En el epílogo de "Habitación para cinco" indicaba que no quería acabar escribiendo exclusivamente historias de final feliz, y, curiosamente, he acabado haciéndolo en este volumen. En realidad no quería decir que no quisiera dibujar ese tipo de historias, sino que no quería dedicarme en exclusiva. Sin embargo desde aquella época hasta ahora mi situación personal ha cambiado y eso, claramente, afecta a mi obra. Sigo durmiendo cuatro horas la mayoría de las veces (lo de dejar las cosas para el final es una muy mala costumbre). Pero, ahora, por ejemplo, puedo permitirme el lujo de comer carne todos los días. Por otro lado, el hecho de no haber perdido el favor de los lectores me hace ver que, aunque no sé si continuaré dibujando (porque el futuro es un misterio, ¿no?), de momento, es lo que más me gustaría hacer. No puedo perder esta oportunidad de agradecerle a los lectores, pero también a la gente de la editorial, colaboradores, familia y amigos, su apoyo incondicional.
Teniendo en cuenta que es un cómic de contenido adulto explícito, me ha sorprendido muy gratamente. No resulta superficial ni forzado, cada historia tiene un enfoque humorístico, amoroso o filosófico que consigue captar interés por si mismo en lugar de ser simplemente una excusa para desarrollar escenas de cama. Me ha gustado que antes de cada capítulo haya un breve párrafo del autor explicando cual era la motivación y el objetivo detrás de cada historieta.