Dios bendiga al inventor del tobogán es una novella tragicómica, escrita a modo de diario pandémico y pre-distópico, una historia sobre El Problema y La Solución™, sobre aislamiento, desesperación, culpa y expiación, delación laboral aprobada por el comité de empresa, tecnología a nivel usuario, bares de carretera, piscinas de bloque, delitos mal vistos, delitos bien vistos y el ciclismo como medio de comunicación de encriptado perfecto.
Books can be attributed to "Anonymous" for several reasons:
* They are officially published under that name * They are traditional stories not attributed to a specific author * They are religious texts not generally attributed to a specific author
Books whose authorship is merely uncertain should be attributed to Unknown.
No empieza mal, buena premisa, forma y ritmito interesantes. Es sorprendente que se vuelva tan tostón tan rápidamente. Pasan las páginas sin que uno sepa qué hace leyendo eso. Que al autor desconocido le guste tanto construir frases kilométricas sin usar ni una sola de las comas necesarias (y aquí ya en contraejemplo, lo siento, es que no he sido capaz, me temo que para eso hay que valer), así como que utilice un lenguaje quizás no florido, aunque sí en ocasiones rico y agradable, pero que luego sin embargo intercala descarada e incansablemente con un salvaje abanico de adverbios con posesivo (totalmente arbitrario, además: delante mía, cerca suyo, muy adelante nuestra... sic), pues qué queréis que os diga, no ayuda. Ni en su conjunto ni nada. ¿Que el final sea precipitado y surrealista? Llegados a este punto es que ya da igual todo. Bodrio de importancia. Con ochenta páginas menos se habría quedado en un relato chulo, pero claro, ¿quién quiere hacer un relato pudiendo hacer una novelita, que te la imprimen en un librito así tan mono para ella sola y le ponen su portadita y toda la hostia? Lo mejor: el título, la portada, el prólogo, el papel, la impresión, y que a fin de cuentas es corto y así me ayuda un poquito con el reto gurris de este año. Dos estrellitas por esas cosas en conjunto. Lo peor: todo lo demás.
"Improvisamos raro, porque lo que allí ocurrió es que cuatro manos de cuatro personas distintas cogieron un mismo bote de espray para pintar un ¿Y si la solución es el problema? totalmente ilegible y que además se veía perfectamente que al llegar a la b había habido una colisión de fuerzas, un ímpetu, porque aquello hubiese sido una v y no la b que en teoría terminó siendo."