Desde su primer libro, titulado Poesías, Alaíde Foppa se dedicó a sembrar luz sobre la tierra para que otros descubrieran los dones existentes en lo más grande y en lo más pequeño del universo, pues muy temprano se dio cuenta de que su vida corría "tan mezclada/ al vivir de los hombres" y de que su oficio era fundar una luz que no se desvaneciera con el paso del tiempo. Puede decirse que su oficio nace cuando advierte que tiene "un corazón de cristal/ donde se rompe el sol/ en infinitos resplandores", de los que ella se apropia para hacer su trabajo poético. Cada poema es una confesión de los anhelos y delas inquietudes que matizan el tránsito del ser; y todo el conjunto es una lección de sencillez, no exenta de hondura. Es sabido que al tiempo que escribía, Alaíde Foppa vivía comprometida con su pueblo, expresando sus padecimientos a través de foros internacionales. En reconocimiento a la palabra poética y la calidad humana, atributos distintivos de tan singular guatemalteca, el Ministerio de Cultura y Deportes presenta a los lectores este recuento de su poesía con prólogo de la escritora Luz Méndez de la Vega e ilustraciones de Desirée Cordón.
"Quisiera estar lejos, donde nadie me conociera: nueva como la yerba fresca, ligera, sin el peso de los días muertos y libre ir por caminos ignorados hacia un cielo abierto."
Realmente en un poemario muy variado. Casi cronológico, hace un repaso por la vida de la autora, y gracias a ello podemos encontrar una diversidad de tópicos y emociones. Ese creo que es el punto débil de la obra, porque si bien abre un abanico de temáticas, no se siente del todo cohesivo.
Rescato casi cualquier tópico, menos los poemas de amor, puesto que la profundidad y garra de los demás temas hace parecer que estos poemas están fuera de lugar.
Colección poética de Alaíde Foppa, mujer centroamericana que vivió la dictadura de Guatemala, fue exiliada en México, y escribió bellos poemas, grandes, que llegan a tocar el alma, el grito y el recuerdo. Poemas sobre su infancia y juventud. Los sueños y las rosas. Momentos y recuerdos. Sus hijos, aquellos cinco dedos de la mano. Juegos y días de niños. La noche, la mujer; oraciones, frutas y las palabras. Siempre las palabras en el tiempo. Este es un homenaje a su recuerdo, y a los versos vivos que aún perduran, y luchan, nos tocan. Pues dentro de su mundo y su poesía, todo sigue siendo primavera.
Después de ‘Las palabras y El tiempo’ me quede con explorar más el trabajo de Foppa. De los mejores aciertos de mi año explorando poesía. Los versos dedicados a sus hijos y a ella misma como madre son muy potentes. Mis favoritos donde canta a las palabras y uno sobre una perrita que juega con unos niños. Ame.
Leí la edición de FCE pero no la encontré dentro del archivo; cuando la suban lo vuelvo a reseñar.
"Un lento silencio viene desde lejos y lentamente me penetra. Cuando me habite del todo, cuando callen las otras voces, cuando yo sea sólo una isla silenciosa, tal vez escuche la palabra esperada."