La imponente sierra de Tormantos amanece llena de vida con los primeros rayos de sol y sus laderas se cubren con jaras, torviscos y retamas. La comarca de la Vera ultima los detalles para la celebración del añ la concesión de la denominación de origen protegida al pimentón de la Vera. Por ese motivo, los vecinos de Garganta la Olla engalanan sus balcones de madera con vistosos bordados artesanales, con antiquísimos mantones de manila y decenas de macetas de colores; pero la alegría se desvanece apresuradamente con la aparición del primer ahorcado. Los responsables de la investigación, el sargento Mayero y la cabo Hernández, se enfrentarán al caso más complicado y rocambolesco de sus carreras profesionales. La tranquilidad y el sosiego de la comarca se verán interrumpidos por la consecución de una serie de acontecimientos inesperados. Un viaje por la comarca de la Vera que le permitirá descubrir su cultura, sus tradiciones, su entorno natural, su arquitectura y sus leyendas; así como su lado más oscuro y misterioso.
La historia en sí no es mala y tiene una base interesante, pero la ejecución me ha resultado bastante floja. La escritura se me ha hecho pesada, con un exceso de detalles que no aportan demasiado y acaban ralentizando el ritmo. Los personajes me han parecido poco creíbles, demasiado correctos y cordiales, lo que da la sensación de estar leyendo algo muy guionizado, casi como un episodio de Servir y proteger o La caza. Los diálogos son especialmente largos y, en muchos casos, incluyen fórmulas de cortesía innecesarias que terminan haciéndose repetitivas. Como punto positivo, la ambientación en La Vera está muy bien conseguida, y si conoces la zona es fácil situarte y disfrutar del entorno. Además, el último tercio mejora y resulta más ágil e interesante. Aun así, en conjunto, no ha sido una lectura que me haya convencido.