Dietrich logrará desplazarla del taller ni del corazón del artista. Unas páginas fascinantes en las que Maubert da voz a la mujer que amó al gran escultor del siglo XX, su locura, su «Grisaille».
Franck Maubert, né le 24 octobre 1955 à Provins, est un essayiste et romancier français.
Passionné par l’art et la littérature, il s’est distingué par son regard aiguisé sur le monde de la peinture, notamment à travers ses écrits sur des artistes comme Francis Bacon et Nicolas de Staël. Il a également écrit plusieurs essais sur l'art contemporain, dans lesquels il explore les liens entre la création artistique et les émotions humaines, avec un style à la fois poétique et analytique.
Maubert est l'auteur de plusieurs romans et récits, dont Le Dernier Modèle (2012), qui a remporté le Prix Renaudot de l'essai. Dans cet ouvrage, il relate la relation entre un peintre vieillissant et son dernier modèle, révélant une profonde sensibilité à la beauté et à la fragilité des relations humaines. Son écriture, imprégnée d'une grande élégance, mêle souvent ses réflexions sur l’art avec des observations intimes et personnelles.
Au-delà de son œuvre littéraire, Franck Maubert est également reconnu pour ses collaborations avec de nombreux artistes contemporains et pour ses contributions régulières à des revues d'art. Son travail continue d’enrichir la réflexion sur l'art moderne et la place de l’artiste dans la société.
Ameno librito que aborda la historia real entre el artista suizo Alberto Giacometti y su musa Caroline. El texto nos transporta a los ambientes bohemios de los 60 de París -y de pasada por Londres-, dónde Giacometti disfrutaba paseándose por los bares, conociendo a mujeres que luego convertía en sus amantes. En una de ésas conoce a Caroline en uno de esos locales (que se intuyen de mucho alcohol y ambientado con más humo de cigarrillos que oxígeno), todo parece que ha de seguir la trayectoria habitual, sin embargo, a pesar de su estilo vulgar Alberto no parte peras con ella, su relación se alarga hasta la muerte de él.
Maubert sin duda es historiador del arte. Establece con pelos y señales todas las señas de Giacometti, sus domicilios, los de sus compañeras y amigos, las fechas, los hábitos y rutinas en el estudio, se nota que conoce al detalle los entresijos de Giacometti. Es por eso que el libro también tiene un componente documental nada desdeñable. En algún punto casi parece que es un ensayista intentando escribir ficción y sin embargo se puede decir que Maubert cumple con el expediente con eficacia, describe los ambientes, los encontronazos entre el tormento y la inspiración, entre el sexo y el dolor y otros contrastes con razonable acierto, traza con todos esos contornos con oficio.
Hace unos años entré por casualidad en una exposición de la fundación Mapfre en el paseo del Prado, que estaba dedicada a la amistad de Derain, Balthus y Giacometti, tres pintores del medio siglo XX, que fueron a contracorriente al decantarse por la pintura y el arte figurativo. Giacometti si a caso tomó más riesgos artísticos, en el libro descritos con claridad, y sin embargo en las pinturas se notaba que entre los tres también existió cierta afinidad en el gusto por el sexo, un vivo interés por las mujeres jóvenes. Maubert no aborda a esos otros dos artistas, sin embargo, al concentrarse en la relación de Giacometti y Caroline es innegable como constata esas sensaciones que capté en las diferentes salas. El autor tiene la virtud de exponerlo todo ello con elegancia pero sin tapujos, lo cual incrementa la dimensión del texto y ayuda todavía más a captar la esencia y forma de vida de Giacometti, está claro que no basta con las trilladas apuestas del Montparnasse de la posguerra.
También se da la coincidencia que esta tarde he visto una película argentina titulada "La edad media", que es una película acerca del encierro durante la pandemia y en la que el "Esperando a Godot" tiene un papel muy relevante. Se da la circunstancia que Giacometti diseñó la escueta escenografía de la obra, que juega con la idea de la pobreza espiritual de un mundo ubicado en un callejón sin salida. Mientras los personajes recitan líneas sueltas de ese texto -y otros de Beckett-, mentalmente también pensé en esta novela, en cómo esos textos abundan en una mirada pesimista de la existencia humana pero que sin embargo contrasta con esos coloridos pasajes que Maubert describe, que también abunda en los contrastes entre los desesperados esfuerzos en el estudio con las cenas a las cuatro de la madrugada tras una noche de desparrame.
El libro es introducido a través de un narrador que conoce a Caroline cuando ya es anciana y vive en la Riviera francesa. Ella aparece en uno de los cuadros de Giacometti y que al narrador le impactó y hechizó. Es una mujer que vive prácticamente en soledad, con poco contacto social. Todo ello, el cuadro de Giacometti, la obra de Beckett, y otras tantas obras, nos hace pensar en la perdurabilidad del arte, en como contrasta con esas vivencias narradas, como al observar la figura digna pero mustia de Caroline también resalta esa vitalidad consumida y que se va apagando con los años, mientras las obras continúan ahí, por años y más años. Este punto sin duda también conmovió en su día a Oscar Wilde.
De modo que si bien el libro es escueto y su técnica no es llamativa o remarcable, en el fondo el acierto es notorio. Permite observar estos contrastes y conocer de forma muy liviana esos ambientes. Quien le apetezca formas con más grosor a la hora de abordar la bohemia parisina del siglo XX, sin duda siempre podrá recurrir por ejemplo a Henry Miller.
Alberto Giacometti fue asombrosamente atraído por Caroline, una joven prostituta de 20 años, Giacometti la ve como a su musa, su última modelo, todo lo ocurrido pasa en París, una ciudad llena de burdeles y bares llenos de humo, Caroline lo recuerda y sigue extrañandolo, vive en sus sueños como memorias vivas y latentes. Me gustó a secas, no puedo decir que ha sido la mejor novela de no ficción que he leído porque sería una mentira, es buena la historia pero en dado caso algo parecido que me ha gustado más sería: Amadisimo patrón: Eugenia Castro, la manceba de Rosas. La ultima modelo es una novela corta que se lee demasiado rápido, la historia de Alberto y Carolina pasa en un abrir y cerrar de ojos, momentos en los que recorren París de madrugada y momentos en los que Caroline divaga como viviendo los sueños en los ojos de Franck Maubert.
نویسنده، فرانک موبر، یک صبح تا غروب با زنی به نام کارولین حرف میزنه که در جوانی معشوقه و مدل آلبرتو جاکومتی بوده و کارولین خاطراتش از جاکومتی رو تعریف میکنه. روایت جالبیه، هرچند نویسنده هشدار میده که بعضی جاها کارولین اغراق میکنه و خیلی چیزها رو هم ناگفته میگذاره، اما رویهمرفته خواننده چیزهای جالبی دربارۀ شخصیت و مرام هنرمند میفهمه. ترجمه نسبتاً خوبه، اما سانسور بیداد میکنه.