«¡Podéis ir en paz!». Suspiramos aliviados. Ya ha terminado, hemos cumplido y podemos proseguir con nuestra vida. Recitamos fragmentos completos de la liturgia sin titubear, respondemos impecablemente a las palabras del sacerdote y nos sentamos y levantamos en el momento exacto. Asistimos a Misa como quien recibe un abrazo con los brazos cerrados, un beso con los labios inmóviles, un «te quiero» sin inmutarse. El autor propone un cambio radical de actitud: entrar desde la afectividad. Dice el Papa Francisco que «algunos cristianos tienen cara de pepinillos en vinagre». ¿Qué cara tenemos en nuestras Eucaristías? La Misa es la invitación al diálogo íntimo de Cristo y el Padre, es la participación en la potencia de su Amor. Lo correspondiente, por tanto, es adentrarse con expectación y vivirlo desde el corazón. Solo desde esta perspectiva podrá uno preguntarse: ¿Qué sucede ahí? ¿Por qué mis heridas se curan, mis ansias se apaciguan, mis miedos se achican? ¿Por qué se zarandea mi comodidad, se eleva mi mirada, se ordenan mis afectos? ¿En qué consiste este acontecimiento que me transforma poco a poco?
José Pedro Manglano es autor de más de veinte libros, algunos de los cuales han vendido más de quince ediciones y se han traducido al inglés, al italiano y al polaco. Ha sido finalista del Premio Espiritualidad de Martínez Roca. Ha impartido numerosas conferencias y cursos en universidades y centros educativos. Impulsor de la Asociación Hakuna.