Año 2394. El mundo ha sido devastado por el deterioro ambiental, hambrunas y conflictos sociales. Naé y Lúa, su madre, viven en Enotla, una ciudad cuyas murallas y techo protegen a sus habitantes de los rayos uv y de la gente que ha sido segregada fuera de sus muros. Tras recibir una funesta noticia, Naé y Lúa deben huir de la ciudad. Un accidente las arroja al espacio exterior, donde Naé descubre una verdad macabra oculta detrás del Gobierno autoritario y las comodidades de Enotla.
Esta es una historia oscura. El mundo descrito aquí es desolador y las circunstancias que lo sostienen también. Celebro que la historia planteé varios sucesos complejos, peligrosos, tristes, que pueden volverse reales en nuestro mundo y que Naé sepa todo eso y los enfrente. Una digna propuesta de cli-fi para los públicos jóvenes. Y para todo lector, en realidad.
Esta historia nos presenta en un futuro no tan lejano cómo el ser humano continuó con la destrucción del medio ambiente y los efectos que eso tuvo no solamente en los ecosistemas sino también en la forma de vida en las ciudades, específicamente en Enotla.
La protagonista es Naé, una niña que vive con su papá y su mamá dentro de las murallas de la ciudad, quien vive pensando que no existe nada más allá: solamente destrucción y caos. Sin embargo, las circunstancias de su vida dan un giro radical que le permitirá conocer de primera mano la realidad de ese mundo.
En la narración se combinan la primera y la tercera persona tanto para relatar los hechos como para incorporar fragmentos de textos en los cuales se explica a grandes rasgos cómo fue el declive de la situación ecológica y cómo se fue organizando la sociedad: con este tipo de recursos el lector se puede formar una imagen más completa que simplemente con el relato de la protagonista y el resto de los personajes.
Mi personaje favorito es Anh una mujer fuerte que se adapta a las circunstancias cambiantes y es la guía de Naé en esa vida desconocida: ella es la representación de cómo se puede sobrevivir a pesar de todo. El personaje que más me sorprendió es Eel: desde su mera existencia es improbable y sus acciones posteriores lo siguen siendo.
La portada es espectacularmente maravillosa y llamativa. Compré el libro por ella y por la promesa de una “ciencia ficción para +12”.
Pero esta historia tiene tantos POVs, tantos conceptos nuevos, introducción interminable de nuevos personajes y hasta la página 80 me pareció un embrollo insondable, que incluso no lo recomendaría para lectores +18.
Gran parte de los argumentos no se desarrollan y se salta al siguiente, y al que viene y así. Incluso al final hay una cronología de eventos que ni siquiera se abarcan realmente en el texto. Muy innecesario, demasiada información.
Leo mucha ciencia ficción y el género no tiene por qué ser sinónimo de incomprensible o incoherente.
Las ideas están, la crítica ecológica es muy interesante, el futuro propuesto me llamó mucho la atención. Incluso hay un pueblo que idiomáticamente es novedoso. Pero nada de esto se profundiza, son demasiadas ideas y su desarrollo se bifurca en tantas posibilidades que quedé con un sabor vacío.
Me gustó la manera en la que está escrito, con distintos puntos de vista, poesías sobre ciencia y sin melodrama. Es un libro de ciencia ficción en donde predomina la aventura y una especie de ética o forma de ver las cosas distinta a la actual.